ESTILO DE VIDA
28/04/2018 9:31 AM CDT

Qué dicen los millennials sobre sus padres en terapia

“Sabes que hay un problema cuando la mamá de un joven de 28 años te llama para agendar una consulta para su hijo”.

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Qué dicen los millennials sobre sus padres en terapia

A diferencia de las generaciones anteriores, los millennials no tienen miedo a sentarse en el diván de terapia.

¿En qué piensan? ¿Además del mercado laboral incierto, desconfianza en el matrimonio y su deuda estudiantil? Muchos piensan en sus padres, afirmó Deborah Duley, psicoterapeuta y fundadora de Empowered Connections (Conexiones Empoderadas), una práctica de orientación que se especializa en mujeres, niñas y la comunidad LGBTQ+.

"Pasamos de ser una sociedad enfocada en los padres a ser una sociedad enfocada en los hijos, y los jóvenes de esta generación son el producto de este cambio en nuestro enfoque de crianza", reveló Duley a Huffpost. "Como resultado, escucho quejas constantes de que sus padres controlan sus vidas de manera obsesiva al punto de llegar a ser sofocantes y autoritarios".

Duley y otros terapeutas comparten otras quejas, que escuchan de sus clientes que tienen entre 20 y 30 años, relacionadas con los padres

1. Crecí con padres sobreprotectores y ahora no puedo actuar como un adulto de verdad.

"El problema principal que veo en los millennials y sus padres es uno del que los millennials no se quejan porque usualmente ni siquiera saben que existe. Sabes que hay un problema cuando la madre de un joven de 28 años te llama para agendar una consulta para su hijo. Los padres de los millennials son muy sobreprotectores, lo que impide que los jóvenes se vuelvan independientes y aprendan a resolver sus propios problemas". ― Tara Griffith, terapeuta y fundadora de Wellspace SF, una comunidad de terapeutas profesionales, nutriólogos y entrenadores certificados de San Francisco.

2. Me siento como un fracaso según los estándares de mis padres.

"Algo que escucho que tiene que ver con la relación padres e hijos es la sensación de no ser lo suficientemente buenos. Los millennials crecen con padres que tienen altas expectativas, y el fracaso no solo se rechaza, sino que en algunos casos ni siquiera se permite. Aunque los padres quieren que sus hijos tengan exito, el mensaje general se ha vuelto que, si no eres exitoso, según las expectativas de tus padres, entonces eres un perdedor. Un fracaso. No eres lo suficientemente bueno. Las mujeres de esta generación en particular luchan contra esto, al mismo tiempo que tienen que lidiar con la sociedad, las redes sociales y la opinión pública diciéndoles que no son suficientemente buenas. A esto agrega una capa de desaprobación de los padres y el resultado puede ser devastador. He visto mujeres paralizadas en su crecimiento emocional debido a los mensajes que les dan acerca de cómo deben ser". ― Duley

3. Mis padres no creen que necesito terapia.

"Un gran parte de mis clientes se ha quejado de que sus padres no 'creen' en la terapia o que ven esta necesidad como una señal de debilidad. Para los padres hay un estigma relacionado con la terapia. Esto lleva a que los hijos que ya están grandes se sientan invalidados o incomprendidos, o a creer que no son 'lo suficientemente fuertes' para solucionar sus propios problemas. Algunos clientes expresan su frustración porque no pueden hablar abiertamente con sus padres sobre sus problemas de salud mental. Por ello, les es imposible buscar apoyo en las personas más importantes de sus vidas". ― Gina Delucca, psicóloga en Wellspace SF.

4. Mis padres se han convertido en abuelos sobreprotectores.

"Una vez que tienen hijos, los millennials tienen que escuchar las opiniones que tienen sus padres sobre sus decisiones y estilos de crianza. Puede volverse un problema cuando la gente se siente obligada a dar prioridad a las opiniones de sus padres antes que a las suyas o a las de su pareja. Tener hijos es una experiencia individual y muchos millennials reciben críticas por las formas progresivas que eligen para criar a sus hijos. Es mejor cuando los individuos pueden tener sus propios valores de crianza y comunicar límites firmes con sus familias sobre las cosas en las que no quieren o no necesitan que los demás interfieran". ― Liz Higgins, terapeuta de parejas en Dallas.

5. Mis padres están demasiado involucrados en mi vida económica.

"Uno de los problemas más grandes que surgen es que los padres no respetan los límites o se involucran demasiado en las vidas de sus hijos, especialmente en sus finanzas. Los padres sienten que tienen derecho a la información porque usualmente proporcionan ayuda económica. Por ejemplo, cuando los papás pagan por la psicoterapia de su hijo, usualmente preguntan por el contenido de las sesiones y no respetan su privacidad. Me buscan para explicar las dificultades de su hijo, cuando no existe una necesidad clínica para tener esta información. A veces, cuando un paciente marca un límite con uno de los padres, este puede culpar o confundir la autonomía de su hijo creyendo que el terapeuta está interfiriendo en su relación. Es como si consideraran que la terapia que están pagando es una amenaza a la relación entre el padre y el hijo". ―Jennifer Stone, terapeuta en Nueva York

6. Mis padres no me enseñaron cómo manejar emociones negativas.

"Otra constante que escucho es la falta de instrucción sobre cómo manejar emociones y experiencias negativas. Una y otra vez veo que las mujeres millennial tienen grandes dificultades para manejar sus emociones negativas. Se les ha enseñado mediante comportamientos aprendidos que las emociones negativas deben evitarse a cualquier costo, que la ansiedad es una parte normal de la vida común de una mujer y que deben manejarla simplemente tomando una pastilla o evitando las emociones por medios que no son sanos. Creo que este es el mensaje más dañino que un niño puede recibir. Entender que las emociones negativas son normales, que siempre estarán ahí y que pueden tener un propósito, trae un gran cambio para estas mujeres. La mayor parte de mi trabajo con esta generación se trata de aprender a no solo a navegar las olas de nuestro paisaje emocional, sino a aprender habilidades saludables para sobrellevar situaciones y construir resiliencia". — Duley.

Este artículo se publicó originalmente en The Huffpost.