MÉXICO
26/04/2018 5:11 PM CDT | Actualizado 26/04/2018 5:11 PM CDT

Por primera vez la CIDH discute desaparición forzada por militares en México

En diciembre de 2009, un convoy de militares detuvo en Chihuahua a Nitza Alvarado Espinoza, Rocío Irene Alvarado Reyes y José Ángel Alvarado Reyes, de quienes no se sabe nada desde entonces.

CUARTOSCURO.COM

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) discutirá por primera vez un caso de desaparición forzada en México cometido por militares en Chihuahua durante 2009, dos años después de iniciada la llamada guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón.

El caso se debate este jueves y se espera que la CIDH, con sede en Costa Rica, haga un pronunciamiento este viernes, de acuerdo a lo programado en la audiencia pública con los familiares de las tres víctimas: Nitza Alvarado Espinoza, Rocío Irene Alvarado Reyes y José Ángel Alvarado Reyes.

Paola Alvarado, hija de Nitza, destacó a la agencia Reuters lo ocurrido en el Ejido Benito Juárez, Chihuahua.

"Las últimas palabras que recuerdo de mi mamá fueron 'ahorita regreso', pero ya no volvió".Paola Alvarado

¿Qué ocurrió el día de la desaparición?

El 29 de diciembre de 2009, Nitza y José Ángel (primos hermanos) se encontraban a bordo de una camioneta pick up, afuera de la casa de la suegra de este, cuando un grupo de 10 militares con armas de grueso calibre descendieron de dos vehículos no oficiales. Los subieron a la fuerza con rumbo desconocido.

La tercera detención ocurrió en el mismo ejido minutos después. Rocío Irene Alvarado Reyes, su madre, sus hermanos de 11 y 13 años, así como su bebé de 2 años se encontraban dormidos cuando un grupo de militares irrumpieron por la fuerza en su domicilio, causando destrozos. Sin señalar el motivo, detuvieron a Roció y la subieron a una camioneta que coincidía con las características del evento en el que fueron detenidos Nitza y José Ángel.

En México, más de 35 mil personas han sido reportadas como desaparecidas. Algunas de ellas han aparecido muertas, en fosas clandestinas, con huellas de tortura, desmembradas o disueltas en ácido.

Pese a las críticas de organismos internacionales por los resultados de la estrategia de seguridad, el presidente Enrique Peña Nieto mantuvo al Ejército en las calles, en un país donde el desprestigio de las policías, sobre todo locales, ha ido en aumento.