POLÍTICA
23/04/2018 3:08 AM CDT | Actualizado 23/04/2018 3:03 PM CDT

Entre acarreados podrán insultarse, pero jamás se harán daño, así la porra y la matraca en el #DebatePresidencial2018

Los manifestantes profesionales se hicieron presentes y ni la lluvia logró ahuyentarlos.

FOTO: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ /CUARTOSCURO.COM

Si fueron por su propio pie, la voluntad de apoyar a su candidato debe de ser muy grande como para aguantar la torrencial lluvia que cayó sobre gran parte de la ciudad. Se amontonaron, en la esquina de Tacuba y Eje Central, para gritar consignas en contra de los aspirantes a la presidencia, salvo cuando llegó Andrés Manuel López Obrador.

Fue ahí cuando estallaron en júbilo y empezó a tronar una matraca que no se calló durante todo el debate. A diferencia de todos sus contrincantes, al tabasqueño lo acercaron hasta la puerta del Palacio de Minería, alzó su mano formando una V con los dedos y volvió la vista. Se ganó un par de chiflidos por parte de la prensa, "por pinche antipático".

FOTO: MOISÉS PABLO /CUARTOSCURO.COM

No se callan, parecen no respirar, se deshacen en porras para su elección y en insultos para el adversario. Claramente no les interesan las propuestas, no están viendo el debate.

Al terminar, toman un segundo ímpetu y agitan las banderas con más fuerza. Los separa una valla de granaderos, pero no hacen esfuerzos por tocarse, las agresiones solo son verbales. Salvo en la tarde, que alguno se calentó de más y se acercó con fieros deseos de golpear. Ahora parecen más un gran grupo de amigos juntos para ver el futbol y apoyan equipos contrarios.

Entre acarreados podrán insultarse, pero jamás se harán daño. La mecánica de juego está tan bien establecida que uno de ellos lleva un sixpack de cervezas y en plena avenida, rodeado de policías, vacía una lata de un trago y destapa la siguiente sin ningún reparo.

FOTO: SAÚL LÓPEZ /CUARTOSCURO.COM

Una refrescada

Hasta el momento en el que llegaron, alrededor de las cuatro de la tarde, parecía que no iba a haber un debate presidencial en el Centro Histórico. En la Alameda Central, los niños jugueteaban dentro de las fuentes bajo la supervisión de sus familias.

Sobre avenida Juárez estaban instalados los inconformes de siempre, los que cualquier chilango que se respete ha visto al menos una vez. Pero más nada, se rumoró que había alguien vendiendo tazas de 'ya sabes quién', pero, si estuvo, no duró mucho tiempo.

Eso sí, durante toda la tarde, las inmediaciones del Zócalo deben de haber sido el lugar más seguro de la ciudad, a juzgar por el despliegue de granaderos y policías.

FOTO: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ /CUARTOSCURO.COM

Otra refrescada... de mamá

Se esperaron hasta el final, a que salieran todos y a todos les tocó su dosis de insultos y de halagos. A excepción de aquellos que no quisieron llevar, digamos, equipo de animación profesional. Los más aclamados fueron AMLO y Ricardo Anaya.

Eso sí, en ningún momento se detuvo la ciudad y sobre Eje Central siguieron circulando los autos, aunque había quien aminoraba la velocidad y con tantas ganas como fuerza gritaba un sincero "¡Pónganse a trabajar, huevones!" o les mentaban la madre con el claxon.

FOTO: SAÚL LÓPEZ /CUARTOSCURO.COM

Anaya y José Antonio Meade, festejaron actos en hoteles de Paseo de la Reforma. Ambos, por supuesto, se pronunciaron como vencedores de la discusión. De la calle, poco a poco, y en grupos pequeños, se retiraron los manifestantes profesionales y de vez en cuando alguien se salía del guión y se regresaba para reclamar de su ronco pecho.

Se escucha que alguien destapa otra cerveza. La caminera.