ESTILO DE VIDA
23/04/2018 11:36 AM CDT | Actualizado 23/04/2018 12:43 PM CDT

Consejos que todo padre necesita para intentar calmar a un niño enfermo

Puedes hacer esto cuando tu hijo se sienta mal…

Cuando tu hijo se enferma, debes estar cerca y ser quien le da un abrazo reconfortante, lo entretiene y le lleva bebidas deliciosas.

Si tu hijo tiene fiebre, el temido vómito o simplemente está agotado y con pocos ánimos, es buena idea que se quede en casa y sienta el cariño de papá o mamá.

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Quedarte en casa a cuidar a tu pequeñ@, puede ayudarlo a sentirse mucho mejor cuando está enferm@.

¿No sabes cuándo es necesario hacer todo eso? El NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido) recomienda que te hagas las siguientes tres preguntas clave:

¿Se siente lo suficientemente bien como para estar en clase y participar en actividades durante el día escolar? Si no es así, deja que se quede en casa.

¿Tiene una enfermedad que pueda contagiarles a otros niños o a el personal de la escuela? Si es así, deja que se quede en casa hasta que el periodo infeccioso haya pasado.

¿Yo me quedaría en casa y no iría al trabajo si tuviera estos síntomas? Si es así, deja que se quede en casa. Después de llamar a la escuela o la guardería y hacer arreglos para quedarte en casa, esto es lo que puedes hacer para que esos días de cama sirvan como periodo de recuperación y relajación (¡también para ti!).

Un mensaje dedicado a los padres que no quieren vacunar a sus hijos

1. Tiempo frente al televisor

Como madre de dos niños, Flic Everett dice un poco en broma: "Hay un dispositivo llamado televisor. Simplemente lo pones frente a ti; es genial". Tiene razón (hasta cierto punto) cuando dice que, si tu hijo no se siente al cien, la televisión puede ser la medicina adecuada. Sin embargo, intenta hacer que el tiempo frente al televisor sea un poco más especial. Busca películas favoritas de la infancia que no hayas visto en un rato y disfruta la nostalgia. ¡La película que le pongo a mi hijo adolescente para que se recupere es El rey león!

2. Da un paseo por tus recuerdos

Siguiendo con el tema de la nostalgia, a los niños les encanta ver álbumes fotográficos viejos y de cuando eran bebés, imágenes de vacaciones familiares previas en tu iPad o reírse con videos viejos de las cosas que hacían antes. Si no has organizado bien tus fotos (como a todos nos pasa), sugiérele a tu hijo que las acomoden juntos.

3. Medicina memorable

Muchos adultos aún recuerdan las cosas especiales que les preparaban cuando eran niños y estaban enfermos o el libro que leyeron (o les leyeron) por primera vez cuando se enfermaron. Recordarán estos momentos en que los cuidas y los apapachas, así que intenta que se conviertan en tu propia tradición familiar, con una taza o una bandeja especial, un libro o un cómic nuevo elegido con cuidado y calcomanías cada vez que se tome una cucharada de medicina. Vale la pena tener juguetes y baratijas escondidos en un cajón para dárselos en días como estos.

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Un cuento o una historia familiar, siempre será una buena medicina.

4. Cambia las reglas

Cuando tu hijo se está recuperando de una enfermedad, las rutinas pueden quedarse atrás (solo un poco). Así que déjalos estar en piyama todo el día y sírveles bocadillos deliciosos como paletas caseras para la garganta o hasta refresco de cola si eso necesita tu hijo para estar hidratado.

"Mi hijo ha estado enfermo durante los últimos dos días", dice Amy Condon, madre de Martha, de seis años". Definitivamente soy más permisiva: le dejo venir a nuestra cama si se despierta en la noche y, cuando finalmente me pidió 'alimentos suaves' e insistió en que solo quería chocolate, ¡le di una barra!

5. Jueguen juntos

Es un secreto a voces que a la mayoría de los padres les encanta abrazar a sus hijos enfermos, que en ese momento no suelen gruñirte para que 'los sueltes'. Sin embargo, cuando tu hijo se esté recuperando y sienta más energía, es el momento en que necesitas algunas soluciones para quitarle el aburrimiento y ponerte en el papel de quien lo entretiene en casa para darle toda tu atención.

Podrías hacer una guarida secreta con sábanas sobre la mesa o en el espacio que queda entre la pared y el sillón. Llena ese lugar especial con almohadas, una sábana o una cobija, una linterna de mano y algunos libros o juguetes. ¿Y si juegan al hospital y a que tú eres el paciente, junto con algunos muñecos y animales de peluche?

Durante los momentos en que no estén viendo televisión, sugiere Flic, "tengan un día temático. Con mi hijo, solíamos jugar a que estábamos en París, por ejemplo. Veíamos Ratatouille, después preparábamos un croque monsieur, poníamos música francesa e incluso investigábamos algunos datos interesantes. Si se sienten con ánimos, hasta pueden disfrazarse. A mis hijos les encantaba hacer eso".

6. Una bandeja de diversión

Prepárale a tu hijo una bandeja con algunas hojas de papel, plumones lavables y juguetes pequeños (las letras magnéticas en una bandeja para hornear también funcionan). A los niños más pequeños les podría gustar la masa para modelar y el moco de King Kong, que les dan horas de entretenimiento tranquilo. No les des nada demasiado desafiante si no se sienten bien, solo juegos simples y relajantes.

Sue Carel, madre de cuatro, dice: "Nosotros ponemos una mesita en la cama, para que se sientan especiales y cómodos. Cuando Alex, mi hijo de 15 años, se está recuperando, también se pone al corriente con las materias que tiene al día siguiente".

En cuanto tu hijo se sienta mejor, den un paseo juntos como preludio para prepararse a regresar a la escuela.

Este artículo se publicó originalmente en The HuffPost UK.