ESTILO DE VIDA
23/04/2018 9:57 AM CDT | Actualizado 23/04/2018 10:13 AM CDT

7 cosas que deberías saber si tienes un ser querido que sufre de migrañas

No, sufrir de migraña no es como tener un dolor de cabeza convencional.

"Esto me está dando una migraña" es una expresión que usamos casi de broma cuando nos enfrentamos a algo frustrante, difícil o irritante. Pero las migrañas no tienen nada de gracioso para las personas que las padecen. Son mucho más que simples dolores de cabeza causados por factores de estrés menores.

Las migrañas son un "trastorno neurológico" que se caracteriza por sus "intensos dolores de cabeza y un sistema sensorial hipersensibilizado", dice Wade Cooper, neurólogo y director del Headache and Neuropathic Pain Program (Programa de manejo del dolor de cabeza y neuropático) de la universidad de Michigan. Esta condición afecta a 12% de la población estadounidense o, mejor dicho, a 38 millones de personas.

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En México, el 80 por ciento de la población experimenta en algún momento dolor de cabeza, y 15 por ciento sufre de migraña, lo que significa que este problema afecta a muchas más personas de las que son diagnosticadas. A pesar de todo, hay muchos mitos alrededor del tema y no todos saben lo que es una migraña o qué es lo que pueden hacer exactamente para ayudar cuando ocurre.

Esto es lo que la gente cercana a los que sufren de migrañas debería saber sobre esta condición tan debilitante. Según los expertos:

1. Las migrañas no son como los dolores de cabeza tensionales más leves.

Según Cooper, los dolores de cabeza tensionales son muy diferentes a las migrañas: "[Un] dolor de cabeza tensional es una sensación de presión o compresión, que va de leve a regular, que recorre la frente, el cuello y las sienes. Si el dolor es severo o si incluye una sensación palpitante junto con sensibilidad a la luz, al sonido, o náuseas, entonces es muy probable que sea migraña".

Otros de los síntomas de una migraña incluyen sensibilidad a los olores, sensación de presión o hipersensibilidad de la piel y un sistema nervioso más sensible. Las migrañas también pueden incluir un "aura" que se presenta a medida que la crisis avanza, lo que Cooper describe como una "alucinación visual o sensorial que consiste en ver chispas o puntos que eventualmente cubren la mitad del campo visual". Si los dolores de cabeza, incluidas las migrañas, ocurren durante más de medio mes, se puede diagnosticar a la persona como paciente de migraña crónica.

2. Las migrañas hacen que los afectados se pongan más sensibles a los estímulos sensoriales.

Según Megan Warner, una mujer de 40 años de Guilford, Connecticut, que padece esta enfermedad, las migrañas pueden hacer que todo tu sistema se vuelva demasiado sensible. "Eso de sentir más fuerte el sonido, los olores y la luz puede pasar justo antes de una crisis o durante ella, y es horrible. Es como estar atrapada, porque los estímulos están en todas partes."

Dice que, cuando tiene migraña, los olores como el humo del cigarro o el perfume sintético de limpiadores o aerosoles le provocan náuseas: "La voz chillona de mi marido, el lavaplatos, mis hijos riéndose o corriendo por la casa; todo es como un infierno. Siento que el corazón se me sale por la boca". Por eso, muchos de los que tienen migrañas a menudo quieren estar en un cuarto fresco, silencioso y oscuro durante la crisis.

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3. Los que sufren de migraña no quieren desilusionarte y odian que su condición sea difícil de explicar.

Jade Seaberry, una joven de 28 años de Nueva York, sufre de migraña desde hace seis años y cuenta con un equipo de médicos compuesto por un especialista en manejo del dolor y varios neurólogos. También ha probado con varios medicamentos. Sin embargo, muchas personas que forman parte de su vida cotidiana no lo saben.

"Es triste, porque cuando tienes una enfermedad crónica que no se manifiesta físicamente es difícil que los demás entiendan", explica. "Cuando estás ahí en la cama sin siquiera poder abrir las cortinas o (prender) la televisión porque no soportas la luz o el ruido, nadie está ahí contigo. Cuando tienes que cancelar tus planes para la cena que habías planeado desde hace semanas, porque no puedes caminar y te retumba la cabeza muy fuerte, hay quienes no lo entienden".

Seaberry dice que algunas personas han aprendido a adaptarse a su enfermedad y sus consultas médicas, y entienden perfectamente cuando cancelan sus planes a último minuto. Cooper dice que esa comprensión es un gran alivio para la gente que sufre de migraña.

"Poder reconocer sus síntomas es importante", explica. "Y también, si puedes ayudarle a reducir sus responsabilidades los días que tiene migraña, ayuda mucho.

4. Las migrañas pueden causar cambios de ánimo.

Warner dice que sus migrañas pueden "interrumpir todo" y que pueden ser "emocionalmente agotadoras".

"Me siento más triste", cuenta. "Con los peores de los dolores, he tenido ganas de morirme o de ya acabar con el dolor. Duele muchísimo. Después de 25 años de esto he aprendido que lo que pasa es algo neurológico. Cuando me di cuenta, de verdad recobré un poco la fuerza: 'A ver, estos sentimientos que tengo son por la migraña. Esta voz pesimista: la causa la migraña'. Me gustaría que mi marido pudiera entenderlo".

Y ten en mente que entender es diferente a decir algo. Warner añade que lo último que quiere escuchar cuando está en la peor parte de una migraña es: "Ay, estás irritable; no eres tú la que habla, es tu migraña".

Además de experimentar emociones fuertes, estas pueden provocar crisis. Warner dice: "Cuando estoy molesta o estresada y mis emociones están a flor de piel, suele empezarme la migraña", explica.

5. A veces, las migrañas no causan dolor.

Ken Olan, un habitante de Houston de 58 que sufre de migrañas desde hace 15 años, dice que sus episodios no siempre vienen acompañados de dolores de cabeza devastadores. Este tipo de migraña, con auras pero sin dolor, por lo general le ocurre a gente arriba de los 50 años, según Cooper.

"Las migrañas pueden ser visuales y sin nada de dolor", dice Olan. "Por ejemplo, una parte de tu campo de visión se distorsiona. Algunas de las peores migrañas no duelen tanto, pero sí te provocan muchas náuseas."

Warner preferiría que la migraña y otros tipos de dolor de cabeza no se metieran en el mismo saco. "Una migraña es muchísimo más grave que un dolor de cabeza", explica. "Por favor, no preguntes '¿te duele la cabeza?' si crees que tengo migraña.

Para quienes la sufren, es mejor dejarlos en una categoría aparte.

6. Tener una migraña no siempre significa inmovilidad.

Muchos pacientes de migraña terminan en ese cuarto fresco, oscuro y silencioso. Sin embargo, no solo porque alguien se esté moviendo normal quiere decir que no está sintiendo dolor. Según el abogado y víctima de migrañas, Kerrie Smyres, los estudios revelan que la gente que sufre migrañas más recurrentes al mes pasa menos días inhabilitada por ellas. Esto ocurre porque aquellos con migraña crónica han aprendido a presionarse para ser funcionales.

"A veces el negocio simplemente tiene que continuar", dice Olan. "Incluso con la migraña. Tengo un negocio y, por muy terrible que pueda ser la migraña, a veces uno tiene que cargar con ella y disimular."

Aun así, hay migrañas a las que alguien con esta enfermedad no puede sobreponerse. "Las luces brillantes o los sonidos pueden causarle dolor a tu ser querido, los olores pueden ser molestos o causarle náuseas; y hasta frotarle los hombros o tocarle el brazo puede parecerle molesto o doloroso", dice Cooper. "Y, sobre todo, esto no significa que quieran llamar la atención o que estén fingiendo. El reflejo neurológico de una migraña provoca estas cosas. Las migrañas pueden debilitar mucho a una persona".

7. Estar ahí para tu ser querido es importante.

Además de apoyar a tu ser querido con las migrañas y reducir la cantidad de tareas en su agenda, puedes hacer otras cosas para ayudarlo con sus síntomas, dice Cooper. "Puedes proteger su entorno (de) estímulos sensoriales innecesarios, asegurarte de que siga alimentándose e hidratándose, a veces también los masajes de cabeza o de otro tipo pueden ayudar a aliviar el dolor", explica. "Pero asegúrate de preguntarle, porque algunos se estresan si sienten presión durante una crisis".

Por último, pero no menos importante, no intentes "comparar tu experiencia con el tipo de dolor de cabeza de las migrañas", sobre todo durante una crisis, dice Cooper.

"No vayas a decirle, 'Ay, a mí se me quitó con una aspirina, ¿por qué no te tomas una?'", añade. "Lo que experimentan es muy diferente (a un dolor de cabeza)

Este artículo se publicó originalmente en The HuffPost