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22/04/2018 7:00 AM CDT

De largas jornadas a orinar en botellas: lo que vio este escritor encubierto en almacén de Amazon

El escritor británico James Bloodworthse relata en su nuevo libro lo que vio y vivió trabajando en Amazon en Reino Unido.

Imagen de un almacén, uno de los más grandes de Gran Bretaña, en Dunfermline, Fife.
PA Images via Getty Images
Imagen de un almacén, uno de los más grandes de Gran Bretaña, en Dunfermline, Fife.

El escritor James Bloodworthse se infiltró como uno de los más de mil empleados del almacén de Amazon en la ciudad de Rugeley, en Inglaterra. Se levantaba temprano, completaba su jornada de 10 horas y media y volvía su casa.

El periodista británico se puso en los zapatos de los trabajadores de una de las bodegas del gigante de los minoristas y la marca más valiosa del mundo, Amazon, como parte de su investigación para el libro Hired: Six Months Undercover in Low-Wage Britain (Contratado: seis meses encubierto en la Gran Bretaña de los sueldos bajos).

Amazon Books
El libro 'Hired: Six Months Undercover in Low-Wage Britain' ('Contratado: seis meses encubierto en la Gran Bretaña de los sueldos bajos').

Conforme los días pasaron, el escritor encubierto se fue percatando de las hostilidades a las que los trabajadores del almacén se enfrentaban todos los días: las largas jornadas de más de 10 horas y la cantidad de trabajo que dejaba exhaustos a los empleados para el final de cada semana, relata Bloodworthse en un adelanto de su libro publicado en el diario británico The Times.

El almacén, según describe el escritor en el libro, era del tamaño de 10 campos de fútbol y estaba custodiado por guardias que sometían a los empleados a extensas revisiones de 15 minutos para entrar a su lugar de trabajo.

Ya dentro y luego de experimentar la actitud de los managers de vigilar que los empleados cumplieran sus metas laborales y no se pasaran del tiempo de descanso, el escritor describió su experiencia como "constantemente monitoreado, buscado y agotado".

Relata que nunca recibió un contrato de empleo, al que llegó por medio de la agencia Transline, por lo que nunca supo bien cuáles era sus derechos o los beneficios a los que hubiera podido tenido acceso. También explicó que los pagos semanales, que debían ser de 245 libras por 35 horas sin impuestos (unos 6 mil 350 pesos a la semana) siempre llegaban más cortos.

"La miseria del trabajo te dejaba con ansias de cigarrillos y alcohol y todo lo demás que ofrecía la promesa de cualquier tipo de confort emocional", se lee en el adelanto.

Y es que según Bloodworthse la cantidad de trabajo para los empleados de ese almacén era tanta, que incluso algunos orinaban en botellas para no perder el tiempo yendo al baño.

"La mayor parte de lo que se llamaba despectivamente "tiempo de inactividad" involucraba cosas como ir al baño. Para aquellos de nosotros que trabajamos en el último piso de este enorme edificio, los inodoros más cercanos estaban a cuatro tramos de escaleras. De hecho, una vez encontré una botella de líquido de color amarillo en un estante junto a una caja de adornos navideños", se lee en una parte del adelanto.

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Imagen de un paquete de Amazon.

Luego de que el adelanto de Bloodworthse se publicó y dio la vuelta al mundo, Amazon envió un comunicado a varios medios internacionales en el que niega este tipo de tratos a sus empleados y asegura brindarles un ambiente seguro.

"Amazon se asegura de que todos sus empleados tengan fácil acceso a las instalaciones sanitarias que están a poca distancia de donde están trabajando", dijo una vocera de Amazon al Daily Beast.

Dijo que Amazon ofrece a sus empleados en Reino Unido un "trabajo seguro y positivo", así como un salario competitivo y beneficios desde el día uno. "No reconocemos estas acusaciones como una descripción precisa de las actividades en nuestros edificios ", explicó la vocera.