POLÍTICA
19/04/2018 1:45 AM CDT | Actualizado 19/04/2018 1:01 PM CDT

El debate de la vida real que se perdieron l@s aspirantes a jefe de gobierno de CDMX #DebateChilango

Adentro: golpes 'limpios' y militantes de incógnito. Afuera: desconocimiento, reclamos y tímidos apoyos.

FOTO: MARIO JASSO /CUARTOSCURO.COM

Los candidatos acababan de proponer la capacitación y la mejora de los cuerpos policíacos de la ciudad, pero los granaderos que resguardaron el primer #DebateChilango entre los aspirantes a jefe de gobierno no saben a qué nos referimos cuando les preguntamos al respecto.

Cuartoscuro.
Aspectos del despliegue de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública, previo al debate entre los siete candidatos a la gubernatura de la Ciudad de México.

Luego de dos horas de atacarse y prometer, Mikel Arriola, Mariana Boy, Alejandra Barrales y Marco Rascón salen juntos, pero no revueltos a contestar preguntas, cada quien por su lado, sin animarse a proclamarse vencedores de este primer round.

Cuartoscuro.
Alejandra Barrales sale al baño durante la única pausa en el primer debate entre los candidatos a la jefatura de Gobierno de la ciudad.

EL DEBATE DE LA CALLE

Tres jóvenes que llevan guitarras a cuestas agradecerían el apoyo económico mensual que ofrecen algunos candidatos, pero se niegan a dejar su hábito de consumir marihuana de vez en cuando. "Yo juego básquet el domingo, lo de la mota es aparte", sentencia uno de ellos. Ninguno vio el debate.

Este primer debate estuvo lleno de propuestas que, inclusive en la imaginación, son difíciles de concebir: ¿un cablebús?, ¿un metroférico?, ¡¿un acuaférico?! Las personas que van en el vagón del Metro no dan crédito a lo que les describimos. Tampoco vieron el debate ni saben por quién votar.

Cuartoscuro.

Dos hombres tomados de la mano suben en la estación Tacuba y al menos un candidato no piensa gobernar para ellos.

Cuartoscuro.

"Primero que arreglen lo que ya hicieron", grita un hombre abrazado a su mochila, de lo demás nos encargamos nosotros.

HUMOR INVOLUNTARIO

Todos, sin excepción, llegaron muy confiados, posaron y saludaron a las cámaras que los recibieron. Levantaron los brazos triunfantes y sonrieron. Iban armados mas que con propuestas concretas con esbozos, no se les permitió más que un acompañante. Y esperaron, juntos en el mismo espacio, hora y media para empezar la función. Sólo entre ellos quedó lo dicho.

Fueron dos horas de escuchar propuestas entre inverosímiles y estrambóticas. Muchos rieron cuando la candidata independiente Lorena Osornio propuso cosechar lluvia, y las risas aumentaron cuando algunas gotas cayeron entre los que aguardaban afuera del canal Once. "Ahí tienen su cosecha de agua".

Reinaron los ataques personales y cuando Alejandra Barrales, de la coalición Al Frente por la CDMX, cuestionó a Claudia Sheinbaum, de Juntos Haremos Historia, por el caso del Colegio Enrique Rébsamen, que hace exactamente siete meses se derrumbó tras el sismo del #19S, de la lejanía del exterior llegó el ruido que se arma cuando en la escuela hay una rencilla entre alumnos.

NADA PARA NADIE... AL MENOS HOY

Hombres y mujeres de la policía bancaria, vestidos de gala, escoltaron a los candidatos hacia afuera, no sin antes someterse a otra ronda de preguntas. Tocados por los argumentos que se esgrimieron en su contra, se negaron a declararse ganadores. Al menos Marco Rascón, del Partido Humanista, aceptó que llevaba un discurso en contra, particularmente, del abanderado priista, por representar lo más atrasado de su partido.

Cuartoscuro.

Algunos militantes salieron de quién sabe dónde y no temieron en brindarle una ronda de aplausos al exdirector del IMSS, a quien el maquillaje se le comenzaba a arruinar. Mucho más lejos, un grupo de partidarios de Barrales hizo un brevísimo, pero escandaloso mitin con megáfono en mano.

Un mes ha de pasar para que se vuelvan a subir al ring.