ESTILO DE VIDA
19/04/2018 10:58 AM CDT | Actualizado 19/04/2018 11:25 AM CDT

"Polenación", la razón por la que la alergia a la primavera es peor en la ciudad

Los que viven en ciudad tienen que lidiar con la "polenación", el efecto combinado de la contaminación del aire con el polen.

Para quienes padecen de fiebre del heno, la emoción de la primavera siempre se tiñe de preocupación, porque, a medida que cada flor se abre, esos temidos síntomas como los estornudos, el moqueo y el picor en los ojos empiezan a hacerse sentir.

Este año se espera que los síntomas empiecen muy pronto, a mediados de abril, según Bevereley Adams Groom del Institue of Science and Environment (Instituto de Ciencias y Medioambiente) de la Universidad de Worcester. Ella explica: "Tenemos un pronóstico de tiempo templado, lo que ayudará a que las candelillas de los abedules se extiendan, así que esto debería hacer que [la temporada de la fiebre del heno] empiece durante la segunda semana de abril".

Y para terminarla de amolar, la gente que vive en ciudades corren el riesgo de sufrir síntomas peores, por el efecto combinado de la gran contaminación del aire y el polen. Una encuesta hecha por Boots, que apoda al fenómeno "polenación", concluye que 89% de las personas no sabe que sus síntomas de fiebre del heno pueden efectivamente ser peores en la ciudad que en el campo.

CAROL YEPES VÍA GETTY IMAGES

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La fiebre del heno se produce cuando el cuerpo crea anticuerpos alérgicos al polen. De acuerdo con Allergy UK, la exposición al polen provoca que las células de los conductos nasales, ojos o vías respiratorias secreten químicos que inflaman e irritan el revestimiento de los ojos, la nariz y la garganta.

Aunque a menudo se considera como algo de poca importancia, los estudios han mostrado que la fiebre del heno afecta la calidad de vida de forma drástica: altera el sueño, hace que la gente falte al trabajo y puede afectar la concentración y la habilidad de llevar a cabo las tareas.

No hay cómo escapar del polen, pero hay maneras de prepararse para la temporada de fiebre del heno. Ahora que el tiempo se vuelve más cálido, Angela Chalmers recomienda ducharse todas las noches antes de ir a dormir "para eliminar el polen que pueda haber en tu piel o cabello, cosa que podría hacerte estornudar durante la noche".

Cuando te despiertes en la mañana y te vistas para ir al trabajo, ella aconseja aplicar una pequeña cantidad de vaselina o ungüento nasal bajo tu nariz, ya que puede ayudar a atrapar parte del polen.

Donde quiera que vayas, asegúrate de tener tus lentes de sol a la mano para prevenir que el polen llegue a tus ojos. Las que usen rímel deberían de dejarlo por completo o comprar una versión a prueba de agua para evitar los ojos hinchados.

Durante la mañana y la tarde, asegúrate de mantener las ventanas de tu casa cerradas, ya que a esas horas la cantidad de polen es mayor. Groom dice que el polen de los árboles tiende a alcanzar su pico al comenzar la tarde, mientras que el del pasto tiende a ser peor en la mañana, antes de las 11, y de nuevo por la tarde desde las 16:30.

Tener las ventanas abiertas cuando termina el día puede ser fatal para tu buen dormir. Chalmers explica: "64% de las personas con fiebre del heno sufren de efectos que los expertos de Boots UK apodan 'instornudio', esos efectos parecidos al insomnio que provocan los síntomas de la fiebre del heno por la noche".

"El sueño de poca calidad puede impedirles disfrutar de los meses de verano. Hacia el final del día, las temperaturas bajan, haciendo que el polen que está en el ambiente vuelva al suelo. Esto explica por qué los síntomas de los que tienen fiebre del heno pueden agravarse durante la noche, lo que puede afectar cómo se sientan al día siguiente".

Si lavas una carga de ropa, sécala adentro para prevenir que el polen se adhiera e infiltre en todo, desde tus toallas y cobijas hasta tu ropa interior. Y hablando de ropa, cuando llegues a casa asegúrate de quitarte todo y cambiarte inmediatamente para no andar repartiendo el polen por tu casa.

Por último, disminuye el alcohol. "Aunque puede ser tentador disfrutar de un trago durante una tarde de verano calurosa, el alcohol puede agravar los síntomas de la fiebre del heno", dice Chalmers. "Así que trata de evitarlo en los días en que tus síntomas sean muy graves".

Este artículo se publicó originalmente en The HuffPost