INTERNACIONAL
18/04/2018 6:27 PM CDT | Actualizado 18/04/2018 6:27 PM CDT

EU advierte que no cambiará su relación con Cuba pese al fin del legado Castro

Funcionarios de la Casa Blanca se mostraron escépticos sobre su política con la isla.

Alexandre Meneghini / Reuters

La Casa Blanca aseguró este miércoles que no cambiará su política de restricción del comercio con Cuba bajo el sucesor de Raúl Castro y expresó escepticismo sobre cualquier cambio en la isla, una vez que el actual presidente cubano abandone el poder.

"Estados Unidos no tiene ninguna expectativa de que el pueblo cubano verá mayores libertades bajo el sucesor elegido a dedo por Castro", dijo a Efe un portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

"Seguiremos mostrando solidaridad con el pueblo cubano en su petición de libertad y prosperidad. Por tanto, no se espera que cambie nuestra política de dirigir fondos hacia el pueblo cubano y alejarlos de los servicios militares, de seguridad y de inteligencia de Cuba", añadió el portavoz.

El presidente estadounidense, Donald Trump, expresó el año pasado su apoyo al embargo comercial a Cuba y anunció varias medidas que, en la práctica, han congelado el proceso de normalización de relaciones con la isla iniciado por el expresidente Barack Obama.

Trump ha prohibido la gran mayoría de transacciones de Estados Unidos con el ejército cubano, que controla buena parte de los hoteles y el comercio minorista en la isla, y ha restringido el tipo de viajes que los estadounidenses pueden hacer a Cuba.

Además, Trump condicionó cualquier negociación con Cuba para mejorar las relaciones a que la isla diera "pasos concretos" hacia la celebración de "elecciones libres" y la liberación de "presos políticos", algo que irritó profundamente al gobierno de Raúl Castro.

La portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Heather Nauert, aseguró este martes que no es "optimista" sobre el rumbo que tomará la isla bajo el sucesor de Castro, porque esa transición "no es democrática".

Las relaciones entre ambas naciones han debilitado aún más por los supuestos "ataques sónicos" contra diplomáticos estadounidenses en La Habana, que llevaron al gobierno de Trump a dejar mínimos en su embajada en la isla, y expulsar a 17 funcionarios cubanos en Estados Unidos pese a las dudas sobre lo ocurrido.