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19/04/2018 8:29 AM CDT | Actualizado 19/04/2018 10:04 AM CDT

A Facebook no le importó que me acosaran sexualmente hasta que escribí sobre ello

Dos meses atrás, un grupo pro Trump publicó mi foto y preguntó a sus 72,00 miembros "¿se la dan o pasan?".

Leah Millis / Reuters
"No permitimos grupos de odio en Facebook", dijo el director general de Facebook, Mark Zuckerberg.

Si bien su genialidad no puede ser cuestionada, la visión de Facebook de Mark Zuckerberg está muy alejada de la realidad. Pinta al gigante de las redes sociales, que fundó en 2004, como una herramienta "para acercar el mundo", pero en muchos sentidos, se ha convertido en un dispositivo de amplificación indispensable para las personas que quieren hacer saber que odian a otras personas.

La semana pasada que declaró ante el Congreso de Estados Unidos, Mark Zuckerberg declaró: "Nosotros no permitimos grupos de odio en Facebook".

Al igual que con muchas cosas que dijo el CEO de Facebook durante su viaje al Capitolio la semana pasada, fue difícil cuadrar esta declaración con la experiencia real al utilizar Facebook. La audiencia enfurecida señaló rápidamente grupos antimusulmanes, antisemitas, antirohingya, anti-LGBTQ y otros grupos de odio que operan activamente en la plataforma.

La afirmación de Zuckerberg también me tocó fibras sensibles. Hace dos meses, un grupo privado de Facebook de extrema derecha dedicado a compartir memes de Trump inauguró una campaña de acoso sexual en mi contra. Cuando se les alertó sobre la situación, la respuesta de Facebook fue, esencialmente, ¯ \ _ (ツ) _ / ¯.

FACEBOOK/EMPEROR TRUMPS DANK MEME STASH
La foto de portada del grupo cerrado de Facebook "Emperor Trucks Dank Meme Stash".

El 13 de febrero me desperté y me encontré con una fila de solicitudes de amistad en Facebook y un mensaje alarmante de un hombre que no conocía: "Hay un tipo raro publicando fotos tuyas". Me mandó la captura de pantalla de mi foto publicada en el grupo privado de Facebook "Emperor Trumps Dank Meme Stash", el cual tenía más de 72,000 miembros en ese momento.

Ahí estaba yo: en la playa de Oahu, con shorts, bikini y un suéter. Me encantaba esa foto, era un recordatorio de un día que pasé haciendo senderismo y natación con mi familia durante nuestras primeras vacaciones juntas en años. La publiqué en Facebook el pasado abril.

Me quedé atónita cuando vi la foto casi un año después, junto con mi nombre completo, literalmente cientos de comentarios y una leyenda que decía: "Esto va a ser difícil. Reportera de The Huffington Post, ¿se la dan o pasan?".

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Una copia recortada de mi foto publicada en "Emperor Trucks Dank Meme Stash".

Inmediatamente solicité permiso para unirme al grupo cerrado y tuve que responder dos preguntas para que los administradores aprobaran mi ingreso. ¿Qué tan desesperado estás por conseguir una mujer? y ¿Qué tan borrego eres de las redes sociales?

Le escribí al hombre que me había alertado sobre la foto y le pedí que me enviara capturas de pantalla de tantas respuestas como fuera posible, para poder enviarlas por correo electrónico a los representantes apropiados en Facebook. Como es común en la industria editorial, HuffPost y Facebook trabajan estrechamente en productos, asociaciones y otras metas compartidas.

"Son muchos comentarios", me advirtió. "Y ninguno de ellos es agradable".

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Capturas de pantalla de los comentarios que dejaron en la publicación "te la das o pasas" con mi foto.

"Me la doy con un bate por ser una puta", "¿Me la doy y la vendo como esclava", "Tercera opción, la hago una sobreviviente del #MeToo"...

Es difícil describir cómo se siente descubrir a cientos de extraños debatiendo qué tanto pueden abusar de ti. O verlos casualmente sugerir que les gustaría "darme", "bombearme" y "darme por los ojos" como una aparente forma de castigo por tu género y título de trabajo.

Decenas de mis amigos y compañeros de trabajo reportaron el grupo a Facebook. Varias horas más tarde, Facebook les respondió con un mensaje que decía que había descubierto contenido que "no sigue nuestros estándares comunitarios". Agregó: "Eliminamos ese contenido específico ... en lugar de todo el grupo". Pero las capturas de pantalla posteriores mostraron que mi foto todavía estaba allí.

Uno de los directivos de HuffPost también contactó directamente a Facebook para solicitar que la publicación se eliminara lo más rápido posible. Su mensaje contenía las capturas de pantalla de los comentarios y enfatizaba en la urgencia de la cuestión. Dos días después, un representante le dio seguimiento y le pidió el enlace a la publicación con la foto, que era inaccesible para cualquiera que no perteneciera al grupo privado (y que no pude obtener del creciente enjambre de trolls en mi bandeja de entrada).

El representante de Facebook dijo que sin el enlace, no se podía hacer mucho. Entonces el acoso continuó, y empeoró.

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"Lánzale algunos valores conservadores a las tetas".

Como mi cuenta estaba inundada de mensajes horribles y solicitudes de amistad (ahora 890 y contando), una de mis colegas escribió una publicación pública en Facebook en la que pedía a otros que informaran sobre el grupo, con la esperanza de que acelerara el proceso para eliminar mi foto. Muy pronto, los trolls encontraron su perfil, también.

"Simplemente publicaremos su foto y decidiremos si "nos la damos o pasamos", escribió un hombre en los comentarios de su publicación debajo de otros dos comentarios desagradables. Otra apareció en su bandeja de entrada: "ME LA DOY". Estaba claro que también estaba siendo blanco de "Emperor Trumps Dank Meme Stash". Ella terminó desactivando su cuenta.

Mi foto permaneció publicada en el grupo durante al menos seis días, lo suficiente como para atraer aún más atención y que se compartiera con al menos otras tres páginas. Así que después de casi una semana de aparente inacción de Facebook, me puse en contacto con uno de los administradores del grupo, que puede revisar los informes sobre las publicaciones de los miembros, eliminar contenido y revocar la membresía a su antojo. Me dijo que la imagen podría haber "volado bajo el radar".

"No me culpes a mí", dijo, después de asegurarme que había bajado la foto. "Culpa a Facebook por su estúpido sistema de reportes". Cuando le pedí que me dejara unirme al grupo, para poder ver por mí misma que la foto había desaparecido, se negó.

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Con una red creciente de más de 2 mil millones de usuarios en todo el mundo, el papel de Facebook en la configuración de la forma en que nos comunicamos en línea no debe ser sobrevalorada fácilmente. Tiene políticas públicas implementadas para penalizar a quienes violan sus Normas de la Comunidad (incluidos los mensajes que contienen desnudos, incitación al odio y contenido violento o gráfico). Es posible que estos usuarios eliminen su contenido o que sus cuentas se deshabiliten, o incluso que se denuncien a las autoridades.

La moderación del discurso de odio es un problema "con el que luchamos continuamente", dijo Zuckerberg la semana pasada. "Hay mucho contenido que fluye a través de los sistemas y una gran cantidad de informes, y, desafortunadamente, no siempre hacemos las cosas bien cuando las personas nos lo informan".

Prometió que Facebook tendría "más de 20,000 personas trabajando en la seguridad y la revisión de contenido en toda la compañía" antes de fin de año, reconociendo que "ninguna cantidad de personas que podamos contratar será suficiente para revisar todo el contenido".

Pero en lugar de abogar por más moderadores, los expertos han estado pidiendo durante mucho tiempo una mayor transparencia en torno a los estándares internos de revisión de contenido de la organización, para asegurar el cumplimiento coherente y la rendición de cuentas, una súplica que, muchos dicen, ha caído en saco roto.

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"Me la doy con una mordaza para que no hable".

Una investigación de The Guardian sobre documentos filtrados de Facebook, incluyendo pautas privadas para moderación de contenido, reveló el año pasado que frases como "Para partirle el cuello a una perra, asegúrate de aplicar toda tu presión en el centro de la garganta" y otras como "Alguien dispárele a Trump" no son moderadas.

El informe señaló que los moderadores a menudo tienen "solo 10 segundos" para tomar una decisión al evaluar el material. También dijo que a muchos les preocupa la "inconsistencia y naturaleza peculiar de algunas de las políticas", especialmente las relacionadas con el contenido sexual.

Los expertos advirtieron que las prácticas inadecuadas de moderación pueden tener graves consecuencias, como fomentar una cultura de impunidad en línea, sitios líderes como Facebook se convertirían en criaderos y refugios seguros para el acoso.

Mientras que los trolls solían trabajar bajo la protección de un anonimato relativo en sitios como 4chan y Reddit, muchos de los usuarios de Facebook que comentaban mi foto y me enviaban mensajes grotescos, sorprendentemente, se sentían lo suficientemente cómodos para hacerlo usando sus perfiles reales, con su real nombres, fotos, lugares e incluso lugares de empleo enumerados.

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"Me la daría tan duro que se convertiría en conservadora".

Alejandra, que trabaja en una compañía de alivio de deudas en Fresno, California, comentó: "Me la doy con una mordaza para que no hable". Irónicamente, en una declaración pública que se encuentra en la parte superior de su perfil de Facebook, ella escribió: "No me importa quién seas si eres amable conmigo. Seré amable contigo, es así de simple".

Michael, un gerente de cuentas con base en Nueva York que anteriormente era teniente de cadete en una academia militar en Pensilvania, escribió que él "destrozaría, pero descargaré en su cara ... para el patriarca". En su sitio web profesional, enumera su verso de la Biblia favorito como el Salmo 133: "¡Qué bueno y agradable es cuando el pueblo de Dios vive junto en unidad!"

Lejos de promover la unidad, Facebook es un ecosistema ideal para que florezcan los grupos de odio. Durante las apariciones de Zuckerberg en el Capitolio la semana pasada, se hizo mucho hincapié en el crecimiento y la transformación explosiva de su sitio, pero desde mi punto de vista, mirando capturas de pantalla de "Emperor Trump Dank Meme Stash", Facebook parece notablemente poco evolucionado. Una plataforma que surgió de un sitio de ranking de mujeres "calientes o no" es ahora un lugar para que los usuarios debatan "si se las dan o pasan".

Luego de recibir una solicitud de comentar sobre este artículo el viernes, dos meses después de que HuffPost inicialmente alertó a Facebook sobre la situación, la organización dijo que revisaría "Emperor Trump's Dank Meme Stash. Al final del día, el grupo ya no existía.

"A medida que los grupos evolucionan, podemos evaluar su actividad a lo largo del tiempo", dijo un vocero en una declaración esa noche. "Eliminamos este grupo por violar nuestras políticas".

Una página de "reactivación" está en funcionamiento con casi 7,000 miembros. "La libertad de expresión no existe aquí", se lee en su descripción. "Culpa a Zuck".

Este artículo se publicó originalmente en The HuffPost.