ESTILO DE VIDA
15/04/2018 1:01 PM CDT

Todos discutimos: así es como lo hacen las personas persuasivas

Algunas discusiones pueden ser buenas, mientras se hagan bien

A menos que tengas niveles de paciencia y tolerancia cercanos al Dalai Lama, u odies la confrontación, es probable que entables discusiones con mucha frecuencia.

Lo cual no es necesariamente algo malo, un estudio realizado en 2010 por la Michigan University (Universidad de Michigan) descubrió que algunas discusiones esporádicas pueden ser buenas para tu salud; y por el contrario, evitar conflictos tiene como consecuencia un mayor estrés el día después de haber discutido.

A menos que tengas niveles de paciencia y tolerancia cercanos al Dalai Lama, u odies la confrontación, es probable que entables discusiones con mucha frecuencia.

Lo cual no es necesariamente algo malo, un estudio realizado en 2010 por la Michigan University (Universidad de Michigan) descubrió que algunas discusiones esporádicas pueden ser buenas para tu salud; y por el contrario, evitar conflictos tiene como consecuencia un mayor estrés el día después de haber discutido.

Aun así, hay maneras correctas y maneras equivocadas de desahogar tus quejas y empezar a probar tu punto. En este artículo, algunos terapeutas y expertos en comunicación nos revelan cómo manejan los conflictos las personas persuasivas.

1. Reconocen que el objetivo de una discusión es comprender mejor al otro

"El objetivo de una discusión es lograr un significado renovado de comprensión entre cada una de las partes, comprender las necesidades del otro y trabajar en soluciones que tengan un beneficio para ambos. Las personas que discuten de manera exitosa se concentran en cómo resolver el problema y atacar el tema, no en la persona. Los argumentos nunca deben ser una afrenta a la personalidad o cuestionar la integridad de la persona". – Marissa Nelson, terapeuta de pareja en Washington, D.C.

2. Hacen preguntas para entender mejor la perspectiva del otro.

Un argumentador persuasivo reconoce que la otra persona tiene sus propias necesidades y objetivos propios que lograr. Todos discutimos desde nuestra perspectiva y desde nuestras suposiciones. Al hacer preguntas acerca de la opinión ajena obtenemos una mejor comprensión del otro.

Puedes suavizar el tono del diálogo si tratas a la otra persona no como un enemigo, sino como alguien que necesita cumplir con sus objetivos en el debate. Si tú comprendes esas metas y puedes satisfacer esos objetivos, la "discusión" se convierte en una solución de problemas. Ahora tú eres el aliado de tu oponente, no el enemigo. – Jay Sullivan, gerente asociado de Exec-Comm, empresa y consultoría en habilidades de comunicación empresarial, autor de Simply Said: Communicating Better at Work and Beyond (Dicho de una manera simple: comunicarse mejor en el trabajo y más allá.).

3.Utilizan un lenguaje directo y sin ambigüedades para establecer su punto.

"Los argumentadores exitosos dicen toda la verdad y utilizan un lenguaje muy directo. He aquí un ejemplo: Una pareja con la que trabajo en terapia está pasando por la recuperación de la esposa por una adicción. Su esposo está tratando de reponerse y recuperar la confianza en ella, después de sus mentiras y decepciones. Él quiere confiar en ella de nuevo, pero es difícil, especialmente porque ella viaja constantemente. Él quisiera no tener sospechas, así que dice cosas como: No es que no confíe en ti, es solo que...".

Si estuviera diciendo toda la verdad, admitiría el hecho de que no confía plenamente en ella. Una declaración más honesta sería, "Me molesta el hecho de que todavía no puedo confiar totalmente en ti, por lo que necesito que tú me reafirmes las cosas o una mayor comunicación de tu parte cuando estás lejos". Así, hasta que cada persona pueda admitir su posición realmente, nunca encontrarán satisfechas sus necesidades ni resolverán el conflicto. – Susan Pease Gadoua, terapeuta de parejas y autora de The New I Do, Reshaping Marriage for Skeptics, Realists and Rebels (El nuevo 'acepto': cambiar el

matrimonio para los escépticos, realistas y rebeldes).

4. Evitan decir "pero" después de que la otra persona ha compartido su perspectiva

Cuando utilizas "pero", estás comunicándole a la otra persona que en realidad no te interesas por su postura. Cuando salgo de casa por las mañanas y mi esposa dice, "amor, esa es una corbata muy bonita, pero...," la conversación termina justo ahí. Claramente me tengo que cambiar. No sé si no combina con mi camisa o con mi traje, o con la temporada. No importa. Lo único que sé es que la corbata se va.

Para tener mayor éxito en tus discusiones, elimina los "peros", mejor utiliza "y". ¿Por qué? Porque un "y" suena positivo. Crea la sensación de nuevas oportunidades. No demerita lo que se dijo antes. "Y" suma a la conversación en vez de restar. Si tú y yo tenemos puntos de vista diametralmente opuestos, aún puedo parecer abierto y conciliador si utilizo "y", en vez de "pero". –Sullivan.

5. Ponen atención a su tono de voz y su lenguaje corporal

Un argumentador exitoso presta atención a su tono de voz. Entiende que no es solo lo que se dice, se trata también de cómo se dice. Respira y habla de manera lenta y con una intención. También está atento a su lenguaje corporal. Entiende que se encuentra en un estado emocional exaltado y que cada uno necesita su espacio personal y ser respetado. – Nelson.

6. Tratan de escuchar, no de persuadir

Escucha cualquier programa de noticias actual, independientemente de qué posición ocupen en el debate. La mayoría de las preguntas comienzan con, "¿No piensas que..." Las preguntas planteadas de esta manera no brindan un mejor entendimiento; están ahí para atrapar a la contraparte y presionarla hacia una posición más estrecha que puede ser usada en su contra. Esto sirve si lo que buscas es conflicto. No ayuda si estás buscando comprender a la otra persona.

La gente que sale airosa en los conflictos hace preguntas que comienzan con "por qué", "qué" y "cómo". Las preguntas que comienzan con estas palabras obligan a la otra persona a decir algo, y requieren que tú escuches, para que puedas aprender de la perspectiva de la otra persona. Entender a la otra persona es la clave para convertir peleas en discusiones. En una discusión el objetivo es resolver el conflicto. En una pelea el objetivo es ganar, y muy a menudo, esto solo tiene como resultado a dos perdedores". – Sullivan.

7. Si mencionan algo fuera de lugar, rápidamente están dispuestos a ofrecer una disculpa real

"En mi experiencia, a menudo las cosas se desmoronan en las discusiones, porque increpan al otro de jugar sucio, falta de responsabilidad y empatía en la contraparte que ofrece una disculpa pobre o francamente nula. Las personas que tienen discusiones exitosas saben que la idea "lamento que te sientas de esa forma" puede interpretarse como un desdén. En lugar de dar disculpas falsas, sus declaraciones son sinceras y significativas. Dicen cosas como: entiendo tu punto, aunque sea una visión distinta a la mía. Finalmente, se hacen responsables si dicen algo negativo o reaccionan sin razón". – Nelson.