ENTRETENIMIENTO
09/04/2018 4:25 PM CDT | Actualizado 10/04/2018 7:54 AM CDT

Frank Turner en México: Nunca es tarde para hacerse camino

El cantante inglés platicó en exclusiva con el HuffPost sobre sus conciertos en México, su larga carrera, Donald Trump y "Be More Kind", su nuevo disco.

Frank Turner durante su presentación en el Festival Reading en Inglaterra, el 26 de agosto de 2016.
C BRANDON/REDFERNS
Frank Turner durante su presentación en el Festival Reading en Inglaterra, el 26 de agosto de 2016.

Son casi las siete de la tarde, falta poco más de una hora para que abran las puertas del Caradura, en la colonia Condesa, y afuera hay una decena de jóvenes que espera con playeras de su ídolo. Frank Turner llegó a Ciudad de México muy temprano en la mañana y también espera un clima caluroso; abril era el mes indicado para eso, sin embargo, este jueves cinco llueve y está nublado en la capital del país.

La entrada es un pasillo muy estrecho, obscuro; las escaleras son angostas también, aunque están iluminadas. Al subir las escaleras y llegar al segundo piso, se observa al fondo sobre el escenario de este pequeño recinto a uno de los cantantes de rock y folk alternativo más populares de Reino Unido. Ya no trae el cabello largo peinado con cola de caballo como cuando tocaba y gritaba en su banda de punk hardcore Million Dead, en aquellos primeros años de la década pasada, pero tampoco ha cambiado tanto. Viste jeans y tenis negros, gorra gris, y cuelga sus lentes de sol sobre su playera blanca. No transformó radicalmente su forma de vestir, aunque ya no hace lo mismo que antes, no puede. Su cuerpo le exige descansar más y emborracharse solo en ocasiones especiales. Frank Turner tiene 36 años y sigue haciendo lo que más le gusta en la vida, aunque me confesará después, está consciente que vivir el sueño no durará mucho tiempo. O quién sabe.

Frank Turner está parado sobre el escenario probando una guitarra acústica de color café, canta levemente desafinado y su mirada se dirige al auditorio conformado por tres personas que son parte del staff del lugar y que no parecen muy interesadas. Toca algunas canciones como si ya estuviera ante sus fans, da algunas indicaciones a Cahir, quien es parte de su equipo, y bromea con dos mujeres que lo esperan recargadas en la barra del lugar.

Grita, toca algunas notas en la guitarra acústica, prueba el volumen. Cahir se acerca con él y le dice que lo estoy esperando. Frank Turner se detiene, deja de tocar y me da la mano. Me pregunta si lo puedo esperar; no tendría razones para no hacerlo.

JOSE BELTRAN
Frank Turner en el Caradura, en la colonia Condesa de Ciudad de México, el 5 de abril de 2018.

Ahora cambia de guitarra, una acústica negra con flores que recuerda a la época dorada del Rock and Roll, esa en la que todavía cree, "in Jerry Lee and Johnny and all the greats", canta en I Still Believe. Una vez que se escucha como quiere, le pide al staff que durante el show no le pongan mute, que él trae un switch. "Lo único que tienen que hacer es tomar una cerveza", les dice en inglés, sonriendo. Ellos asienten.

Mira el suelo, da algunos pasos en medios círculos, canta ahora mucho más afinado que antes. Son cerca de las siete y quince de la tarde cuando su voz se transforma en la de un rey inglés y le pide muy amablemente a Cahir que le pase la otra guitarra, la café. "Immediately, my Lord", le contesta Cahir, y los dos ríen. Unas notas más y Frank Turner finalmente está satisfecho con el sonido. Decide bajarse del escenario y va por un cigarro.

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El backstage es un pequeño espacio de no más de tres metros cuadrados que está a un lado del escenario. Hay dos sillones y sobre una mesa el pedido del rockstar: Papas fritas, cacahuates, decenas de botellas de agua, una de whiskey y una de vino tinto. Pareciera que será una de esas noches especiales en las que vale la pena emborracharse, pero Frank Turner no lo hará, al menos aquí. Voló desde Londres ayer en la noche, llegó a las cinco de la mañana, durmió unas horas, almorzó unos tacos que le encantaron y ahora está en un recinto de este barrio lleno de restaurantes, bares, parques y galerías.

Estoy feliz de estar en México.-Frank Turner en entrevista con el HuffPost.

"Pero es bueno, estoy feliz de estar en México", dice Frank Turner en entrevista para el HuffPost. Es la cuarta vez que visita el país y está aquí no solo para abrirse camino, también para presentar su séptimo álbum, Be More Kind. La primera ocasión que vino a México fue en diciembre de 2015, en un festival en donde también tocó la banda estadounidense NOFX, un ícono de la música punk, y con quienes además se lleva muy bien. Poco más de un año después -en enero de 2017-, tuvo tres presentaciones en pequeños foros de Ciudad de México. Pasaron diez meses y regresó a la capital del país para presentarse dos noches con la banda de psychobilly, Tiger Army, el 2 y 3 de noviembre de 2017.

México, volver a empezar

El cantante de folk que toca ante miles de personas en Reino Unido y que es headliner en algunos festivales de música en Europa, no se siente incómodo de volver a empezar, darse a conocer, tocar solo ante cientos de personas. Tampoco le molesta no ser como esos rockstars a los que todo mundo conoce cuando llegan por primera vez a un país. "Eso nunca me ha pasado a mí, en ningún lugar", dice quien se ha tenido que abrir camino en cada país nuevo que visita. Hoy está aquí por eso, por cuarta vez.

"Quizá un día, en cinco años, estaré tocando ante miles de personas en México y sería genial, me encantaría, pero también podré recordar shows como este", dice Frank Turner, y en dieciséis palabras resume de manera honesta una carrera de doce años y lo que tuvo que pasar para llegar hasta aquí: "He hecho muchos más shows como este de los que he hecho ante miles de personas".

Quizá un día, en cinco años, estaré tocando ante miles de personas en México y sería genial, me encantaría.-Frank Turner en entrevista con el HuffPost.

Sentado en un sillón, Frank Turner toma agua, piensa meticulosamente sus respuestas y finalmente dirige sus ojos al entrevistado. Cuenta que ya no hacen esas giras eternas como solían hacerlo, en parte "porque ya no tengo veinte años y es más duro ahora, físicamente". Pero hay una razón más poderosa: tiene una novia y un gato esperándolo en casa. Él, su staff, y su banda The Sleeping Souls se siguen yendo de gira, aunque cada dos o tres semanas regresan a casa; hay razones para hacerlo. "Vemos a la gente que amamos, es mejor", confiesa.

La política en su vida

Cuando comenzamos a hablar de uno de los temas que se había reservado en sus últimos discos, un sonido de guitarra interrumpe la entrevista. La banda que abrirá su concierto comienza a hacer la prueba de sonido y Frank Turner me pide que nos movamos a otro lugar. Mientras nos dirigimos a un cuarto en donde puede fumar, un joven de unos 20 años se le acerca para pedirle un autógrafo. El ídolo le pide que espere un poco, que más tarde regresa. Avanzamos, nos sentamos en un sillón desgarrado, mientras a nuestras espaldas un centenar de estampas cubren una pared de vidrio. Al cantante de folk, rock y últimamente pop, le causa desconfianza aquellas voces que se creen portadoras de la verdad y por eso matiza sus respuestas cuando le pregunto por las letras políticas de los tres primeros sencillos de Be More Kind.

(Para) escribir canciones como Rage Against The Machine tienes que estar seguro que tienes razón. -Frank Turner en entrevista con el HuffPost.

Me dice que no considera que hace música de protesta como la icónica banda de los años 70 que tanto lo marcó, The Clash. También se quiere diferenciar de discos profundamente políticos como los de Rage Against The Machine. Él cree que para "escribir canciones como Rage Against The Machine tienes que estar seguro que tienes razón". A sus 36 años, está convencido que envejecer es darse cuenta que "no sabes mucho acerca de casi nada". En 2012, el cantante Billy Bragg escribió en The Guardian sobre la ideología de su amigo y lo definió así: "Turner tiene conciencia social, que nadie tenga dudas de eso (...) Lo que no tiene, o incluso siente que necesita, es un análisis ideológico para respaldar las ideas expresadas en sus canciones".

Acusado de ser de derecha, él prefiere llamarse libertario. Cree que las reglas de la política han cambiado, que en estos tiempos -al menos en el Reino Unido y Estados Unidos- nadie sabe qué está pasando. Dice que con Be More Kind lo que quería no era señalar con el dedo a alguien más, sino a él mismo.

Trump en la Casa Blanca

El primer sencillo, 1933, hace referencia al principio de una época aterradora para la humanidad: la llegada de los nazis al poder. Frank Turner no estaba en Alemania cuando la escribió; se encontraba de gira en Estados Unidos, en tiempos de la campaña por la presidencia, pero la amenaza que percibía por la posible llegada de Donald Trump al poder le hizo escribirla.

Hoy, a menos de tres años para las elecciones presidenciales en Estados Unidos, está preocupado porque Donald Trump pueda ganar de nuevo. Aún así cree que hay que encontrar la forma de acercarse con la gente que mediante su voto hizo posible que el magnate llegara a la Casa Blanca. No gritarles, no insultarlos; hablar, entenderse. De lo contrario, "será presidente otra vez y eso será jodidamente terrible", dice.

Redes sociales o cómo deshumanizamos al otro

"Siento que en las redes sociales, los humanos construyeron accidentalmente una máquina para deshumanizar a sus oponentes. Cuando discutes con alguien por internet no los ves y es muy fácil olvidar que son personas también y eso significa que puedes decir la peor mierda", dice Frank Turner en entrevista con el HuffPost.

Frank Turner es realista, o al menos intenta serlo, y quizá por eso está convencido que "ningún álbum ha cambiado al mundo" y no espera que Be More Kind lo haga. "Los optimistas siempre están decepcionados; los pesimistas algunas veces son placenteramente sorprendidos".

"Es una póliza de seguros para protegerme, mentalmente", se sincera.

Sin embargo, le pregunto si se siente responsable por el impacto que tiene su música en la vida de las personas. "La primera vez que me preguntaron eso mi reacción instintiva fue decir 'fuck, no', solo saco mis canciones (...) me siento incómodo con la idea de responsabilidad a ese nivel. Habiendo dicho eso, en algunas partes del mundo hay mucha gente que escucha lo que digo y existe una responsabilidad que viene con eso". Frank Turner no habrá cambiado mucho su forma de vestir, pero envejecer implica también adquirir otras responsabilidades... y otros gustos, como ahora que está aprendiendo jardinería -porque a su novia le encanta y tiene una casa con jardín-, y también está aprendiendo a manejar.

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El lugar oscurece, mientras alguien agita la cortina del escenario. El ídolo aparece. Unas palabras en español y reconoce que no sabe más. Algunos puños levantados, el grito de "Frank", "Frank", "Frank".

Abre con Black Out, uno de los tres sencillos publicados hasta ahora. El álbum no ha salido, pero la gente se la sabe, igual que 1933, la siguiente en el repertorio. Frank Turner se resiste a cantar canciones de protesta, pero esta noche en el Caradura parece que lo hiciera: grita, cierra los ojos, algunos levantan otra vez sus puños. No para un segundo y continúa con Recovery, una canción que habla sobre estar perdido en la vida e intentar salir adelante, una constante del álbum pasado Positive Songs for Negative People. Grita "¡hey!" y su cara enrojece en el coro; ahora entiendo a qué se refería con que disfruta mucho estos pequeños conciertos.

Abre su cerveza, pregunta si la están pasando bien. Ahora canta la canción que le da título al nuevo disco. "Be more kind, my friends, try to be more kind", pide en una tranquila balada que es una reacción a los tiempos que vivimos, a ese fanatismo al que se opone el cantante. Algunas voces lo acompañan en esta canción que salió hace apenas tres semanas.

Canta una canción sobre lastimar a esa persona que amas y luego un clásico en su carrera: Love Ire & Song. Una canción que retrata el enojo sobre el estado actual de las cosas, pero al mismo tiempo es un grito de esperanza para seguir creyendo y no renunciar a nuestros ideales. "Just for one day we could fight and we could win", canta Frank Turner y muchos gritan con él.

"Me siento tan seguro con el poder de la Ciudad de México", dice Turner y se gana aún más a su público, compuesto por jóvenes en su mayoría y algunas personas que pasan los treinta. Pregunta si a alguien le importa que toque algo del nuevo disco. Nadie dice que no. Canta una canción sobre ser adulto y tener el valor de cambiar de opinión; A Frank Turner no le gusta estar casado con opiniones.

Frank Turner canta If Ever I Stray, una canción sobre si alguna vez nos alejamos del camino que seguimos que seamos llevados al Canal de la Mancha. Estamos a más de 8 mil kilómetros del también llamado English Channel, pero todos en el Caradura cantan con él.

En el video de The Next Storm, Frank Turner está parado en un cuadrilátero y es vapuleado por un boxeador. Él cae, se levanta y logra conectar un golpe al adversario. En las imágenes también sale tocando afuera del ring con The Sleeping Souls, la banda con la que ha estado desde 2006. The Sleeping Souls no lo acompañó a esta gira como aquella vez que vino al país en diciembre de 2015, pero no hacen falta cuando toca The Next Storm en el Caradura; cientos de personas lo acompañan.

Make America Great Again

"Cheers", dice Frank Turner y la gente enloquece con el título de su próxima canción: Make America Great Again. Una canción que retoma el lema de campaña de Donald Trump, pero con un llamado a algo muy distinto: "Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser grande de nuevo, haciendo que los racistas se avergüencen de nuevo". Frank Turner no pudo haber cantado su próximo sencillo en un momento más pertinente para México: esta semana, mientras una caravana de mil 500 hombres, mujeres y niños inmigrantes cruzaba el país para dirigirse a la frontera con Estados Unidos, Trump tomó la decisión de enviar militares de la Guardia Nacional a la frontera con México.

Continúa con canciones de otros discos: "I Am Disappeared", "The Road", The Way I Tend To Be". Sigue con una de sus más famosas, "The Ballad Of Me And My Friends", y todos cantan "And we're definitely going to hell. But we'll have all the best stories to tell".

Hay personas en este concierto que no habían nacido cuando el cantante de Queen, Freddy Mercury, murió el 24 de noviembre de 1991, pero las personas en el pequeño recinto gritan como locos con Frank Turner el cover de "Somebody To Love" (1976).

Hoy suena diferente "Four Simple Words", punk rock puro en su versión con The Sleeping Souls, aunque ahora Frank Turner está solo. Aún así con una mano toca cuerdas sin sentido, mientras con la otra bebe su cerveza en lata y todo mundo grita una nota tan larga. "No mames", dice al finalizar.

Show 2149, Mexico City. First show of the #bemorekind world tour!

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No quiere hacer el juego de irse y que la gente lo aclame y regrese. Quiere tocar más canciones. La nueva es acerca de hacer pequeños cambios en tu vida. Toca una más de Positive Songs for Negative People, una que resume en gran parte el disco: "Get Better". Ahora toca "Photosynthesis", una de las canciones más viejas y famosas de su repertorio. Trata sobre crecer y madurar y las personas que vinieron a escucharlo cantan al unísono: "And I won't sit down, And I won't shut up, and most of all I will not grow up".

Como no podía ser de otra manera, Frank Turner cierra con "I Still Believe", una oda que invita a seguir creyendo en el rock and roll, ese género capaz de salvar nuestras almas, o al menos así lo cree Frank Turner y los cientos de personas que lo acompañaron hoy en su show dos mil ciento cuarenta y nueve.

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Los mezcales que nunca llegaron

Conforme crece, Frank Turner me cuenta que la resaca se ha vuelto peor; "ya no tengo veinte años", me dice y confiesa que se toma algunas cervezas y que ahora que está en México quizá también tome tequila. Le pregunto por el mezcal, y se muestra desconfiado de esta bebida milenaria por culpa de un estadounidense que le regaló uno cuando Frank Turner estaba de vacaciones en Tulum. Lo mandó a dormir y desde ahí no lo ha tomado. Le insisto que es bueno y que podría darle una segunda oportunidad ahora que estará en México por unos días. "Te gustaría tomarte un mezcal conmigo después del show? Yo lo invito", me propone Frank Turner y me da la mano. Nos despedimos con la promesa de que tomaremos un mezcal después del concierto.

Acabando su presentación en Caradura, Frank Turner salió del lugar cargando su guitarra en la mano. Algunas personas se le acercaron, pero les dijo que debía irse. Después, en Twitter, se disculpó por no pasar mucho tiempo con sus fans después del show, estaba muy cansado por el viaje.

Es medianoche y mañana deberá ir a Monterrey para abrir el concierto de Milky Chance. El sábado volará a Guadalajara para tocar en el festival Corona Capital y al otro día regresará a Inglaterra: Frank Turner tiene razones para volver a casa.

Yo, en cambio, tengo razones para esperar que regrese.