ESTILO DE VIDA
02/04/2018 10:22 AM CDT | Actualizado 03/04/2018 6:59 PM CDT

Lo que sabes sobre el autismo está mal

"Los niños con autismo no viven en su mundo, viven en el de todos".

¿Qué es lo primero que te viene a la mente cuando escuchas la palabra autismo?

El autismo es una condición neurológica que afecta la forma de aprender, comunicarse e interactuar de la persona que lo padece. Se estima que 1 de cada 115 niños en México vive con autismo, por eso —en este Día Mundial del Autismo— es necesario acabar con los mitos y estigmas que lo rodean.

"Es uno de los tipos de trastornos del neurodesarrollo, que es el conjunto de destrezas y habilidades que va adquiriendo el sistema nervioso central y que se asocian a su maduración. Actualmente, el autismo es parte de los trastornos del espectro del autismo (TEA), que incluye a varios padecimientos con distintos grados de discapacidad", dijo Paola Bautista, psiquiatra con alta especialidad en neuropsiquiatría por el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía.

Podrías tener autismo de alto funcionamiento (o asperger) y no saberlo

Getty Images/iStockphoto

Las destrezas de aprendizaje, interacción, comunicación, pensamiento y resolución de problemas de las personas con TEA varían: hay desde personas con muy altos niveles de capacidad y personas que tienen muchas dificultades, de acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EU (CDC, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, si bien el autismo puede afectar las habilidades de aprendizaje, "no es sinónimo de discapacidad intelectual", explicó Paola Bautista. "La capacidad intelectual va a ser independiente al grado del trastorno del espectro autista".

Detrás del color azul del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo

Actualmente, el diagnóstico de trastorno de espectro autista incluye afecciones que antes se diagnosticaban por separado, como el trastorno generalizado del desarrollo no especificado de otra manera (PDD-NOS, por sus siglas en inglés) y el síndrome de Asperger.

Síntomas

Las personas con un TEA a menudo tienen problemas con las destrezas sociales, emocionales y de comunicación. Algunos de los signos comienzan durante la niñez temprana duran toda la vida, generalmente.

"Con frecuencia se observan ciertas señales de alerta, por ejemplo: los pequeños se comporten como si estuvieran solos al estar con otra persona, no hacen contacto visual, no responden a las preguntas cuando se les habla, reaccionan de manera extraña a las muestras de afecto", dijo la neuropsiquiatra.

Son niños que requieren rutinas para sus actividades del día a día, "les gusta cierto tipo de ropa o alimento; muestran una resistencia muy importante al cambio de las rutinas; así como conductas motoras repetitivas o de autoestimiulación; y alteración en la sensibilidad percibida".

Algunos de los síntomas (según los CDC) son:

  • No señalar los objetos para demostrar su interés (por ejemplo, no señalar un avión que pasa volando).
  • No mirar los objetos cuando otra persona los señala.
  • Tener dificultad para relacionarse con los demás o no manifestar ningún interés por otras personas.
  • Evitar el contacto visual y querer estar solos.
  • Tener dificultades para comprender los sentimientos de otras personas y para hablar de sus propios sentimientos.
  • Preferir que no se los abrace, o abrazar a otras personas solo cuando ellos quieren.
  • Parecer no estar conscientes cuando otras personas les hablan pero responder a otros sonidos.
  • Estar muy interesados en las personas pero no saber cómo hablar, jugar ni relacionarse con ellas.
  • Repetir o imitar palabras o frases que se les dicen, o bien, repetir palabras o frases en lugar del lenguaje normal.
  • Tener dificultades para expresar sus necesidades con palabras o movimientos habituales.
  • No jugar juegos de simulación (por ejemplo, no jugar a "darle de comer" a un muñeco).
  • Repetir acciones una y otra vez.
  • Tener dificultades para adaptarse cuando hay un cambio en la rutina.
  • Tener reacciones poco habituales al olor, el gusto, el aspecto, el tacto o el sonido de las cosas.
  • Perder las destrezas que antes tenían (por ejemplo, dejar de decir palabras que antes usaban).

Diagnóstico

Como otros trastornos neurológicos, no existen exámenes médicos para diagnosticar algún trastorno de espectro autista, así que —en el caso de los niños o bebés— las observaciones de los padres y, obviamente, de los especialistas son esenciales.

"El hecho de que haya alguna señal de alerta no significa necesariamente que su hijo tenga un problema del desarrollo; sin embargo, indica la necesidad de una evaluación más exhaustiva. Por ello, no duden comentar con su pediatra cualquier preocupación al respecto, quien podrá indicar la realización de determinadas pruebas, con el fin de identificar las posibles causas que podrían explicar la existencia de estas señales; entre otras, problemas auditivos, o retrasos en el desarrollo del lenguaje", de acuerdo con la guía Información para padres ante la sospecha de un problema del desarrollo social y comunicativo.

Este cuestionario puede ayudar para detectar si es necesario que el niño reciba atención más especializada ante sospecha de autismo.

El diagnóstico se hace en dos niveles, explicó Bautista. Primero con base en la observación de los síntomas, por parte de los padres, médico general o pediatra. Ya que se tiene identificado un caso sospechoso, los niños deben ser enviados a una evaluación diagnóstica con un grupo interdisciplinario, quienes aplicarán entrevistas estructuradas y pruebas de desarrollo, agregó Bautista.

Tratamiento

Partiendo de que todos los pacientes de autismo, dependiendo de la gravedad de la condición, tienen diferentes síntomas y dificultades, un tratamiento general puedo incluir lo siguiente:

  • Terapia de conducta (el uso de reconocimientos para ayudarles a los niños a aprender todos los tipos de habilidades)
  • Intervenciones educativas (ayuda a nivel escolar con las asignaturas académicas)
  • Terapia del habla (para ayudar a los niños a hablar y a comprender las palabras)
  • Terapia ocupacional (para ayudar a los niños en cuestiones, como el equilibrio, la coordinación y la escritura)
  • Terapia de habilidades sociales (para ayudar a los niños a aprender a jugar y conversar con los demás)
  • Medicamentos (para problemas relacionados con la atención, la hiperactividad y el sueño)

Dónde buscar ayuda: clínicas y hospitales especializados en autismo

  • Hospital Psiquiátrico infantil (atención las 24 horas).

Dirección: Viaducto Tlalpan 74, Villa Lázaro Cárdenas, 14080, CDMX.

Teléfono: 55 5573 4844

  • Clínica de Intervención de Trastornos Físicos, Sensoriales y del Neurodesarrollo, Clínica de Autismo CDMX.

En esta clínica se atiende gratis a a niños y jóvenes de entre 0 a 17 años que no cuentan con seguridad social. Se brindan consultas de psiquiatría y psicología infantil, terapia del lenguaje, terapia física y de rehabilitación y servicio de electrofisiología.

Dirección: Calzada Camarones 485, Sindicato Mexicano de Electricistas, Azcapotzalco.

Teléfono: 5132 0909.

  • Profesionistas certificados en detección y diagnóstico de autismo (PROCEDDA).

Puedes consultar el directorio del grupo para encontrar a un especialista en varios estados de México.

  • Clínica mexicana de autismo

Dirección: Calle Van Dyck 66, Colonia Mixcoac Nonoalco, Delegación Benito Juarez

Teléfono: 5611-8541 / 5615-0615

  • Clínica de Trastornos de Comunicación y Autismo del Centro Médico ABC

Dirección: Hospital ABC, campus Santa Fe

Teléfono: 55 1103 1600