INTERNACIONAL
27/03/2018 7:13 PM CST | Actualizado 27/03/2018 7:33 PM CST

No subestimes a Stormy Daniels

La estrella de cine erótico está acostumbrada a que la cosifiquen y la descarten. Su entrevista en el programa '60 Minutes' dejó claro por qué debes tomarla en serio.

Joe Raedle via Getty Images
Joe Raedle via Getty Images

"Seguro la gente no te toma en serio", fue lo que le dijo Donald Trump a Stormy Daniels, directora y estrella de cine erótico, en 2006 luego de haber tenido relaciones sexuales con ella. Doce años después, Daniels representa uno de los peligros más considerables para el presidente agarrador de coños.

Durante una entrevista del programa 60 Minutes que se transmite los domingos por la noche, Daniels, cuyo verdadero nombre es Stephanie Clifford, se mostró como una mujer segura de sí misma, lista y directa, una mujer acostumbrada a lidiar con hombres miserables y a ponerlos en su lugar. Además, logró transmitir su mensaje de manera eficaz en las dos plataformas más apreciadas por Trump: los noticiarios y Twitter. La ironía es exquisita.

Trump usa la falta de vergüenza como un campo de fuerza: los comentarios y escándalos que hundirían a cualquier otro presidente a él se le resbalan. Daniel usa de manera similar su falta de vergüenza, la diferencia es que Trump es desvergonzadamente deshonesto y Daniels desvergonzadamente directa. No, ella no quería acostarse con él. Sí, fue consensual. No, no volvió a tener sexo con él. Sí, en enero declaró que la relación no había sucedido. No, esa declaración no fue cierta. Sí, ha sido intimidada y hostigada. No, no va a desaparecer así nada más.

Daniels está acostumbrada a que la subestimen. Pero a veces eso puede ser un 'arma secreta'.

Daniels sostiene que ella y Trump tuvieron sexo en el verano del 2006, justo después de que Melania Trump diera luz a Barron. Daniels y Trump se conocieron en un torneo de golf para celebridades, muy ad hoc, donde Trump supuestamente inició el coqueteo enseñándole una revista con su cara en la portada y comparándola a ella con su hija Ivanka. En 60 Minutes le dijo a Anderson Cooper que se encontró con Trump para cenar en su suite del hotel y que, al regresar del baño, él ya estaba "acomodado" al borde de la cama.

"Yo pensé, 'Ugh, ya ni modo", Daniels le dijo a Cooper. "Sentí que tal vez era un poco mi merecido por haber tomado la mala decisión de ir a la habitación de alguien y escuché una voz en mi cabeza que me decía, 'Bueno, si te pones a ti misma en una mala situación y algo malo pasa, te lo mereces".

Daniels afirma que sí se acostó con Trump, a pesar de que no quería y de que ni le atraía físicamente, pero le insistió a Cooper que el encuentro fue consensual y que ella no es una víctima.

En octubre de 2016, después de que el Washington Post publicó la grabación de Access Hollywood donde Trump presume que agarra a las mujeres "por el coño" sin su consentimiento, Daniels quiso unirse a todas las que hacían públicas sus interacciones sexuales, consensuales y no, con el candidato republicano a la presidencia.

En la demanda que Daniels antepuso este mes afirma que "después de conocer los planes de Stephanie Clifford, el Sr. Trump, con ayuda de su abogado, Michael Cohen, intentó silenciar a Stephanie de manera agresiva a fin de que no dijera la verdad y de esta manera asegurar que ganara la elección presidencial". El 28 de octubre de 2016, tan solo 11 días antes de las elecciones, Daniels firmó un acuerdo de confidencialidad, el cual incluía un pago por USD $130,000. Trump nunca firmó el acuerdo, por eso el abogado de Stormy sostiene que es nulo y no tiene efecto legal.

Más allá de los detalles sensacionalistas sobre su encuentro sexual (Daniels le contó a Cooper que dio una nalgada a Trump con la revista en la que salía en la portada), el caso trae a colación varias preguntas incómodas sobre el financiamiento de campañas electorales, cuán vulnerable es el Presidente a la extorsión y las tácticas de intimidación que el personal de Trump ha podido usar para hacer callar a una mujer incómoda; sin embargo, ha sido la misma Daniels quien ha embelesado a la nación y su atento interés.

En parte es por su carisma, ya que Stormy es encantadora y simpática tanto en la redes sociales como en la vida real. Tuitea réplicas fulminantes a sus hostigadores de Twitter. "Todo lo que yo temía saliera a la luz salió a la luz y ¿sabes qué?", le explicó a Cooper, "no tengo un millón de dólares. Ni el desayuno te saqué".

Así como los jóvenes de Parkland han logrado acabar con las críticas y captar la conversación virtual con burlas excelentes a sus enemigos, Daniels también lo ha hecho. Si bien Trump tiene sus MAYÚSCULAS DELATADORAS y ampulosidad, Stormy le da sazón a sus publicaciones.

El 20 de marzo un usuario de Twitter de nombre Al tuiteó a Stormy "Las prostitutas harían cualquier cosa por dinero".

"¡Qué estupidez! NINGUNA cantidad de dinero podría convencerme de limpiar el baño o lavar los trastes", respondió al instante con una cita del tuit original. Su respuesta obtuvo más de 28,000 likes.

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Para algunas personas del público estadounidense, la profesión y la apariencia de Stormy son suficientes para descalificarla. A las mujeres como ella, las que monetizan el apetito y miedo que nuestra sociedad siente hacia el sexo, se las trata principalmente como objetos, solo sirven para ser vistas y consumidas de manera incógnita a través de la ventana en una laptop.

Por ser una estrella de cine erótico con pelo rubio y operada de los senos, sin duda Stormy está acostumbrada a que la subestimen. Pero a veces eso puede ser un "arma secreta", como en el 2015 sugirió la autora feminista Jessica Roy en la revista The Cut.

"Recuerda, solo porque no pareces una amenaza no significa que no lo eres", escribió Jessica.

Curiosamente, mientras la entrevista de Stormy en 60 Minutes estuvo al aire, Trump se mantuvo callado en Twitter. Parecía un triunfo. Daniels hablaba en una emisora nacional de televisión y el hombre que había intentando callarla guardaba silencio.

Este artículo se publicó originalmente en The HuffPost.