ENTRETENIMIENTO
24/03/2018 4:00 AM CST | Actualizado 24/03/2018 4:00 AM CST

Fito Páez: "Estamos esperando con ansias mujeres que nos cacheteen y nos manden a lavar los platos también"

Durante la presentación de su último álbum, La Ciudad Liberada, el cantautor argentino se detuvo para reflexionar sobre la libertad, la creación artística y la gran "revolución cultural" comandada por la mujer. Esta es la crónica.

Manuel Hernández Borbolla

La delicia del caos. Un lugar donde las ataduras de la imaginación y el cuerpo se rompan para crear algo nuevo, un collage donde la locura y el absurdo estallen en muchos colores, un mundo donde todos puedan ser felices, no a partir de la igualdad, sino a partir de sus muchas diferencias: la diversidad y la belleza de la condición humana, la utopía de la obscena libertad que permite recrear la identidad y la existencia en la mente del artista que juega a ser Dios.

De eso y más trata La Ciudad Liberada, el más reciente álbum de Fito Páez, ese pintoresco músico, cancionero, escritor y cineasta, ese genio delirante que ríe con desenfado mientras bate las manos en el aire como si fuera un muppet. Un icono de la música popular y el rock argentino, quien a sus 55 años recién cumplidos, se toma una breve respiro en su gira por la Ciudad de México para hablar de las misteriosas vibraciones cósmicas que sirvieron de inspiración para su último disco, en cuya tapa aparece el rostro de Fito con cuerpo de mujer, el mismo cuerpo de su novia y musa, Maria Eugenia Martinez Kolodziej, quien aparece en el video del sencillo Tu Vida Mi Vida.

Es 21 de marzo, día de la poesía y la primavera. Han pasado apenas un par de días desde su presentación en el Vive Latino que sigue resonando en el aire. Es entonces que aparece Fito, con gafa oscura, el pelo enmarañado y chamarra de cuero, todo de negro, dispuesto a responder las preguntas de la prensa en una pequeña sala del hotel Presidente Intercontinental.

"He tenido un destino, he tenido suerte, he tenido voluntad y he hecho con la música he hecho un camino hacia la libertad", dice Fito, casi al arranque de la charla que ofrece a los medios mexicanos, y a la cual asistió el HuffPost. "Haberme dedicado a la escritura, a la música o al cine, me ha dado también ese espacio para buscar esa libertad, no ser policía con algunas partes mías que no sé si me gustan tanto, pero también están ahí y hay que dejarlas expresarse", agregaría al hablar de ese extraño misterio que es la creación artística.

"Uno escribe y hace música de la misma forma que respira. A mí me pasa eso. Te agarra en un avión, te agarra en la ducha, en el piano a veces, en un camerín, esperando un taxi en la calle. Estás ahí, con esas ideas, jugando. No hay un horario específico. A lo mejor hay gente muy caótica que necesita orden. Yo soy totalmente caótico y disfruto muchísimo el desorden", reconoce.

Quizá por ello reconoce que en su casa y su estudio predomina siempre el desorden, un caos a partir del cual va articulando sus creaciones, como si armara un rompecabezas que le permite "drenar" lo que lleva dentro.

Hace una pausa para evocar el ambiente que se vivía en las calles de Buenos Aires en 1983, año que marcaría el fin de la dictadura militar que prevaleció en Argentina durante casi una década. Confiesa que fue entonces cuando sintió por primera vez sentirse dentro de una "ciudad liberada", una época de la cual recuerda a un amigo suyo en un bar, vestido de mujer, intentando ligarse a un policía.

"Esas son imágenes imborrables sobre una ciudad liberada, donde puede suceder cualquier cosa, donde todo es hacia un lugar desconocido y libre. Cuando uno siente esa liberación que viene de años aciagos, de represión, violencia, muerte, violencia de Estado", cuenta. "Esa sensación no la volví a sentir nunca más, aunque después empiezas a pegar imágenes en el inconsciente, cuando una ciudad explota y está suelta de cadenas", dice Fito mientras recuerda algunos versos del poeta Néstor Perlongher, cuya voz hace eco en el último disco del rosarino. "Una ciudad anárquica, donde explote el amor". Un lugar donde las prohibiciones se rompen, dando a luz a supuestas minorías sociales que habían permanecido invisibles, gente sin rostro que ahora levanta la voz y sale a dar la batalla a las calles.

Manuel Hernández Borbolla

"La Ciudad Liberada es un álbum apto para mentes y sensibilidades abiertas. Es un territorio de libertad inexpugnable. Aquí soy hijo, comediante, amante, padre, hombre, mujer, trans, pareja, cuentista, ateo, voyeur, judío, pobre, chino, negra, comunista, aristócrata, puto, modelo de Vogue, mapuche, propietario de una casa, músico, amateur, cristiano, mamarracho, muslumán, androide, canalla, político, borracho, eunuco, crítico, lesbiano y dios. Aquí no se pide permiso ni se respeta al buró de la posverdad", dijo Fito en la presentación de su disco en noviembre pasado, en su natal Rosario, Argentina.

En ese tenor fue que grabó su último disco. Un hombre perdido en un mundo, en una habitación con un piano, una guitarra, una agenda y un lápiz. Un hombre perdido en un mundo de pantallas, de multimedios, "donde ya no sabés de dónde sale la bala, quién elige al presidente, si el pueblo o los medios de comunicación". Un mundo convulso donde "tenés que empezar a afilar el ojo de manera muy especial" para aprender a identificar al enemigo, aquellos que se esconden como extraterrestres en medio de la multitud.

"Hay que estar a la altura del enemigo y saber que lo estás observando", dice Fito. Un comentario muy ad hoc con las noticias de los últimos días, en las cuales Facebook confirma que la empresa de datos Cambridge Analytica manipuló el contenido de las redes sociales para interferir en procesos electorales de todo el planeta.

"Estamos en un momento del mundo donde se están visibilizando muchas cosas y esa es la parte linda. Todo el mundo más marginal o lo que la sociedad considera marginal, el mundo trans, el mundo lésbico, el mundo gay, los géneros más insólitos que te puedas imaginar están tomando visibilidad y están peleando por sus derechos y eso es importante", señala Páez.

Las mujeres especialmente, tomaron bandera, van adelante y están generando una revolución muy llamativa en Occidente".Fito Páez

Y es entonces que el cantante rosarino se toma unos minutos para hablar sobre la manera en que las mujeres se están apoderando del mundo.

Manuel Hernández Borbolla

La revolución de la mujer en un mundo ultraconservador

"Porque todos tus hombres seamos mujeres al menos un segundo", dice uno de los versos de Aleluya al sol, pieza donde el poeta rosarino deja entrever su beneplácito por la "revolución cultural" que están encabezando las mujeres de todo el mundo.

Es entonces que recuerda una anécdota con su amigo, André Midani, un octagenario personaje de la industria discográfica brasileña, quien hace cuatro años, durante una noche en su casa ubicada en Río de Janeiro, le dijo algo que Fito recuerda como si se tratara de una profecía: la canción desde el punto de vista masculino está terminada. Todo el siglo XX fue hecho desde el punto de vista de los hombres. Ahora lo que viene o lo que tiene que suceder, es el punto de vista de la mujer.

"Él lo dice desde la cancionística pero esa idea trasciende el ámbito cultural", dice Fito, quien enfatiza la necesidad de que la escena musical cuente con más mujeres como Björk y Violeta Parra, "mujeres que inventen y lleven el barco", mujeres como Paquita la del Barrio que se atrevan a cantar con voz fuerte sus andanzas, sus alegrías y despechos.

Eso va a generar un temblor y es una realidad ya. Estamos esperando con ansias mujeres que nos cacheteen y nos manden a lavar los platos también".Fito Páez

"Es el momento ideal para que las mujeres salgan a decirle al mundo: nosotras no somos conservadoras", agrega el rockero argentino, conocido por canciones de una vitalidad extraordinaria, tales como A rodar mi vida o Mariposa technicolor.

"Toda revolución de esta naturaleza debe hacerse con salvajura. Sí va a haber caídos, por supuesto, porque no se toma el parlamento con buenos modales. Y hay que celebrarlo. Porque los artistas de todos los géneros nos hemos dedicado a buscar las libertades. Cualquiera, mujer, hombre, trans, puto, gay, lo que coños sea, asexuados, que peleen por sus derechos, serán bienvenidos a la comunidad de quienes peleamos por los derechos de todos a través de todos estos años", afirma.

Un mundo que, paradójicamente, está convirtiéndose en un lugar cada vez más conservador y donde el revolucionario poder del arte surge como antídoto frente a los caducos moldes mentales de la derecha.

Estamos virando a un mundo ultraconservador. Y todas estas cosas que suceden son los anticuerpos sanos contra este mundo donde sólo quieren reprimir, quitarte dinero y convertirte en nadie".Fito Páez

"Yo soy un hombre obscenamente libre. Siempre hice lo que quise. Me tienen miedo, porque así soy desde chiquito. Es así o no es. Eso conlleva un montón de riesgos, pero no es un riesgo tan fuerte como estar en primera línea de guerra, en la trinchera con una bayoneta", agrega.

De ahí la necesidad de crear "un refugio para la gente que no tiene a nadie", como canta en la canción que da nombre al disco. Un sitio donde la hipocresía de la tolerancia no tenga lugar, en este mundo donde ser políticamente correcto y bienpensado se ha convertido en un disfraz que intenta ocultar algunos de los rasgos más deleznables de la conducta humana.

Lo que hace la corrección es ubicarte en el lugar del tolerante. El tolerante es horrible, porque estás tolerando al otro, no es que te encanta estar con el negro: tolerás al negro, pero no quieres al negro dentro de tu casa. Es horrible la gente tolerante, una de las más detestables de todas".Fito Páez

"La incorrección política está ligada a no hacer lo que todo mundo espera que vos hagas. Te diría que los artistas nos dedicamos a buscar esa situación para poder sorprenderte. Porque no hay nada más horrible para un artista que tener un público cautivo, que está sentado y aplaude como si fuera un mono. Si generaste eso está mal", afirma el célebre autor de El amor después del amor.

Pero entonces, ¿qué hacer ante un mundo donde "perdieron todas las apuestas los cantores de protesta, pues al, final el reguetón mueve el mundo?" como sostiene en Se terminó, otra de las 18 canciones que integran su último álbum.

Y la respuesta es simple: no tomarse esta farsa demasiado en serio. Algo que ilustra con una anécdota que le ocurrió a un amigo suyo.

"Tenía un amigo que era vegano, se cuidaba con las comidas, porque quería vivir más: no fumaba, no bebía, no tomaba drogas, cogía con días y horarios para drenar el semen. Decíamos, bueno, va a llegar más lejos que nosotros, que éramos un desastre. Y entonces se le cae una maceta por la cabeza, literal. Y se murió a los 32 años", relata Fito.

No sé cómo funciona eso. Hay que estar aquí y ahora. De eso se trata la vida. Esperemos que las nuevas generaciones sepan dónde están paradas y que nada fue para delante si no se pensó en el pasado".Fito Páez

En ese tenor, recomienda a las nuevas camadas de artistas "estar curioso por otras realidades que están fuera de la Mac o del teléfono", pues considera que "hay un déficit de atención terrible que antes no había".

Quizá por ello, considera que aunque no ha encontrado nada en los últimos tiempos que lo cacheteara y lo sacudiera dentro de la escena artística latinoamericana de los últimos años, el impulso de los jóvenes es vital para darle vuelo a la gran transformación que experimenta el mundo en estos momentos.

Los jóvenes tienen la obligación de pisarnos la cabeza. Estamos esperando el tren que venga y nos aplaste".Fito Páez

Además del disco, Fito Páez prepara dos películas, cuya trama prefiere mantener en secreto. Durante ese mismo miércoles, día de la poesía, Fito también mandó a imprenta su última novela, tras hacerle una última corrección a las cinco de la mañana, la cual promete, tendrá un título demoledor que prefiere guardar como sorpresa.

Y es aquí que el texto regresa al comienzo, al arte como punto de partida para construir otro mundo y otra realidad posible, donde el ser humano pueda reconciliarse con los otros y consigo mismo, en ese carnaval que es la vida, esa gran orgía de lo diverso, un lugar fantástico donde la música noble y con inspiración "te cuenta el corazón de las personas".

"Todavía viven en mí, utopías. Y la Ciudad Liberada es una de ellas", concluye Fito.

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