ENTRETENIMIENTO
18/03/2018 9:00 AM CST | Actualizado 18/03/2018 10:34 AM CST

“Los arquitectos tendemos a tener un terrible complejo de superioridad”: Klaus

Y el cómic ha sido la manera que este español ha encontrado para criticar y reírse de este y otros temas.

Eythel Aracil
A él le gusta "proteger" su identidad.

Este arquitecto y caricaturista español piensa, habla y dibuja rápido: como una metralleta en acción. Se reconoce como alguien impaciente, aunque eso no significa que no escuche y que no pueda profundizar. Luis Miguel Lus Arana, cuyo alter ego es Klaus, tiene un humor que le permite reflexionar a través del cómic de una manera única y profunda sobre temas cotidianos. Uno de los más comunes: el ego en su ambiente laboral.

"A los propios arquitectos nos parece bien que critiquemos a los arquitectos, porque es una profesión que tiene una tendencia muy clara hacia el narcicismo. No está mal que nos riamos de nosotros mismos", explica con naturalidad, "si paras un taxista en la calle y le preguntas qué opinión tiene de los arquitectos, te dirá que le parecen personas insoportables y pagadas de sí mismas... quizás algo tengan de razón. Aunque si preguntas a alguien que conoce a muchos neurocirujanos, pues te dirá exactamente lo mismo de ellos. Creo que no es una cosa exclusiva de los arquitectos, pero yo, como soy uno y conozco a muchos, me río de lo que conozco".

Para él, este complejo de superioridad está relacionado con un complejo de inferioridad: "Porque somos técnicos, pero no somos ingenieros, muchas veces no sabemos calcular nuestra propias estructuras; somos artistas, pero luego tenemos que poner tazas de baño en nuestras esculturas; somos intelectuales, quizás hemos releído a Heidegger pero de una manera bastante superficial. Esto hace que constantemente, cuando ponen en tela de juicio nuestra producción, estemos quejándonos y básicamente actuando como con esa especie de convicción de ser Dios caminando entre mortales". Precisamente a través de los cómics él los vuelve terrenales, personas con aspiraciones pero también con errores.

Klaus

Klaus
Klaus
Klaus

En sus creaciones se mezclan destacados personajes internacionales como Zaha Hadid (con varios proyectos en México), Peter Eisenman, el crítico de arquitectura Reyner Banham -a quien él admira de forma especial- y, principalmente, Rem Koolhaas (famoso por edificios como la sede de la televisora CCTV, en China; la biblioteca de Seattle, en EUA, y el complejo de edificios De Rotterdam, en la ciudad holandesa del mismo nombre). De hecho tiene una imagen muy icónica de este último arquitecto inspirada en el famoso poster con la leyenda "Hope", de Barack Obama. Curiosamente Tom Koolhaas, hijo de este creador, seguía a Klaus en redes sociales y lo retuiteaba ¡cuando este criticaba a su padre!

Klaus

"A Rem Koolhaas no lo conozco personalmente, en Harvard me acuerdo que me empujó sin querer en las escaleras y me di vuelta y me dije "'pero quién se cree que es". Hay otros que sí conozco personalmente o que paradójicamente he conocido mejor a través de las caricaturas... porque he descubierto que a todo el mundo le encanta que le hagan caricaturas, aunque no sean las más favorecedoras del mundo. A la gente en general le parece bien", aclara. La retroalimentación ha sido tan buena que, como él recuerda, ha tenido caricaturizados que muchas veces le han intentado comprar las obras donde salen ellos mismos.

Klaus visitó México para participar en la edición 2018 del festival de arquitectura y ciudad Mextrópoli, donde dará una conferencia este lunes 18 de marzo, y además inauguró una exposición en el Centro Cultural de España que durará hasta el 29 de abril de este año. En esta presenta una retrospectiva de la serie de cómics Arquinoir, publicados en la revista Arquine desde 2014: un híbrido entre las ideas negras de André Franquin (su autor fetiche dentro del mundo del cómic) y los textos que escribía Reyner Banham para la revista New Society. Este es además el paso previo a un libro que está en proceso de creación.

Centro Cultural España
Klaus

Los cómics antes que los planos

Luis Miguel estudió arquitectura, luego una maestría en Estudios del Diseño por la Universidad de Harvard y es doctor en Arquitectura por la escuela de esta materia de la Universidad de Navarra.

Sin embargo, la pasión por el humor gráfico no resultó un hobbie paralelo a la arquitectura. A la hora de elegir carrera él les dijo a sus padres que quería dedicarse a dibujar cómics y estos les respondieron que mejor pensara en algo que le diera de comer. Entonces, al ya conocer el trabajo de caricaturistas como Mœbius y Andreas Martens, muy interesados en la arquitectura, se inclinó por esta profesión, a la que consideró entonces como una posibilidad válida como horizonte profesional donde podría hacer lo que le gustaba. Al irse a estudiar a Estados Unidos decidió que finalmente quería dedicarse a dibujar. Posteriormente abrió un blog, el cual le ayudó a publicar de manera más rápida sus trabajos y ahora tiene una activa cuenta en Twitter.

"La razón de que continúe haciendo esto, y no haya matado a Klaus en las muchas ocasiones en las que me lo he planteado, es que esto me permite seguir disfrutando de producir arquitectura de alguna manera en un momento en que practico muy ocasionalmente", recuerda. Actualmente da clases de arquitectura clásica y su investigación académica ahonda en temas de utopía, arquitectura y medios masivos.

El cómic me ha permitido seguir enamorado de la arquitectura y seguir diseñando arquitectura a mi manera, aunque sea absurda y ficticia.

Para Klaus es importante señalar que la profesión es muy diversa y que gracias a situaciones actuales como la crisis en el ámbito de la construcción, tanto él como sus colegas exploran mucho más otros caminos profesionales. "Es cierto que cada vez tenemos más alumnos que comienzan a interesarse por otras partes, que nos parece que son ajenas a la profesión, pero que en realidad han estado siempre ahí (diseño de escenarios, creación de videojuegos, etc.). Hoy en día nos estamos viendo forzados a hacer otra cosa porque no se pueden construir tantos edificios, estamos abrazando por fin todas estas otras partes de la profesión. Y creo que si la crítica y la divulgación de la arquitectura son parte de la profesión, también creo que la sátira de arquitectura puede ser una parte de la profesión", explica.

Al mismo tiempo, aunque reconoce tener ego, posee la suficiente sencillez para aceptar que su trabajo como humorista gráfico proviene de derivaciones de acciones y trabajos de otros. No se considera particularmente original y define su inteligencia como reactiva. Eso sí, al tomar estos referentes y mezclarlos se divierte mucho. Algo ideal para cualquier persona en su profesión.

Klaus