MÉXICO
17/03/2018 4:00 AM CST | Actualizado 19/03/2018 11:29 AM CST

López Obrador y su cita con la historia

El discurso pronunciado por el candidato presidencial de Morena tras su registro oficial ante el INE adquirió una dimensión histórica que sirvió casi como un prólogo de su tercera campaña presidencial y, al mismo tiempo, devela su visión del país. Aquí la crónica.

Henry Romero / Reuters

"Quiero pasar a la historia como uno de los mejores presidentes de México" fue la frase con la que Andrés Manuel López Obrador cerraría su emotivo discurso en la explanada del Instituto Nacional Electoral (INE).

Hacía ya un buen tiempo que el tabasqueño no pronunciaba un discurso así. Un discurso que serviría como prólogo de campaña como candidato de la coalición Morena-PES-PT y en el cual delineó, desde una perspectiva histórica, su visión de país con miras a su tercer intento de ganar la elección presidencial.

En el acto se encontraban militantes y la plana mayor de Morena. Pero un grupo en particular llamó la atención. Se trataba de un numeroso contingente del sindicato minero, ataviados con playeras rojas y la figura de su líder, Napoleón Gómez Urrutia, bordada en el dorsal.

"¡Andrés presidente, Napoleón senador, los mineros, los mineros, proyecto de nación!", gritaban los trabajadores mineros a manera de bienvenida, luego de que López Obrador saliera del abarrotado auditorio del INE donde oficializó su registro como candidato de la coalición Juntos Haremos Historia.

Ahí estaba López Obrador leyendo su manifiesto, al pie de una estatua del presidente Benito Juárez, en un pequeño templete, acompañado únicamente por su esposa, Beatriz Gutiérrez.

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"Hoy que me inscribo como candidato a la presidencia de la República convoco a todo el pueblo de México a transformar la vida pública del país. Es pertinente recordar aquí las tres grandes transformaciones positivas de nuestro país. La independencia, la Reforma y la Revolución. Nosotros, muchos mexicanos, mujeres y hombres estamos a punto de lograr la cuarta transformación en la historia de México", se arrancó López Obrador.

Las palabras del tabasqueño eran escuchadas con atención por toda la plana mayor del proyecto lopezobradorista: Tatiana Clouthier, Martí Batres, Ricardo Monreal, Jaime Cárdenas, Claudia Sheinbaum, Gerardo Fernández Noroña, Dolores Padierna, Miguel Torruco, Gabriela Cuevas, Marcelo Ebrard, Manuel Bartlett y algunos otros.

Cuartoscuro

"Por las circunstancias, la suerte o el destino, nos tocó vivir tiempos interesantes. Circunstancias como la actual son raras y excepcionales. La última transformación se inició hace más de 100 años y ahora nos cabe a nosotros la dicha enorme, la felicidad y el honor de ser protagonistas de un acontecimiento político de grandes dimensiones. Vamos a lograr esta transformación sin violencia, de manera pacífica", dijo.

En ese tono, llamó a dejar atrás las viejas rencillas para lograr la unidad nacional, "liberando a nuestros conciudadanos del miedo y la desinformación, y llamamos a todas y todos a buscar la reconciliación bajo la premisa que la patria es primero".

Fue entonces que, comprometiéndose a respetar las diferencias de pensamiento e ideología, López Obrador enfrentó un tema que se había convertido en tabú durante sus intentos previos por alcanzar la presidencia de México: la diversidad sexual.

"Debemos convencer y persuadir sobre la necesidad de un gobierno honesto, que represente a todas las clases sociales, a todos los sectores económicos, a todos los partidos, a todos los ciudadanos, que garantice plenas libertades a creyentes o no creyentes, a personas de todas las corrientes de pensamiento y que procure el respeto a la diversidad política, social, cultural y sexual que caracteriza a nuestra sociedad", señaló.

Habló de extender su "mano franca" a los adversarios, habló de perdón y también sobre la necesidad de que el próximo presidente "no esté subordinado a ningún grupo de intereses creados y sólo tenga como mandante, jefe máximo, que sólo tenga como amo al pueblo de México".

"De nueva cuenta manifestamos a los integrantes del poder económico y político del país que no les guardamos rencor, y les aseguramos que tras su posible derrota en 2018, no habrá represalias, ni persecusión, ni destierro para nadie. Declaramos enfáticamente: lo que se necesita es justicia, no venganza", aseveraría.

"Que se olvide la odiosa venganza, que termine para siempre el rencor, que una sola sea nuestra esperanza y uno solo sea también nuestro amor", diría el tabasqueño citando el himno del estado de Chiapas.

Pero también lanzó una advertencia a los conspiradores, en clara alusión al grupo empresarial encabezado por Claudio X. González, a quien López Obrador ha señalado de recaudar dinero para financiar una campaña negra en su contra. Un mensaje que al mismo tiempo parecía tener como destinatario a los señores del dinero, aglutinados en organismos como el Consejo Coordinador Empresarial, y a políticos que desde su perspectiva conforman la llamada "mafia del poder".

En correspondencia, en las nuevas circunstancias nuestros adversarios tendrán que entender que ningún grupo, por importante y poderoso que sea, podrá seguir conspirando contra la paz social en beneficio propio". Andrés Manuel López Obrador

Tras semanas de matizar su discurso para ganarse el beneficio de la duda entre los representantes del sector financiero, López Obrador retomó como bandera las políticas sociales que lo han identificado a lo largo de su trayectoria política, incluyendo la prioridad que su gobierno prevé otorgar a las clases populares.

Señaló que en el "nuevo gobierno democrático" se garantizará las libertades, se acabará con el influyentismo, se dará preferencia a los pobres, se cuidarán los recursos naturales y los frutos del trabajo de los mexicanos se distribuirán con justicia.

No se permitirá que los privilegios de pocos se sustenten en la opresión, en la inseguridad y la miseria de millones de mexicanos".Andrés Manuel López Obrador

Casi como si tratara de ahuyentar al fantasma de Venezuela que sus opositores han utilizado desde hace más de una década para atacarlo, el líder de Morena lanzaría cinco compromisos a favor de la legalidad, casi al mismo tiempo que revivía las advertencias sobre un posible fraude electoral en las elecciones de julio próximo, justo en la sede del INE.

Habrá un auténtico Estado democrático de derecho. Esta será la última elección celebrada bajo la sospecha y el temor por el fraude electoral".Andrés Manuel López Obrador

Además, se comprometió a acabar con la corrupción, la impunidad y los lujos del gobierno; lograr salarios dignos para los mexicanos e impulsar una "Constitución moral" que funcione no como un instrumento jurídico, sino como un referente ético y moral que ayude a resolver la crisis humanitaria que enfrenta el país.

También habló de lograr un país autosuficiente. "Produciremos en el país lo que consumimos", dijo López Obrador, al tocar el tema de la soberanía alimentaria y dejar de importar productos como la gasolina, fortaleciendo el consumo interno al acabar con el modelo neoliberal que ha prevalecido en el país los últimos 30 años.

Un proyecto que, entre otros objetivos, busca frenar la migración hacia los Estados Unidos.

Los mexicanos podrán trabajar y aspirar a ser felices donde nacieron, donde están sus familiares, donde están sus costumbres, donde están sus culturas", dijo. "Quienes quieran emigrar que lo hagan por gusto, pero no por necesidad".

Crecimiento económico con justicia social. Esa es la fórmula a la que aspira el discurso lopezobradorista.

Vamos a impulsar una modernidad forjada desde abajo y para todos. Por eso vamos a ser ejemplo en el mundo".Andrés Manuel López Obrador

Al abordar el tema de inseguridad, reiteró lo que ha venido manifestando en los últimos meses: trabajar desde temprano para atender las causas que han provocado la violencia. Un asunto que López Obrador considera, será el reto más grande del próximo gobierno de México.

Se trata del problema más difícil de resolver, porque sucesivos gobiernos dejaron que se agravara en extremo, tanto por el descuido social, como el contubernio entre las autoridades y la delincuencia".

Luego vinieron otros compromisos que incluyeron la revocación de mandato y que la primera reforma legislativa que se propondrá al llegar al gobierno será la de abolir fueros y privilegios.

"Además de mi palabra de no decepcionar a nadie, ofrezco el compromiso de someterme a la revocación de mandato. Cada dos años habrá consulta ciudadana para preguntar si quieren que siga en la presidencia o que renuncie a ella", diría el tabasqueño.

"Vamos a mandar una iniciativa de ley al Congreso para modificar el artículo 108 de la Constitución, con el propósito que el presidente en funciones pueda ser juzgado por delitos electorales y por corrupción", concluiría.

La dimensión histórica del discurso de López Obrador, lleno de citas al pasado y una nostalgia nacionalista, resaltó su admiración por personajes como Benito Juárez, Francisco Madero y Lázaro Cárdenas del Río.

Una disertación que, de alguna manera, establecía un contraste frente a la propuesta futurista del panista Ricardo Anaya, cuyo discurso -plagado de referencias sobre robots, automatización, singularidades, inteligencia artificial en la era del internet- se centra en las muchas posibilidades de la disrupción tecnológica. Una alocución donde la distribución del ingreso sólo puede entenderse dentro de los confines del libre mercado.

El fantasma de Anaya se hizo presente minutos antes, en el auditorio donde López Obrador firmaría su registro frente a los consejeros del INE y los dirigentes de Morena, PES y PT. Un acto donde la secretaria general de Morena, Yeidckol Polevnsky, aprovecharía para acusar a Anaya ante los consejeros del INE, por supuestamente hacerse pasar como presidente del PAN para tomarse la foto con la canciller de Alemania, Angela Merkel.

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Pero ninguna alusión al candidato del PRI, José Antonio Meade, lo cual deja ver que en el cuarto de guerra morenista, Anaya se perfila ya como el rival del 'Peje'.

Y en este contexto, Polevnsky no dejó pasar la oportunidad de mandar un guiño al árbitro de los comicios y al mismo tiempo, un reproche contra el Tribunal Electoral.

"Hay una enorme diferencia entre el INE y el Trife, hay que reconocerlo", soltó Polevnsky.

Pero el gesto de la secretaria general de Morena no sería impedimento para que el INE hiciera un llamado a López Obrador a respetar los resultados de la elección, luego de que el tabasqueño cuestionó los de las dos últimas elecciones presidenciales.

Por ello, el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, advirtió que para evitar un conflicto tras la votación del 1 de julio, es necesario que los candidatos acepten y respeten las reglas del juego.

"La vida en nuestro país continuará gane quien gane", dijo Córdova.

Que una elección se resuelva de manera pacífica "depende que todos los actores, públicos y privados, nos apeguemos a las reglas que nos hemos dado", agregaría el titular del INE.

La advertencia estaba hecha, una vez más. Y la moneda en el aire.

En estos términos transcurrió el preludio de López Obrador rumbo a su tercer intento por alcanzar la presidencia de la República.

Un tercer intento que podría marcar un parteaguas en la historia de México. O simplemente quedarse como una anécdota más antes de irse a La Chingada, la finca a la que López Obrador planea retirarse a descansar una vez concluida su cita con la historia.

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