INTERNACIONAL
12/03/2018 8:40 AM CST | Actualizado 12/03/2018 8:42 AM CST

¿Un nuevo tirano? En China, Xi Jinping podrá ser presidente por tiempo indefinido

Xi Jinping ya no estará limitado a dos periodos de cinco años; también podrá ejercer mayor represión a sus enemigos con la nueva Comisión Nacional de Supervisión.

POOL New / Reuters

Xi Jinping podrá ser presidente de China por tiempo indefinido gracias a que la Asamblea Nacional Popular de China abolió este domingo el límite impuesto hasta ahora a los mandatos presidenciales.

Xi Jinping, de 64 años, es el presidente chino con mayor poder desde hace un cuarto de siglo y logró apoyo mayoritario con esta propuesta: 2,958 de los casi 3,000 delegados de la Asamblea Nacional Popular (ANP) aprobaron la medida, como parte de un paquete de reformas constitucionales. Sólo hubo dos votos en contra y tres abstenciones.

Hasta ahora los mandatos presidenciales en China estaban limitados a dos periodos de cinco años. Para modificar esta regla se necesitaba una mayoría de dos tercios.

Mayor represión contra opositores

Pero no es todo: podría haber un recrudecimiento de la represión contra los opositores al régimen, que podrían ser acusados de ataque a la Constitución simplemente por criticar el control del Partido Comunista Chino (PCC).

Esto, debido a una enmienda que se introduce también en la Constitución sobre "el Pensamiento Xi Jinping" y, su artículo primero, en donde se detalla "el rol dirigente" del Partido Comunista Chino.

Desde que se pusiera al frente del PCC, a finales de 2012, y del Estado, a principios de 2013, Xi Jinping ha ido aumentando la autoridad del régimen.

Xi, heraldo del "gran renacimiento de la nación china", busca encarnar frente a Occidente la revancha de una superpotencia moderna y respetada para 2050.

El 'nuevo' tirano

Esta medida ya consternó a una parte de la opinión pública pese a que los censores se encargaron de borrar las críticas que circularon durante un tiempo por las redes sociales.

42 años más tarde, en la era de internet y de la globalización, surge en China un nuevo Gran Líder, un nuevo tirano al estilo de Mao", denunció el disidente Hu Jia, al ser preguntado por teléfono por la AFP, desde el sur del país, donde el régimen lo llevó de "vacaciones forzadas" durante la sesión de la ANP.

El límite de dos mandatos fue impuesto en la Constitución de 1982 por el líder de aquel momento, Deng Xiaoping, para evitar una vuelta al régimen dictatorial de la era Mao Zedong (1949-1976).

"Esta presunta asamblea popular no tiene nada que ver con la voluntad del pueblo", insistió Hu Jia.

"Xi Jinping dirige grandes obras, la lucha anticorrupción... Había un consenso para darle tiempo para lograr su tarea", dijo por su parte a la AFP Dou Yanli, diputado de Shandong (este).

Para Occidente [este cambio] puede parecer un retroceso. Pero China se concentra en el objetivo final y en la forma de alcanzarlo", insistió Li Peiling, diputado de Hubei (centro), quien considera que se necesita un dirigente "poderoso" e inamovible para "barrer de forma duradera la corrupción e imponer reformas".

Aunque algunos diputados no se atrevieron a obstaculizar el cambio constitucional, sí que podrían mostrar su descontento antes del fin de la sesión parlamentaria, el 20 de marzo, prevé el politólogo Willy Lam, de la Universidad china de Hong Kong, quien sospecha que el poder puede saber quién vota qué.

Muchos observadores consideran que la campaña anticorrupción es un medio para que Xi expulse a los opositores internos. Pero eso le hizo perder la simpatía de muchos directivos, lo que podría explicar por qué intenta permanecer en el poder el mayor tiempo posible, según Lam.

El nuevo poder

La nueva institución, que algunos observadores interpretan como un cuarto poder alternativo a los tradicionales Legislativo, Ejecutivo y Judicial -aunque en China sería más adecuado hablar de Partido, Gobierno y Ejército- se llamará Comisión Nacional de Supervisión y desde el domingo está incluida en la Constitución china.

En la práctica, esta comisión implicará que las medidas que el Partido Comunista usa contra los sospechosos de corrupción entre sus miembros, que incluyen detenciones de sospechosos incomunicados sin juicio o métodos expeditivos como la tortura, se extenderán a todos los funcionarios públicos, incluyendo médicos o maestros.

Si hasta ahora los 90 millones de miembros del Partido Comunista vivían bajo el temor a ser sancionados por la Comisión de Disciplina de la formación, que en los cinco años de presidencia de Xi ha castigado a 1.4 millones de corruptos, la nueva comisión tendrá ese poder sobre 200 millones de funcionarios.

La comisión y la nueva Ley de Supervisión que lleva aparejada "son un paso de 25 años atrás en el desarrollo del sistema legal", señaló a Efe Nicolas Bequelin, director para Asia Oriental de Amnistía Internacional (AI).

Llega una nueva era en la que la ley abandona todo intento de limitar teóricamente el ejercicio del poder estatal", ya que, según el activista de derechos humanos, la comisión y la ley que la ampara quedarán por encima de cualquier libertad o norma constitucional.

Para intentar calmar estos temores, el propio presidente Xi anunció en el XIX Congreso del Partido Comunista del pasado mes de octubre que en la lucha anticorrupción se aboliría el actual sistema de detenciones secretas y sin juicio de presuntos corruptos, normalmente encerrados durante semanas o meses en habitaciones de hotel.

Esas detenciones, denominadas "shuanggui" y que el régimen defendía como la única forma de prevenir que los investigados cometieran suicidio o huyeran al extranjero, se cambiará por detenciones más formales, de las que se informará a los familiares del sospechoso y en centros acondicionados para ello.

Desde Human Rights Watch (HRW), Sophie Richardson expresaba sus dudas ante lo que considera un mero cambio de etiquetas: "Se intenta poner un barniz de legalidad a un sistema de detención extrajudicial, sin que por ello deje de ser abusivo", opinó.

Se desconoce quién estará al frente del nuevo superministerio, aunque algunos observadores apuntan a que podría liderarlo Wang Qishan, quien hasta noviembre fue el jefe anticorrupción del Partido Comunista y es, según ellos, el ideólogo de esta reforma institucional.