MÉXICO
12/03/2018 6:03 AM CST | Actualizado 12/03/2018 9:44 AM CST

El tigre que AMLO amaga con dejar suelto mientras acusa a la "mafia del poder" de financiar una "guerra sucia" en su contra

Con la declaración de López Obrador ante banqueros, sus detractores buscan revivir su imagen de beligerante. Mientras tanto, el candidato de Morena ya acusa a empresarios como Claudio X. González de recaudar dinero para orquestar una campaña negra como en 2006.

Henry Romero / Reuters

"Si se atreven a un fraude, a ver quién amarra al tigre". Lo dijo Andrés Manuel López Obrador al término de su intervención en el foro organizado por la Asociación de Bancos de México, en Acapulco.

Una declaración que, además de revivir la imagen de beligerante que buscan explotar sus detractores, también fue utilizada por el candidato presidencial de Morena para acusar a la "mafia del poder" de financiar una "guerra sucia" en su contra.

Si se atreven a un fraude, yo me voy también a Palenque y a ver quién va a amarrar al tigre. El que suelte el tigre, que lo amarre. Ya no voy a estar yo deteniendo a la gente luego de un fraude electoral. Así de claro".Andrés Manuel López Obrador

Pero también mandó un mensaje al sector financiero.

"No vamos a afectar a la banca en nada. Se requiere de una banca fuerte en el país", dijo López Obrador al proponer ampliar el sector bancario a grupos sociales de bajos recursos que no tienen acceso a servicios financieros.

Sin embargo, toda la propuesta económica de López Obrador quedó eclipsada ante su advertencia de no amarrar al tigre. Y de inmediato, algunos de sus adversarios como el candidato independiente a la presidencia, Armando Ríos Piter, aprovechó la declaración para arremeter contra el tabasqueño.

Una frase que también fue interpretada por algunos banqueros como una amenaza.

"Si usted volteaba a ver a la audiencia, podía observar los rostros de sorpresa frente a las palabras de Andrés Manuel López Obrador", escribió Enrique Quintana, director editorial de El Financiero.

"Entre los banqueros, las palabras de López Obrador fueron recibidas con temor. Y, algunos las asumieron como una amenaza, pues ante el descrédito que AMLO ha manifestado respecto a instituciones como el INE, el TEPJF, o la Suprema Corte, se percibe que quien va a dictaminar si ocurrió fraude o no, es él mismo", señaló Quintana.

"Los banqueros ofrecen pocos votos. Eran cerca de mil en la audiencia. AMLO no acudió a hablar ante ellos buscando su respaldo. Sabía de antemano que no lo iba a obtener, pero eso es irrelevante en términos de votos. Acudió para tratar de cambiar la imagen que de él tienen, y dar confianza. Pero, por lo que percibí de los comentarios recibidos tras su participación, no sólo no lo logró, sino que ahora lo perciben como alguien más amenazante", añadió.

Posteriormente, el mismo López Obrador quiso matizar sus declaraciones, al señalar que lo de soltar al tigre no era una amenaza. Aunque también acusó a Claudio X. González y otros empresarios de recaudar dinero para financiar una "guerra sucia" en su contra, a través de iniciativas como el sitio PejeLeaks, que amagó con difundir los oscuros secretos de López Obrador.

"Ya pronto voy a tener todos los datos de que están recogiendo dinero los de la mafia en el poder, tengo hasta ahora a Claudio X. González, pero hay otros que están recogiendo dinero para financiar la guerra sucia en contra nuestra", dijo López Obrador en Querétaro.

"Dónde está el INE, por qué no investiga quién está financiando lo que yo considero que es la mafia en el poder, que está financiando el Pejeleaks, ese bodrio que tienen en internet para hacer la guerra sucia en contra de nosotros", añadió AMLO.

Podemos estar en amor y paz pero esto no se puede omitir, no se puede uno callar ante lo que está sucediendo".Andrés Manuel López Obrador

Sin embargo, la opinión del tabasqueño ha dado pie a revivir la imagen beligerante del candidato presidencial de Morena.

"#YaSabesQuién hizo un AMLO, empezaron a circular mensajes en redes. Sus dichos eran tomados como aquel intolerante cállate chachalaca de 2006. Como una amenaza, como un amago de violencia. Nada de que un plantón en Reforma para amansar al pueblo bueno: si hacen fraude a ver quién amarra al tigre. A ver quién controla masas furiosas", escribió Juan Pablo Becerra Acosta para Milenio.

"¿Cuántos numeritos así, cuántos AMLO se necesitan para que pierda por tercera vez? No muchos. Uno o dos por mes. Parece que López Obrador nunca quiere ganar", añadió.

Y fue así que el "fantasma del fraude electoral tomó una forma felina", reviviendo los temores de un conflicto tras la elección presidencial del 1 de julio.

"La parábola del tigre reavivó en esos segmentos, dominantes de la vida económica, política y social del país, el temor a que los comicios del próximo primero de julio pudiesen potenciar el actual hartazgo nacional y convertirse en catalizadores, con resultados impredecibles. El fantasma del fraude electoral tomó una forma felina y dejó en el aire cualquier suposición de que hubiese botones de control en esta ocasión si los encargados actuales de garantizar limpieza en ese proceso electoral permiten que se consume una imposición", escribió el periodista Julio Hernández, en su columna para La Jornada.

"En aquel momento (2006) muchos seguidores del tabasqueño concluyeron que habían sido víctimas de un fraude flagrante y quisieron actuar en consecuencia. Las corrientes radicales de la izquierda asumieron que el sistema les estaba negando el acceso al poder por vía pacífica y que la única manera de recuperarlo era a través de la violencia. Por menos que eso brotaron movimientos guerrilleros urbanos y rurales en los años setenta. López Obrador entendió que el país no estaba para desencadenar un alzamiento y mucho menos la represión que eso provocaría y optó por el plantón de Reforma como una vía para canalizar la rabia y la impotencia. Lo que muchos vieron como un acto rijoso e irresponsable fue en realidad una medida tan estratégica como inteligente para evitar un derramamiento de sangre. Pocos están enterados de los esfuerzos que debió hacer El Peje para acallar los tambores de guerra que atronaron entre sus filas", añadió Jorge Zepeda Patterson en Sin Embargo.

De ahí que la reunión con los banqueros, pasará a ser recordada como la vez que López Obrador amagó con soltar al tigre.

Una metáfora para ilustrar el descontento social que prevalece en el país y que el candidato de Morena busca capitalizar a su favor. Aunque en el camino tenga que espantar a los banqueros y reviva también, sus propios fantasmas.

::.