RUTAHUFFPOST
12/03/2018 4:00 AM CST | Actualizado 12/03/2018 7:03 AM CST

El alto riesgo de ser periodista en Morelos

Comunicadores de este estado revelan historias de amenazas, agresiones y frustración, pero también del amor por su profesión #RutaHuffPost

Eythel Aracil

Un gobernador que ha calificado de focas y fabricantes de calumnnias a periodistas, pero que después dijo que en la entidad se respetaba la libertad de expresión. Policías que agreden a periodistas. Un diputado que amenazó con un arma a un camarógrafo en pleno congreso estatal. Un coordinador de asesores del gobernador que fue señalado por comunicadores de usar redes sociales para amenazarlos y descalificar su trabajo. Un enojado jefe de prensa de un equipo de futbol que le destruyó la grabadora a un reportero. Vecinos y un dirigente de una organización que agredieron a una reportera. También amenazas de supuestos integrantes del crimen organizado.

Esta es la realidad laboral de periodistas en el estado de Morelos, y que, de igual forma o con ciertas variaciones, también enfrentan otros comunicadores a nivel nacional. La organización Artículo 19, defensora de los derechos humanos y la libertad de expresión, cita en su informe del primer semestre de 2017 que en nuestro país se agrede a un periodista cada 15.7 horas. En este mismo período documentó 276 agresiones a comunicadores, incluyendo seis asesinatos y una desaparición, un 23% comparado con el mismo segmento de tiempo del mes anterior. Se presume que la mitad de las agresiones fueron cometidas por funcionarios públicos. En todo 2016 la situación tampoco fue favorecedora: 426 agresiones registradas y 11 asesinatos.

"Llegas a hacer tu trabajo, no es que quieras exhibir al policía en un medio de comunicación. Pero ellos lo toman de manera personal con nosotros y nos agreden", explica Tony Rivera, reportero gráfico que trabaja para diferentes medios locales (La Unión de Morelos, la agencia Ciudadanos MX, Sin línea) y colabora para agencias como EFE, AP y El Universal. Tiene 14 años de experiencia profesional.

Eythel Aracil
Tony Rivera.

Él explica que la relación con los policías, a la hora del trabajo diario es complicada, ya que por un lado hay integrantes de los medios de comunicación que en las coberturas no respetan y traspasan zonas delimitadas por los agentes. Y por el otro policías que reaccionan violentamente cuando los comunicadores toman fotos o graban lo que está pasando.

De hecho, en el lado izquierdo de la frente de Tony se aprecia una protuberancia en la piel, él explica que es producto del golpe de una macana de un policía durante una cobertura.

Tony Rivera
El momento de la agresión a Tony.

Estrella Pedroza, periodista con 13 años de experiencia y especializada en cobertura de derechos humanos y movimientos sociales, recuerda cómo a partir de su trabajo diario y de su participación como integrante del Foro de Periodistas del Mecanismo de Protección para Periodistas del Estado de Morelos, desde 2012 -cuando asumió como gobernador Graco Ramírez- han sido los agentes los que más agreden a periodistas. "Pero ya no solo lo hacen en coberturas de seguridad, sino ahora también en manifestaciones, en desalojos", detalla. Ella en 2016 fue víctima de una agresión por parte de la policía local.

Otras dosis cotidianas de violencia

A esto se suman las complicaciones habituales de las coberturas en un estado con profundos problemas sociales (entre estos, posesión de la tierra y conflictos magisteriales) y en el que hay grupos que desconfían del interés de los periodistas por buscar información.

En un bloqueo de una importante vía de comunicación estatal en 2008 por parte de integrantes del movimiento magisterial y de habitantes del pueblo de Xoxocotla, Tony fue retenido por un grupo de estas personas, junto a un policía que había sido golpeado. "Me querían quitar la cámara. Había una turba y gritaban: "¡quémenlo, quémenlo!" Yo no sabía si era al policía o a mí, porque cerca había una gasolinera y ya habían rociado a un policía", recuerda. Recibió zapes, jalones, patadas pero, como destaca él, nada fuerte. Fue liberado y al llegar a su moto comenzó a llorar por la impotencia que sintió. No ha sido el único que ha enfrentado situaciones como estas.

"¿Por qué quieres dar a conocer esto? Son nuestros problemas y nuestros problemas los arreglamos nosotros", es el típico cuestionamiento que ha recibido en algunas de sus coberturas Nora Celia Domínguez, periodista con 17 años de experiencia y que trabaja actualmente en los municipios de la zona surponiente del estado (limítrofe con el Estado de México y Guerrero), lugares en los que no hay tantos reporteros: Miacatlán, Mazatepec, Tetecala, Amacuzac, Coatlán del Río y Puente de Ixtla. Una zona complicada.

Si alguien como yo se retira de esas comunidades, se vuelven regiones mudas. A muy pocos reporteros les importan. Nora Celia Domínguez, reportera

Hace año y medio Nora vivió momentos de pánico en la comunidad de Xoxocotla, cuando en un conflicto entre mototaxistas, uno de los líderes de los grupos le arrebató el celular con el que ella tomaba fotos. Al sentirse vulnerable, gritó y eso alertó los compañeros de este sujeto, persona que por cierto ella ya conocía porque lo había entrevistado anteriormente.

"Él provocó que los hombres se me fueran encima: se amontonaron, me aventaron, me empezaron a toquetear, eran muchísimos. Tuve mucho miedo, mis compañeros trataron de sacarme de ahí. Por la forma en que me aventaban llegué hasta una patrulla, los policías no se querían meter, no me querían ayudar. Yo les decía que agarraran al que me había quitado el celular, porque no solamente era mi herramienta de trabajo sino porque ahí tenía mi vida entera. Lo que los agentes prefirieron hacer fue sacarme del lugar porque me habían golpeado, me metieron la mano por debajo de la blusa... por un momento sí vi pasar mi vida. Después entendí la actitud de los policías, uno de ellos me dijo: 'Se nos van encima, ellos así son'", recuerda esta comunicadora.

Nora hizo la denuncia en el ministerio público local, lugar al que también llegó la persona que le había quitado el celular. Ella pidió que detuvieran al sujeto en ese momento y que le regresaran el teléfono. El MP no accedió. "Se supone que mi caso lo había atraído la fiscalía especializada, ya nunca me citaron, dejé todos mis datos. Al final del día el tema se quedó como letra muerta. Presenté mi denuncia en Derechos Humanos por la omisión de los elementos policíacos, tampoco se dio alguna resolución favorable", agrega. Desde entonces vive con la duda sobre dónde está toda la información profesional y personal que tenía en su equipo.

Eythel Aracil
Nora Celia Domínguez.

La complicada relación medios-publicidad oficial

Otro signo que los periodistas locales consideran señal de violencia ha sido el cierre de medios, como La Jornada Morelos, que dejó de imprimirse en papel en 2016. "El principal medio de supervivencia de los medios estatales es el gobierno del Estado por la entrada de dinero, la venta de publicidad. El gobierno del estado tiene muy manipulado a los medios de comunicación, puro medio oficial hay: "si estás en contra de mí no te compro publicidad". No existe ningún medio muy crítico y los que han habido los han cerrado", explica Tony.

Esto trae nuevamente la atención sobre el papel que puede tener la publicidad oficial de un gobierno como medio de control sobre la información.

Aquí también se habla de la forma en que compañeros han sido removidos de medios, o 'congelados' por un tiempo, tanto de prensa escrita como radio, por críticas o posturas desfavorables hacia el gobierno estatal o hacia algún funcionario. "Si bien también en esos espacios se manejaban muchos intereses informativos, cualquier espacio o medio de comunicación cerrado por una decisión del gobernador es gravísimo", agrega Estrella. Ella explica cómo el periódico en el que ella trabajaba, El regional del sur, tuvo problemas económicos por años porque al gobernador no le gustaba lo que se publicaba, en especial la postura del director en redes sociales. Así se complicaron temas como el pago constante a los trabajadores, quienes hicieron esfuerzos para que el medio saliera adelante. Esta periodista destaca cómo esa crisis duró hasta este año: "Tú ves las páginas del periódico y ahora ya habla súper bien de Rodrigo Gayosso" (candidato al gobierno estatal por la coalición "Juntos por Morelos", integrada por PRD y el PSD, e hijo adoptivo de Graco Ramírez).

Estamos contribuyendo de alguna manera a equilibrar un poquito las malas políticas públicas con un poco de beneficio para la gente y eso es bueno.Máximo Cerdio, fotorreportero

Tus propios agresores te "cuidan"

Ante las amenazas y agresiones, los comunicadores han solicitado activar el Mecanismo de Protección para Periodistas del estado de Morelos. En caso de que estas procedan, se definen medidas de protección. Creado en 2012, este mecanismo fue integrado por un comité de reporteros, así como por representantes de diferentes instancias: de la secretaría de gobierno, de la comisión de seguridad, de la fiscalía, del Tribunal superior de justicia local, el IMIPE (Instituto Morelense de Información Pública y Estadística), de la Comisión estatal de derechos humanos y de la Comisión independiente de derechos humanos.

Sin embargo, un grupo de periodistas integrantes de este comité entre 2015 y 2016 decidió en ese último año suspender su participación en esa organización y denunciaron simulación y práctica negligentes por parte del gobierno estatal. Mencionaron temas como extravíos de expedientes y de las grabaciones de las sesiones, ausencia de un mecanismo interno e incumplimiento de acuerdos y medidas.

Además hubo relaciones personales que Estrella llegó a considerar como potenciales conflictos de interés. Por ejemplo, la de Roberto Soto Castor, representante en ese entonces del secretario de gobierno en el mecanismo, y Hortencia Figueroa, diputada y esposa de este funcionario. En una reunión informativa de avances del mecanismo en octubre de 2016 (en la que estos periodistas presentaron su renuncia formal, luego de esperar más de nueve meses a que el gobernador atendiera las inconsistencias que ellos habían presentado), Estrella expuso un caso en el que señalaba a la diputada como presunta responsable de la agresión a un periodista, Luis Roberto Rodríguez Valle, de Pulso Político Morelos.

Figueroa actualmente promueve una ley de protección a periodistas y defensores de Derechos Humanos. "Ella tenía un problema: no dejaba entrar a reporteros incómodos al gobierno del Estado. Pero ahora, como está en campaña y quiere ser senadora, pues imagínate...", recuerda Tony, quien también formó parte del foro de periodistas del citado Comité.

La propuesta de ley de esta diputada ha sido rechazada por miembros del gremio de informadores.

Eythel Aracil
Estrella Pedroza.

Estrella también ejemplifica cómo las activaciones del mecanismo muchas veces no se llevaban a cabo de forma apropiada: en una ocasión el escolta asignado para cuidar al comunicador tenía al mismo tiempo que estar con una funcionaria; a veces el agente de seguridad solo iba con el periodista para que este le firmara una hoja, pero en realidad no existía un patrullaje constante; en una ocasión se cerró la activación de un compañero (amenazado por una persona del crimen organizado) luego de denunciar un caso de corrupción, y él ni se había enterado; en una ocasión a un policía no le dieron bien la dirección de una periodista y este llegó preguntando a los vecinos por la dirección de ella, lo que resultaba un peligro porque la visibilizó. Como recuerda Estrella: "A veces los agresores son tus mismos vecinos".

"Creo que en los estados es un riesgo que exista el mecanismo, porque quienes te agreden, casi siempre el gobierno del estado, son los que te protegen. Entre ellos se conocen, son compadres, amigos, hermanos", explica esta comunicadora, "la esperanza sería que se fortaleciera la ley federal para defensores (de derechos humanos) y periodistas. Y que juntos, activistas, periodistas, nos mantengamos vigilantes, pero de eso a que funcione un mecanismo en los estados lo veo imposible por este elemento".

Otros periodistas opinan algo similar. "Es frustrante que no haya mecanismos para garantizar una cobertura correcta de algo a lo que a lo que la sociedad tiene derecho: la información", agrega Máximo Cerdio, escritor, poeta y también fotorreportero especializado en crónica y reportajes de fondo.

ALMA LAFAYET /CUARTOSCURO.COM
Periodistas protestan en Cuernavaca a pocos días del asesinato de su colega Regina Martínez, en Veracruz. 4 de mayo de 2012.

Pero no solo el gobierno estatal ha sido señalado por este tipo de temas. Hace unos años Nora Domínguez tuvo problemas con un presidente municipal de Amacuzac, Alfonso Miranda Gallegos. Este funcionario, relata ella, se molestaba o se negaba a que se le cuestionara sobre temas como el conflicto con un sindicato o la falta de alguna obra: él solo quería que se le preguntara sobre sus obras, su trabajo, de lo que él deseaba hablar.

Nora buscó apoyo de un regidor, para que sirviera como vocal del gobierno municipal, y también le dio voz a un líder ganadero local que inició un procedimiento oficial contra el alcalde por un caso, pero posteriormente fue reportado como desaparecido y así sigue hasta el día de hoy. Y el regidor que funcionó como su fuente fue asesinado.

Posteriormente, cuando este alcalde fue diputado local y ella acudió a cubrir una movilización de simpatizantes de él en contra del nuevo alcalde, alguien comentó sobre la existencia de una supuesta lista de personas que este funcionario (a quien se le ha ligado con el crimen organizado, tiene procesos abiertos en la Fiscalía General de Morelos y es tío de Santiago Mazari, alias El Carrete, señalado como el principal líder del cártel Los Rojos) tendría detectadas para "quitarlas de su camino". Y en la lista estarían ella y otras dos compañeras, una de las cuales recibió posteriormente una llamada de amenaza. Esa periodista presentó una denuncia, que fue secundada con los antecedentes de lo que había ocurrido con Nora y la otra compañera.

PATRICIA MORALES /CUARTOSCURO.COM
Habitantes del municipio de Amacuzac y simpatizantes del diputado local Alfonso Miranda agredieron a reporteros afuera del Congreso del Estado, mientras elementos de seguridad pública observaban los hechos. Esto ocurrió cuando manifestantes llegaron al recinto para protestar por la inseguridad. 20 de marzo de 2014.

"(La denuncia) se presentó ante ministerio público y la absorbió la fiscalía especializada en atención a periodistas. Y me parece que fue el año pasado cuando nos citaron para decirnos que no había habido nada, que se habían incumplido algunas cosas por parte de nosotros, que no se había solicitado a la telefonía celular el registro de las llamadas, y que como no había habido interés se daba carpetazo", recuerda Nora.

Ya un periodista tuvo que ser sacado de la entidad, aparentemente por problemas con el crimen organizado.

Los presidentes municipales son una joyita, sobre todo los de los municipios más alejados, se sienten los reyes, y con todo el poder de hacerte lo que quieran. Estrella Pedroza, reportera

Hay que tener el auto listo para huir

Máximo Cerdio, quien tiene 5 años aproximadamente trabajando en el ámbito periodístico en el estado, ya ha recibido amenazas, como una vez que le llamaron y le dijeron: "'A ver hijo de tu pinche madre, sigue con esto y te vamos a romper... ya sabemos dónde vives y quién es tu familia, ya sabemos que tienes hijas, bájale cabrón". "Da miedo por uno y de la familia", acepta Máximo.

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Máximo Cerdio.

Él señala que los problemas se han recrudecido en el estado a partir de la muerte de Arturo Beltrán Leyva (2009): "Si antes éramos víctimas de los policías, ahora ya también del narco. De algunos poderes que antes no participaban, por ejemplo, el legislativo. Hemos tenido a diputados que nos han mandado a golpear, en general de los grupos de poder: sindicatos, gente que no quiere que les demos coberturas. Gente que sabe que nosotros somos reporteros libres, porque una gran mayoría de los reporteros son cooptados", señala Máximo.

De ahí que los periodistas se cuiden entre ellos. Una de las primeras medidas de seguridad es confiar en pocas personas. Entre estas hay un constante monitoreo, con especial cuidado cuando alguno acude a una cobertura a una zona complicada. Quien sale avisa a otra persona que tenga capacidad de responder y que pueda hacer algo, como llamar a algún jefe de policía encargado de la zona y conocido por los periodistas. El que sale informa cuando llega a su destino con detalles de cuánto tiempo tiene planeado estar ahí, a qué hora se regresa y se confirma luego que la vuelta haya salido de acuerdo a lo planeado. Otro detalle importante es tener el auto (u otro vehículo usado) estacionado en un lugar del que se pueda salir rápido.

Los periodistas que han podido, además, han participado en talleres como los de la organización Artículo 19 para tener más herramientas útiles en su vida diaria.

Ahora es más difícil que yo me vaya solo (a coberturas) para ganar la exclusiva, prefiero no tenerla y regresar con bien. Tony Rivera, reportero gráfico

Las mujeres, doblemente expuestas

Si este contexto resulta complicado para cualquier periodista, es un tema especialmente sensible en el caso de las mujeres. Para empezar hay comunidades machistas donde ven mal que una periodista pregunte. Por otro lado, Estrella refiere que hay funcionarios a los que se les hace fácil acosar o minimizar a las reporteras; coberturas en el sector campesino en las cuales ella hacía preguntas a hombres y estos la ignoraban, al tiempo que respondían el mismo cuestionamiento si este era hecho por un hombre. Incluso hubo ocasiones en que una oficina le decían que el funcionario no estaba, pero si llega un periodista hombre entonces sí los atendían.

Nora también ha vivido de todo. Ante cuestionamientos que le hacía una vez a un alcalde, este le respondió: "¿Y a ti qué te importa eso? Si yo fuera tu marido yo no te dejaría que anduvieras aquí haciendo estas cosas".

Si matan a un periodista están matando la posibilidad de que es escuche la voz de muchas otras personas.Estrella Pedroza

Al estar tan cerca de la violencia su carácter ha cambiado, ha aprendido a exigir un trato de respeto e igualdad. Como la vez que tuvo que parar en seco a un alcalde, quien en una conversación telefónica la amenazó diciéndole que "él tenía influencias, que él podía hacerle lo que él quisiera". La solución de ella fue decirle que lo estaba grabando, aunque no fuera cierto. Pero así la persona cambió el tono y le pidió disculpas. "Me he tenido que hacer más fuerte, y me digo que no tienen por qué tratarme así", afirma.

Para ella es importante no callarse aunque las cosas estén mal: "La ciudadanía tiene que estar informada. Tiene derecho a emitir un juicio con base en información real. No me imagino mi día sin tener que escribir una nota que para mí es una historia.

Por otra parte, Máximo dice que a pesar de los riesgos y de los salarios bajos, continuará en esta profesión: "Una de las cosas que más satisfacción me da es que cuando hago un trabajo hay una consecuencia directa, la gente resulta beneficiada por alguna razón. Y ver que una persona o una población tenga una consecuencia buena es satisfactorio, como humano y como reportero. Estamos contribuyendo de alguna manera a equilibrar un poquito las malas políticas públicas con un poco de beneficio para la gente y eso es bueno".