RUTAHUFFPOST
09/03/2018 11:00 PM CST | Actualizado 10/03/2018 9:01 PM CST

“No nos dimos por vencidos”: la reacción de los estudiantes y trabajadores de la prepa 4 de Jojutla tras el sismo del 19S

Esta comunidad sacó del susto, el dolor y la incertidumbre la energía para recuperarse y regresar a la cotidianidad. #RutaHuffPost.

La agitación es intensa, el calor más. Al entrar al SEAD, una de las dos sedes actuales de la Escuela Preparatoria 4 de Jojutla, de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), un visitante ajeno siente confusión al ver a los estudiantes tomando clases en salones armados temporalmente y separados apenas por paneles de metal. Pero conforme pasan los primeros minutos se aprecia el ritmo de una escuela: los profesores imparten clases, los alumnos participan, se esfuerzan en poner atención —especialmente en un contexto así— toman apuntes y los ventiladores hacen su parte.

Eythel Aracil

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Una parte del patio está ocupada por una mesa larga en la que se exhiben los títulos de la feria del libro juvenil, hay unos salones vacíos y, debajo de un árbol, entre mochilas colocadas sobre la mesa, un grupo de estudiantes responde un examen. A pesar de que no distancia las condiciones ideales, se percibe alegría y una cierta normalidad.

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La otra sede de esta institución, la principal, está justo enfrente, atravesando la avenida Universidad. Allí se ubican las oficinas y el único edificio que quedó de los 5 que tenían. Aquí, a la par de las clases, hay movimiento de excavadoras, de camiones con material de construcción y un grupo de obreros trabaja en la edificación de nuevas aulas. Al fondo del terreno se instaló un espacio temporal donde se concentran salones.

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El espacio donde antes estaba uno de los 4 edificios que tuvieron que ser demolidos, y donde ahora se construye uno.
Eythel Aracil

Esta escuela cuenta con mil 900 estudiantes, divididos entre los turnos matutino y vespertino, y 125 trabajadores, para quienes el 19 de septiembre de 2017 fue tristemente inolvidable. Ese día habían participado en el simulacro correspondiente a la fecha, pero cuando el sismo de magnitud 7.1 se sintió, Evelyn Sánchez, maestra de Química, le dijo a sus alumnos: "¿Saben qué chicos? Ahora sí va en serio". Salieron del salón y vieron cómo los edificios se movieron de un lado a otro, las ventanas tronaron y los muros se desmoronaron. "La tierra empezó a saltar como si fuera una pelota", relata Evelyn, "mis alumnas estaban llorando, muy espantadas, yo me daba valor para transmitírselos a ellas".

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Evelyn Sánchez, maestra de Química.

La maestra encontró inmediatamente a su hijo, también alumno de la prepa 4, lo que le dio algo de tranquilidad. Luego fue a buscar a su hija a una primaria cercana. No la encontró allí, pero un maestro le dijo que la niña estaba bien. La familia se reunió posteriormente, aunque no completa: Evelyn perdió a una tía y a una sobrina, el inmueble en el que estas dos personas vivían les cayó encima. "Durante un mes vivimos como 15 personas en una casa, los primeros días sin agua ni luz, no comíamos como debíamos, comíamos en la calle y de lo que la gente nos daba", recuerda, "hemos aprendido a valorar y a vivir de la manera más sencilla", recuerda.

El regreso a la cotidianidad

Ningún estudiante falleció en la prepa 4 y las clases al interior de la prepa fueron suspendidas durante un mes, aunque durante ese tiempo los jóvenes, a la par de las labores diarias en sus casas, estuvieron activos escolarmente. "Lo que más me gustó fue que rápido se retomaron la clases, otras escuelas se tardaron más. Nos dejaban tarea, tuvimos clases en línea, una maestra nos enviaba videos por si no entendíamos, pero todos los maestros nos daban qué hacer", explica Alison Martínez, alumna de 17 años, y quien está por graduarse. "Aquí le echan ganas, no porque estemos así no hay clases, tratan de ver soluciones para que todos aprendamos. Aunque haya mucho ruido, hablamos más fuerte o nos vamos a otro lugar, tenemos todavía prácticas... todavía se puede", agrega.

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Alison Martínez.

No nos dimos por vencidos.Alison Martínez, estudiante

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Rogelio Aldair Hernández iba camino a la preparatoria, dormido en el camión, y el sismo lo despertó. Pensó que era un temblor más, pero luego de llegar a la escuela y ver el caos se fue a buscar a su hermanita, en una escuela a 40 minutos de Jojutla. La niña estaba bien. "Esto sí es algo que temer, hay que estar atentos y no hay que tomar lo que pase a la ligera", comenta sobre el aprendizaje que le dejó el 19S.

Conforme avanzaron los días y se retomó la normalidad lo más posible —al día de hoy faltan alrededor de 7 mil casas que deben ser reconstruidas o reparadas en Jojutla—, en la prepa se organizó un centro de acopio para ayudar a personas en zonas más afectadas. Además, los alumnos llevaron a cabo el 9 de diciembre de 2017 la Ruta masiva de los 10 pesos, actividad que consistió pedir dinero en las calles e invitar a la personas a que colocaran monedas de diez pesos en una línea en el piso, con la intención de que esta llegara de un punto a otro de la ciudad. El objetivo fue contribuir a la reconstrucción de la escuela, independientemente de que esta contara con un proyecto de construcción sustentado por recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden).

FB: @Reconstruyeprepajojutla
FB: @Reconstruyeprepajojutla
FB: @Reconstruyeprepajojutla
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La ruta dio resultado: juntaron 44, 684.50 pesos, un carro de arena y material para construcción de aulas armables.

Para este mes de marzo se tienen previstos que se entreguen 7 nuevos salones y, de acuerdo con Araceli Salgado, subdirectora de la escuela, se necesitarían 17 para que todo quedara listo. Han contado con el apoyo de diferentes personas, como la Fundación Hogares y de jubilados de esta escuela, para la construcción de estas aulas emergentes.

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Araceli Salgado, subdirectora de la prepa 4.

"No nos queda más que salir adelante. Cada día disfruto más la vida a partir de ese momento, disfruto ver a mis compañeros, a mis alumnos, a los chicos de la escuela. Recuerdo perfecto que a pesar de saber que mi casa estaba en el piso, le di prioridad a mis alumnos. Ver lo que podían recuperar, que estuvieran bien", comenta Araceli.

Ellos, a pesar de todo, han logrado seguir de pie.

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