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08/03/2018 5:00 AM CST | Actualizado 08/03/2018 7:45 AM CST

Arroceros de Jojutla resisten los estragos del terremoto y el TLCAN

Los productores morelenses del "mejor arroz del mundo" luchan contra las importaciones y los desastres naturales, una historia donde la labor de los investigadores es crucial #RutaHuffPost.

Cuartoscuro

El "mejor arroz del mundo" ha resistido todo tipo de calamidades: desde la catástrofe que dejó el terremoto del 19 de septiembre pasado hasta los efectos devastadores del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. A pesar de las adversidades, los arroceros de Jojutla, Morelos, siguen luchando para que la calidad de sus granos sea reconocidos en todo el mundo y puedan levantar la economía de la región.

Los efectos del terremoto son evidentes al recorrer las calles de Jojutla, un pueblo agrietado que se levanta de entre los escombros. Lo mismo ocurre con la fábrica de arroz que se encuentra a las afueras de la cabecera municipal.

Cuartoscuro

Jesús Solís Alvarado es director del Consejo Regulador del Arroz de Morelos, quien encabeza y coordina los trabajos de los productores arroceros de la región. Aunque la temporada de siembra está por iniciar a mediados de marzo, Solís se toma tiempo para platicar con el HuffPost la situación que enfrentan los productores tras el sismo que devastó Morelos y el centro del país. Abordo de su camioneta, Solís cuenta la historia del arroz morelense, que inició en el siglo XIX por iniciativa de un comerciante local, Ricardo Sánchez, quien introdujo el grano en aquellas tierras.

"Ricardo Sánchez fue una persona que se dedicaba al comercio en Jojutla. Él iba al puerto de Acapulco y trajo el arroz en 1836, pero era un arroz morado que tiene mucho aguate (espina muy pequeña y delgada) y a la gente de la región no le salieron muchos granos. En 1837 va al puerto de Veracruz y se trae arroz blanco. Ese arroz empieza a tener buen rendimiento en campo por la característica del suelo, la altura sobre el nivel del mar, precipitación pluvial, los días soleados, el agua de cinco ríos que hay en el estado. Todo eso hace distinto al estado de Morelos", cuenta Solís.

Manuel Hernández Borbolla
Un busto de Ricardo Sánchez en una de las principales calles de Jojutla, rinde homenaje al comerciante que introdujo el arroz por primera vez en la región.

"Al arroz le gusta el terreno y empieza a hacerse un grano más largo y más grueso, con centro blanco. Eso hace que, en 1900, Alberto Gómez, un productor local de aquella época, lleve el grano a la Exposición Universal, en París, Francia, donde el arroz de Jojutla gana el primer lugar del Grand Prix, una medalla de plata y es reconocido como el mejor del mundo. En 1936 lo lleva a Hamburgo y vuelve a ganar el primer lugar. En 1992 en Illinois, recibe el premio a la calidad del grano", dice Solís al resumir el palmarés del arroz morelense.

Un reconocimiento internacional que provoca que muchos productores mexicanos empiecen a vender la variedad de arroz Morelos sin ser de la región. Un ejemplo de esto, es aquel en cuyo empaque aparece una imagen de José María Morelos y Pavón, el cual se empaca en Ecatepec. Este hecho provocó que los productores de Jojutla y la región inicien un largo proceso burocrático para obtener la denominación de origen.

Manuel Hernández Borbolla

"En 1994 empezamos a trabajar buscando la declaratoria de denominación de origen porque mucha gente empieza a comercializar sus arroces como tipo Morelos, sin que fueran del estado. Se rechazan dos veces las primeras solicitudes. Y en 2011 volvemos a insistir, pero no como arroz Morelos, sino del estado de Morelos. Con esa diferencia, fue como el Instituto Nacional de Propiedad Industrial nos otorga, en febrero de 2012, la declaratoria sobre arroz del estado de Morelos", explica Solís.

Finalmente, la Norma Oficial Mexicana de arroz del Estado de Morelos se publicó el 25 de enero de 2017. Pero, pese al esfuerzo que ha implicado lograr el distintivo de denominación de origen, todavía no se traduce en un beneficio directo para los productores locales, quienes luchan contra el arroz importado.

"Ha sido un trabajo arduo, pero que hasta el momento no le ha representado una ganancia diferenciada al productor en campo. Poco a poco los molinos empiezan a colocar mejor el arroz, a tener más mercado y se está buscando que a través de los medios la gente conozca nuestro grano y pague ese precio diferenciado, para lo cual necesitamos empaques distintos", explica.

Esto, aún cuando la calidad del grano producido en el estado es de mejor calidad y rinde más que otras variedades en el mercado.

"Además, el arroz morelense rinde más. Un kilogramo de arroz del estado de Morelos rinde 42 porciones. Un kilogramo de la variedad milagro filipino que también se cultiva en México rinde 32 porciones y un kilogramo de arroz importado asiático, de grano delgado y transparente, rinde 22 porciones", explica el experto.

"Esto significa que si compras un arroz de 22 pesos del importado y te rinde 22 porciones. Un arroz de nosotros lo encuentras en 30 pesos y te rinde el doble", añade.

El arroz nos da para irla pasando, pero somos unos apasionados del arroz, es nuestra vida".Jesús Solís, director del Consejo Regulador del Arroz de Morelos

Es por ello que los arroceros de Jojutla intentan posicionar en el mercado e impulsar las marcas locales: Soberano, Buenavista, Flor India, Perseverancia de Jojutla y Garza de Oro. Esto, al mismo tiempo que libran una lucha contra el arroz importado que estuvo a punto de extinguir la producción nacional como consecuencia de la implantación del modelo neoliberal y la entrada en vigor del Tratado de Libre Ccomercio de América del Norte.

Los estragos del TLCAN para el arroz mexicano

Manuel Hernández Borbolla
Arroz del estado de Morelos pulido y con cascarilla.

México consume 1 millón 250 mil toneladas de arroz al año. De estas, un millón son importadas y apenas 250 mil son producción nacional. Es decir, que el país importa cerca de un 80% del arroz que se consume internamente, cifra que equivale a 6 mil millones de pesos. Una situación que no sucedía en la década de 1980, cuando México era autosuficiente en la producción de arroz. Un asunto que cambió drásticamente con la apertura comercial y la firma del TLCAN.

De ahí que los más experimentados investigadores del arroz en México consideren que la épica batalla librada por los productores de Morelos prácticamente rescató la producción nacional arrocera.

La tendencia de los importadores y el TLCAN era acabar con el arroz en México, pero afortunadamente el arroz Morelos se mantuvo, gracias a los productores que se defendieron a capa y espada".Leonardo Hernández Aragón, investigador del Programa de Arroz del Inifap

Leonardo Hernández Aragón tiene 85 años de edad y es muy probablemente el mayor erudito del arroz en México. Con una trayectoria como agrónomo que supera las seis décadas, ha dedicado los últimos 55 años de su vida en estudiar a fondo la producción de arroz mexicano y a desarrollar variedades que puedan adaptarse a las condiciones climáticas de la región Pacífico y el Golfo de México. Actualmente es el investigador con mayor experiencia dentro del Programa de Arroz del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap) con sede en Zacatepec, Morelos, el cual coordina. En su oficina luce orgulloso un retrato del revolucionario Emiliano Zapata, todo un símbolo de los campesinos mexicanos que ahora se enfrentan a los estragos del libre comercio.

Manuel Hernández Borbolla

Hernández Aragón explica que aunque México es un país maicero -ya que el país consume un promedio de 80 kilogramos de maíz por habitante al año frente apenas 9 kilogramos de arroz- la manera en que comenzamos a importar arroz ejemplifica las difíciles condiciones que enfrentan los campesinos mexicanos desde hace 30 años.

Nuestro país pasó de ser autosuficiente a importador. Realmente para un consumo entre 8.5 y 10 kilos por habitante, es poco, eso no justificaba que nuestro país se convirtiera de autosuficiente a importador. Pero los diferentes gobiernos que hemos tenido dijeron: es más fácil comprar en el extranjero que producir".Leonardo Hernández, investigador del Inifap

Esta visión gubernamental, impulsada por la adopción del modelo neoliberal desde el sexenio del presidente Miguel de la Madrid hasta nuestros días, provocó que el gobierno mexicano dejara de invertir en investigación y apoyo a los productores.

"Cuando nuestros gobiernos comenzaron con la idea de que era mejor importar que producir, lo primero que hicieron fue incorporar a nuestro país al GATT, un acuerdo general de aranceles que luego se convirtió en la OCDE, comenzó a operar antes del TLCAN. Cuando México entró al GATT, lo primero que le exigieron al gobierno de Carlos Salinas de Gortari, fue cancelar los precios de garantía de los productos agropecuarios, y los primeros que la llevaron fueron el arroz, frijol y maíz. Al tener un precio de garantía, los productores producían con toda seguridad porque ya sabían cuánto les iban a pagar. Pero al entrar al GATT lo primero que hicieron fue borrar eso y los campesinos quedaron al garete, sin ninguna protección, vendiendo a la ley de oferta y demanda, y varios compraban al precio que querían: o me vendes o quédate con tu producción. Y pobre gente, de bajos ingresos, comenzaron a quebrar", explica el investigador.

"Y para acabarla de amolar, en 1994 viene el TLCAN, que fue liberar de tarifas a las importaciones. Al haberse liberado comenzó a entrar arroz a diestra y siniestra, arroz viejo de cinco años o más, a precio bajo. Con el TLCAN fue lo peor, porque los productores ya no podían competir con el arroz importado mientras aquí producían arroz que se vendía a 6 pesos, por ejemplo, y se importaba a 80 centavos o un peso. Era como luchar David contra Goliat. Y por eso se vino abajo la producción. Así nos hicimos importadores", relata.

De ahí que Hernández -quien prepara un libro sobre los estragos provocados por el TLCAN en la producción nacional de los cuatro básicos de la dieta nacioanl: arroz, máiz, frijol y trigo- sostiene que la batalla que han librado los productores locales para lograr la denominación de origen prácticamente rescató la producción nacional del grano.

Un hecho con el que coinciden productores arroceros como Solís.

"Nos fuimos cayendo. En los años 80, éramos autosuficientes. En los 90 con el TLC empiezan las importaciones desmedidas. En 2011, el Consejo Mexicano del Arroz va y habla con la Secretaría de Economía y dice que le interesan más que coman 100 millones de mexicanos que 5 mil productores de arroz, aunque esos 5 mil productores le dan de comer a muchas personas por la derrama económica. Contra eso es lo que hay que trabajar", señala el especialista.

Los investigadores al servicio del arroz nacional

Además de los arroceros de Jojutla, otros investigadores libran una lucha diaria por defender al arroz mexicano de la extinción. Tal es el caso de la bióloga Leticia Tavitas Fuentes, investigadora de recursos genéticos del Inifap, encargada de revisar la calidad de la producción mexicana, y quien además es la principal catadora de arroz en México, un cargo que ostenta con orgullo y resume en una anécdota.

Hace unos años, la investigadora se encontraba en la Ciudad de México con funcionarios de Sagarpa, en una reunión con el Consejo Mexicano de Arroz. Los asistentes a la reunión fueron a un restaurante donde sirvieron arroz. "¡Es importado! ¡Y recalentado! Eso no me lo como yo", exclamó la máxima degustadora de este cereal en el país.

"Imagínese, si soy la catadora de arroz, qué me voy a andar comiendo eso", cuenta Tavitas.

En un pequeño laboratorio del Inifap, que se encuentra en remodelación tras la destrucción que dejó el sismo, Tavitas tiene un refrigerador lleno con muestras de arroz de todo el país y algunos otros rincones del mundo. Sabe todo lo que hay que saber sobre el grano: su forma, peso, tiempo de cocción y otros datos que explica con entusiasmo al frente de un cartel que se encuentra en el laboratorio.

Manuel Hernández Borbolla
La bióloga Leticia Tavitas Fuentes es el paladar más exigente de México a la hora de degustar arroz. Ella es la encargada de dar el visto bueno al arroz producido en el país.

Manuel Hernández Borbolla

"Yo les digo a todos: lo que usted debe hacer es comprar arroz producido en México, porque nosotros nos tardamos mínimo 6 años para sacar una variedad, luego el productor cuánto gastó... y compran importado mientras nosotros nos quedamos con el nuestro que es de mejor calidad, porque estamos consumiendo arroz nuevo, y todo el que estamos importando, no sabemos cuánto tiempo de almacenamiento tiene. En Estados Unidos tienen hasta cinco años de almacenamiento, ya luego lo sacan y lo venden, pero quién sabe qué cosas le ponen para mantenerlo", señala la experta.

Otro de los investigadores que trabajan de cerca en el tema del arroz es Edwin Javier Barrios Gómez, encargado de investigación de mejoramiento genético, quien actualmente se encuentra desarrollando variedades de arroz mexicano resistentes a una enfermedad producida por un hongo que mancha los granos de arroz. Una patología que, a pesar de que no produce enfermedades al consumirlo, sí genera pérdidas para los productores arroceros por una cuestión estética, ya que el arroz manchado es pagado con un menor precio en el mercado.

"En el estado tenemos un problema que le llamamos manchado de grano, el cual es generado por un hongo que suele aparecer en condiciones de humedad. Esa enfermedad la tenemos desde hace unos 20 años", explica Barrios Gómez.

Aunque en el contexto mexicano se debe tener especial cuidado con los transgénicos en especies como maíz, tomate o algodón, cuyo centro de origen a nivel global se ubica en México, no es el caso del arroz, cereal que se domesticó por primera vez en el sur de China, hace 9 mil años.

Manuel Hernández Borbolla

Manuel Hernández Borbolla

El experto explica que aunque hoy se utilizan métodos como los sisgénicos (insertar genes de una misma especie de un ejemplar a otro) como alternativa a los transgénicos (insertar genes de una especie a otra), lo que se utiliza para desarrollar nuevas variedades de arroz para el campo mexicano se realiza de manera tradicional.

Todo un proceso de investigación y desarrollo provocado por la tiranía del mercado y su obsesión por la estética.

Del campo a la mesa: el proceso de producción del arroz

"Dicen que del mirar te enamoras de las cosas. En este caso, si el grano tu lo miras manchado y lo estabas vendiendo en 19 o 20 pesos el kilo en la central de abastos, te lo andan pagando en 17 pesos, te regatean mucho, pues", explica Adalberto Solís, encargado de secado y la maquila del arroz de la planta arrocera de Jojutla, donde se procesa el grano producido en la región.

La temporada de arroz comienza en marzo, abril y mayo, cuando se siembra el grano que luego se cosecha entre agosto, septiembre y octubre.

Las plantas de arroz llegan con humedad del campo y por ello se le quita la espiga para luego pasar por un proceso de secado, primero asoleado en el campo y luego mandarlo reposar en bodegas al menos un mes, para luego comenzar a descascararlo, pulirlo y empacarlo. Un arduo proceso que se realiza con grandes máquinas y molinos que van masticando lentamente toneladas y toneladas de arroz. Pero para expertos como Adalberto, el secreto está en el secado.

"Si tú le sacas toda la humedad de un jalón al grano, vas a tener puro arroz cristalizado y vas a tener puro arroz quebrado", afirma. Por eso el secado sirve para tener el grano más entero, "más macizo".

Manuel Hernández Borbolla
El secado del arroz es uno de los momentos clave del proceso. El arroz se tiende sobre el suelo y se peina para que el grano reciba los rayos del sol de manera uniforme.

Manuel Hernández Borbolla
El arroz se seca en bodegas donde puede permanecer un largo tiempo en reposo con el objetivo de que el grano permanezca entero tras ser pasado por el molino.

Y es que para que los productores de arroz puedan obtener una ganancia de su cosecha, necesitan obtener al menos 48% de grano entero después de que el arroz pasa por los molinos. En caso de que el grano sea débil, se rompe y devalúa en el mercado. Por eso requieren obtener un rendimiento mayor al 50% de granos enteros para que la cosecha sea rentable.

"Nuestro rendimiento de arroz entero debe ser de al menos 48%, para que la empresa pueda subsistir. Todo lo demás es ganancia para las arroceras", explica Adalberto.

Manuel Hernández Borbolla
El arroz pasa por grandes maquinarias como estos molinos, donde se limpia de impurezas poco después de ser descascarado.

Manuel Hernández Borbolla
A través de una luz negra y sensores de luz, esta máquina logra detectar manchas en los granos de arroz. Cuando un grano aparece manchado, se activan unas válvulas de aire que separan el arroz manchado con el fin de mantener los estándares de calidad que exige el mercado.

Esta paradoja del mercado, se expresa también en el valor nutritivo del arroz, ya que según explica Adalberto, el integral que tiene cascarilla posee más valor nutricional que el arroz pulido que solemos encontrar empacado en las tiendas.

"El arroz integral trae grasas, minerales, proteínas. De hecho el arroz integral es un arroz moreno. Después del descascarado, queda arroz integral, pero es moreno. Cuando pasa por las pulidoras, le quitas todo lo más nutritivo del grano y te quedas con la mayoría de almidón. Por eso estamos acostumbrados a comer arroz blanco, pero entre más blanco esté, menos minerales, menos grasas, menos proteínas tiene. El arroz debería consumirse como integral, porque viene completo", afirma.

Pero las minucias del mercado no son el único obstáculo que han tenido que sortear los arroceros de Morelos, quienes tratan de reconstruir su fábrica luego de que una buena parte se destruyera con el terremoto del #19S. Aunque afortunadamente no había trabajadores en la planta al momento del siniestro, los productores provocó pérdidas por más de 30 millones de pesos, luego de que varias toneladas de arroz ya empacado y listo para la comercialización se echaran a perder por la humedad tras los estragos del sismo.

Manuel Hernández Borbolla
Una bodega llena de costales de arroz echado a perder a raíz del terremoto del 19 de septiembre.

Manuel Hernández Borbolla
La humedad provoca que al arroz listo para comercializarse le salgan unas bolas que lo dejan inservible para consumo humano. Sin embargo, lo reutilizan como alimento de ganado.

Problemas que, sin embargo, no detendrán a los arroceros de Jojutla, quienes buscan que su arroz sea conocido en México y el mundo, con el fin de mejorar las condiciones de los productores, en su continua batalla por deleitar los paladares de los comensales mexicanos.

Un arduo proceso que hace replantearse el enorme esfuerzo que existe detrás de un plato de arroz servido en la mesa a la hora de la comida.

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