ESTILO DE VIDA
07/03/2018 7:04 AM CST | Actualizado 07/03/2018 3:08 PM CST

7 errores que cometen en su dieta incluso quienes comen sano

¿Quieres bajar de peso? Esto es lo que no tienes que hacer.

Ya has dado el primer paso: te has comprometido a comer bien, comenzando ahora mismo. Muchas personas que hacen dieta están tan decididas a perder peso que, efectivamente, consiguen que los kilos empiecen a ir bajando. No obstante, el problema viene cuando muchos de ellos no aprenden de sus errores y, el siguiente mes ya vuelven a los malos hábitos alimenticios.

Aquí puedes encontrar siete de los errores más comunes en las dietas:

1. No comer bastante proteínas durante el desayuno.

Una persona decide comer sano y escoge un plato de cereales con leche desnatada y un plátano; una hora más tarde, ya está quejándose porque tiene hambre. Las personas que cometen este error están, sin duda, moviéndose en la dirección correcta, pero si de verdad quieren controlar el tamaño de sus raciones, probablemente esos ocho gramos de proteínas en la leche no van a mantenerlos satisfechos hasta la hora del almuerzo.

Como consecuencia, terminan por almorzar demasiado o por tomar demasiados tentempiés hasta que llega la hora de comer. Añadir grasa saludable a la mezcla de cereales, como almendras laminadas, o consumir un poco más de proteína —como un huevo duro— puede suponer una gran diferencia en el nivel de saciedad.

2. Tomarse un tentempié.

Con este hay trampa. La mayoría de nutricionistas recomienda un bocado a media mañana si van a pasar más de cuatro horas entre el desayuno y el almuerzo. Pero a menudo las personas calculan mal el tamaño de este refrigerio y resulta que se están preparando una comida completa. Una ración de treinta gramos de almendras no es lo mismo que dos raciones.

Recuerda que este refrigerio es un minialmuerzo y no debería aportar más de 200 calorías. Además debería contener proteínas, grasa saludable o ambas; si no, lo más probable es que te entre hambre en una hora. Dicho de otra forma, no te aguantes sólo con una pieza de fruta. Y adivina qué, si no tienes hambre de verdad para un refrigerio, ¡igual es que no necesitas comer!

3. No contar las calorías del alcohol.

Puede que parezca una chorrada de lo obvio que es, pero muchas personas sabotean sus esfuerzos por perder peso con un consumo excesivo de alcohol.

No hay por qué eliminarlos de pleno de tu vida, pero no puedes beber como los peces del villancico durante los fines de semana y pretender perder el peso que te habías propuesto. No importa lo bien que comas durante la semana. Controla también la cantidad de ingesta diaria de alcohol: dos copas de vino no tienen las mismas calorías que cuatro.

4. Tomar ensalada para almorzar.

Los que hacen dieta presumen a menudo de las ensaladas que se preparan para comer, como si estuvieran siguiendo la Regla Número 1 de la guía de adelgazamiento. Pues ten en cuenta esto: algunas ensaladas son sanas, pero otras no lo son tanto. Si tu afición es amontonar en la ensalada todo lo que haya en la cocina, tus platos son más bien del segundo tipo. Picatostes, panceta frita, una manta de queso y salsas espesas te pueden acercar al acantilado del desastre dietético. También los excesos de pollo, aguacate y aceite de oliva pueden empujarte al filo. Así que, ya que estás comiendo esa cantidad de verduras, por lo menos asegúrate de que los otros ingredientes van a tono.

5. Apartar los carbohidratos de la cena.

Este es un error bastante popular. Lo creas o no, puedes perder peso y también disfrutar de los carbohidratos durante la cena. Muchísimas personas piensan que añadir más proteínas al plato es mucho mejor que añadir hidratos de carbono; pero cuando haces los cálculos, normalmente no son favorables para las proteínas. Por ejemplo, una ración de 225 gramos de pechuga de pollo tiene alrededor de 375 calorías, pero si reduces la ración a la mitad y añades medio vaso de arroz integral, te estarás ahorrando cerca de 78 calorías. Una pequeña papa asada (cubierta de salsa) te ahorra 105 calorías, si te mantienes fiel a una ración de 115 gramos de salmón en lugar de los 225 gramos. Además de reducir las calorías, estarás aumentando la ingesta de fibra que, en general, puede ayudarte a perder peso también.

6. Evitar tus comidas favoritas.

Con toda seguridad, este es el error que más se comete en las dietas. Pregúntate, ¿qué es lo que te encanta comer? Y no añadas lo que crees que deberías comer. Es importante continuar comiendo esos platos que tanto te gustan, aunque pienses que probablemente debieras evitarlos. ¿Te suena absurdo?

Bueno, el caso es que cuando alguien evita completamente sus comidas favoritas, inevitablemente surge un sentimiento de privación que le empuja a abandonar una dieta saludable. La clave está en encontrar una forma de incluir las comidas favoritas dentro del menú sin sabotear la meta de adelgazamiento. Por ejemplo, tomar ocasionalmente una porción de pizza acompañada de una ensalada para almorzar y así evitarás el ansia de devorar una pizza entera. Disfruta de las patatas fritas y tu hamburguesa, pero evita los panes. Comparte el postre en un restaurante, pero ni siquiera mires la cesta del pan.

7. Probar con la siguiente dieta de moda.

Si oyes hablar de una dieta que asegura una rápida pérdida de peso, huye. Si escuchas algo acerca de una dieta que elimina grupos de alimentos, huye como alma que lleva el diablo. Y si estás pensando en probar con otra dieta revolucionaria —otra más— en lugar de intentar hacer cambios en tu estilo de vida, mejor piénsatelo otra vez.