RUTAHUFFPOST
04/03/2018 5:00 AM CST | Actualizado 23/05/2018 9:59 AM CDT

Este artesano cartonero es una de las joyas ocultas del estado de Morelos

El maestro Alfonso Morales dedica su vida a preservar una de las figuras más icónicas de nuestra cultura: el alebrije.

A pocos kilómetros de la devastación que dejó el sismo del 19 de septiembre en Jojutla, Morelos, en la comunidad de Tlatenchi, está el taller de la familia Morales. Las figuras y alebrijes que el maestro Alfonso, sus cinco hijos y siete nietos elaboran han dado la vuelta al país y hasta han cruzado la frontera con Estados Unidos.

Prácticamente toda la familia está comprometida, en cuerpo y alma, a la preservación de una de las artesanías más icónicas de nuestra cultura. Desde temprana edad, los hijos de Alfonso aprendieron el arte de la cartonería y han ido perfeccionando la técnica que él mismo aprendió por cuenta propia.

"Mi papá trabajaba el barro, hacía tejas, ollas y otros utensilios de cocina. También hacía muñequitos y esos a mí también me gustaba mucho hacerlos, pero luego me di cuenta que eran muy pesado trasladarlos", le contó Alfonso a HuffPost México.

El reconocido artesano cartonero comenzó en aquel entonces a experimentar con otros materiales como el cartón. "Hacía lagartijas, tortugas y poco a poco fui haciendo figuras nuevas. Nunca fui a un taller o a alguna clase. Simplemente fui experimentando", explicó.

Con las manos e imaginación del maestro Alfonso, elementos tan básicos como un alambre, periódico, cartón y engrudo se convierten en coloridas figuras fantasiosas como alebrijes, máscaras, catrinas y mucho más.

"Utilizamos principalmente el cartón, generalmente de desechos. Despegamos ambas capas lisas para aprovecharlo lo más posible. También usamos las bolsas en las que viene empacado el cemento de construcción", contó.

Esta laboriosa técnica no se ha quedado solamente en familia, el maestro Morales y algunos de sus hijos también imparten talleres a artesanos de la zona y hasta de otros estados.

"Di un taller a distancia, por internet. Les enseñamos la técnica porque a veces eso es lo que les falta. Algunos ya me enseñaron su trabajo y están buenos", explicó emocionado.

Luego de una venta exitosa en el Encuentro Cartonero de Cuernavaca —que dejó las repisas de su taller prácticamente vacías—, la familia Morales se prepara para la época de los Judas.

Cada Sábado de Gloria, en distintas regiones de México, se celebra la quema de figuras de diablo, personificadas de manera burlona. Los judas (que toman el nombre de Judas Iscariote, el apóstol que según la tradición católica traicionó a Cristo) significan el mal y son representados como figuras maliciosas o, en algunos casos, figuras públicas repudiadas por la sociedad. Éstos son elaborados meticulosamente por artesanos durante semanas con el único fin de quemarse. "Desde que creamos los diablos de judas llevan su destino" explicó el maestro.

Desfile de alebrijes

Pero la temporada del año más importante para estos artesanos son las semanas previas al Desfile y Concurso de Alebrijes Monumentales, que desde hace 11 años organiza el Museo de Arte Popular.

A pesar de la falta de apoyo por parte del gobierno de Morelos y otros retos a los que se han tenido que enfrentar cada año, la familia Morales siempre se las ha ingeniado para transportar hasta Ciudad de México los intimidantes alebrijes que llegan a medir hasta cinco metros.

Máximo Cerdio
Cientos de alebrijes desfilan por Paseo de la Reforma en el Desfile y Concurso de Alebrijes Monumentales organizado por el MAP.

"Hemos pasado situaciones difíciles, pero nunca hemos dejado de asistir. La Secretaría de Cultura nunca ha respondido a nuestras solicitudes de apoyo", explicó Morales, quien también reconoció estar agradecido con los amigos que lo han ayudado y el MAP que en distintas ocasiones ha colaborado con el transporte de las artesanías.

Los alebrijes de la familia Morales, que desfilan cada año por el Zócalo y hasta llegar a Paseo de la Reforma, están cargados de historia y simbolismos.

"Siempre buscamos que el alebrije lleve un mensaje y que se recuerde, pues, que tenemos una cultura muy bonita, muy amplia. Aparte de eso, que tenemos que cuidar la naturaleza"

Morales explicó que hace unos años crearon 'El Chimequito' en representación de los agricultores de la región. "La gente que trabaja en la siembra del arroz, el corte de la caña, siempre anda chimeco, es decir, que anda sucio", dijo. Para otros alebrijes, ha incorporado iconografía náhuatl y ha utilizado deidades prehispánicas, preservando así nuestras raíces.

Para Morales y su familia, este desfile les ha permitido darse a conocer y esto ha sucedido de tal manera que hasta han recibido a personas de diferentes partes del mundo en su taller.

"Ha llegado gente hasta nuestra puerta a ver nuestro trabajo", dijo el maestro. "Los últimos que llegaron fueron un argentino y un colombiano. Vinieron por aquí a pedirnos unos trabajitos. Se los mostramos y dijeron 'este, este y este'. También vinieron unos alemanes y una francesa a visitarnos por acá".

Además de dedicarse en cuerpo y alma a la elaboración de artesanías de cartón, el maestro Alfonso Morales también da clases en la escuela de la comunidad de Tlatenchi. En el poco tiempo libre que le queda, enseña a leer y escribir a niños y adultos por un solo peso y los fines de semana organiza excursiones en bicicleta a un grupo de niños.

A pesar de los esfuerzos y los retos a los que se ha enfrentado para ser artesano cartonero, Alfonso Morales no concibe otra forma de vivir. "A mí la cartonería me ha dado mucha felicidad. A veces nos ha cubierto cuestiones de vida y hemos logrado tener para comer", dijo. "Aparte de eso, la cartonería nos ha permitido a mí y a mi familia conocer a otros amigos cartoneros, a otros artesanos y la oportunidad de exponer nuestro trabajo en varias partes de la República Mexicana y hasta fuera del país", concluyó.