RUTAHUFFPOST
01/03/2018 5:00 AM CST | Actualizado 01/03/2018 5:00 AM CST

Dos balnearios morelenses también sobreviven al #19S

La #RutaHuffPost acudió a estos centros recreativos que buscan cómo salir adelante sin agua y en medio de conflictos por su propiedad.

Jazmín Adrian.

Además de la "eterna primavera", los balnearios de aguas termales de Morelos han sido las delicias de los visitantes desde tiempos prehispánicos. Los 42 balnearios que se encuentran en el estado generan ingresos anuales por más de 133 millones de pesos y empleos directos para más de 630 personas, aunque a decir de Mario García, presidente de la Asociación de Parques Acuáticos y Balnearios de Morelos (APABAM) los empleos directos involucran a más de 2 mil 500 personas.

Tras los sismos, los medios reportaron que 14 balnearios de la entidad habían sufrido algún tipo de daño, pero volvieron a la actividad. Sin embargo, uno de ellos perdió en forma permanente el manantial que le surtía de agua y otro sufrió daños que pusieron en riesgo la viabilidad del negocio y su peculiar régimen de propiedad.

Jazmín Adrian.

El manantial no volvió

El perfil de Facebook del balneario San Ramón, ubicado en el municipio de Xochitepec, está lleno de vida: albercas llenas, gente bailando al son de un grupo musical, asadores con pollos humeantes y un tobogán por el que niños y grandes se deslizaban entre gritos y risas. Todo gracias a un manantial que surtía con más de 240 litros de agua por segundo tres albercas, un sistema de canales y una laguna habitada por más de 100 mil carpas.

Fundado en 1958, San Ramón recibía diariamente hasta mil 500 personas en busca de refrescarse del inclemente sol morelense, atendidos por 42 empleados que lo mismo daban mantenimiento a las albercas y jardines que atendían la tienda para la venta de refrescos y botanas. Eran tiempos buenos, de acuerdo con Antonio Méndez, encargado de mantenimiento del balneario, y que terminaron con un bufido el 19 de septiembre pasado.

Estaba clorando una alberca cuando de repente se escuchó como el sonido de un toro bufando; se menearon los árboles, se tronaron los baños y se rompió el piso de las tres albercas".Antonio Méndez.

Para el gerente del balneario, Vicente Ayala, el verdadero daño se hizo patente algunos días más tarde, "después del terremoto, el agua del manantial comenzó a salir turbia y, paulatinamente, se comenzó a secar hasta que a los cinco días el manantial se quedó seco". Un enorme agujero de varios metros de profundidad rodeado de piedra negra es lo que queda del abundante manantial. Pese a la excavacioń de 2.5 metros que hicieron para ver si sólo se había tapado la salida del manantial y una ceremonia indígena a los dioses para pedir que regresara el agua sirvió.

Jazmín Adrian.

Al carecer de seguro, los más de 200 mil pesos de daños en las estructuras del balneario han sido financiados por sus socios, quienes además han perdido alrededor de 20 mil pesos mensuales por concepto de entradas, sin mencionar que la mayor parte de los peces de la laguna murieron de asfixia al perder el agua, "varias toneladas de pescado se perdieron luego del terremoto", comenta Antonio Méndez al tiempo que repara un pequeño tubo de agua de riego cuyo delgado caudal sirve para oxigenar las carpas sobrevivientes.

Jazmín Adrian.

Pero los daños no se limitan al balneario. En las comunidades vecinas de las comunidades de Chinconcuac y Tetecalita un centenar de ejidatarios usaban el agua derramada por el manantial para regar sus cultivos de verduras, flores y maíz. Un agricultor señaló al HuffPost, mientras fumigaba un campo de maíz, que los daños ya se vieron en campos aledaños, "un señor que cultivaba cebolla tuvo que rogarle a los vecinos un poco de agua porque su parcela quedó seca a mitad de la siembra", señaló.

Jazmín Adrian.

Ahora las esperanzas del balneario, sus trabajadores y socios están en un pozo profundo que se perforará en las cercanías, "de momento usaremos pipas para llenar una alberca y un chapoteadero y cubrir compromisos que tenemos para Semana Santa" señaló Ayala. Esto representa una labor (y un gasto) enorme considerando que una de sus albercas necesita entre 70 y 80 pipas para llenarse.

En teoría el costo del pozo y el equipo que requerirá su funcionamiento, alrededor de 2 millones de pesos, será asumido por la Comisión Estatal del Agua de Morelos (Ceagua), "queremos volver a la actividad pronto y estamos optimistas de regresar", señaló Ayala, quien ya piensa en nuevas ideas para el balneario como construir cabañas para hospedar a los visitantes.

Jazmín Adrian.

Todas para un balneario

La pequeña iglesia del poblado de Chalcatzingo, en el municipio de Jantetelco, no sólo perdió un pedazo de su campanario, también la vida de una feligresa, cuenta Teresa Tadeo: "estábamos en un oficio religioso cantando en el coro, cuando comenzó el terremoto; salimos corriendo, pero a una compañera le cayó un pedazo de mampostería que la mató". Tadeo es una de las 27 socias del Centro Ecoturistico Piedra Rajada, un balneario ubicado a unos 25 kilómetros de Cuautla.

Jazmín Adrian.

El terremoto ocurrió justo cuando el balneario se recuperaba de una época de conflictos por su propiedad, construido por un grupo de mujeres de la zona agrupadas en la Organización de Mujeres Orgullosamente Indígenas (OMOI).

"La organización comenzó hace 25 años con un grupo de mujeres de la comunidad, quienes nos organizamos para distribuir despensas que nos enviaba el gobierno", dijo la socia del balneario. Con el tiempo y la ayuda del Instituto Nacional Indigenista (INI), hoy Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), la OMOI organizó a inicios de la década pasada un sistema de microfinanzas que les permitió fondear una operación de cría de cerdos y manufactura de productos para limpieza como escobas y trapeadores.

Jazmín Adrian.

La iniciativa de microfinanzas resultó más exitosa que los proyectos que iba a financiar, "con la ayuda del ingeniero Marcos del INI armamos una financiera llamada Caja Solidaria Femin y llegamos a tener 400 mujeres asociadas por medio de la OMOI", señaló Tadeo. Esta microfinanciera alcanzó un capital superior a los 3 millones de pesos, por lo que, hacia 2005, decidieron adquirir un terreno para mantener el valor del dinero que teníamos en la caja", señaló. Otra socia, Teodora Barranco, recuerda que desde el inicio pensaron en el terreno como sitio para construir un balneario, "formamos un comité de nueve compañeras que a su vez encargó el diseño, solicitar los permisos correspondientes y supervisar la construcción que comenzó en 2006".

Jazmín Adrian.

Con ocho cabañas, tres albercas, un comedor, jardines y un terreno de más de 15 mil metros cuadrados, el balneario de Piedra Rajada fue inaugurado en 2011, pero al mismo tiempo comenzó a tener problemas por una directora en OMOI: "al ingeniero Marcos se lo llevaron a otro lado y nos dejó a su esposa, quien tomó el control del balneario y de OMOI". Así, las socias fueron expulsadas

Jazmín Adrian.