ESTILO DE VIDA
27/02/2018 9:36 AM CST | Actualizado 27/02/2018 11:45 AM CST

Qué hacer cuando el hombre que te acosa tiene poder sobre tu futuro profesional

En primer lugar hay que llamar las cosas por su nombre: cuando una mujer es acosada en una condición de jerarquía, se llama hostigamiento sexual.

Una denuncia pública de acoso contra el productor Harvey Weinstein generó una ola de acusaciones similares contra el antes magnate del cine. Actrices de Hollywood, como Rose Mcgowan, Uma Thurman, Lupita Nyong'o, Salma Hayek, entre otras, rompieron el silencio acerca de los abusos de Weinstein. En la mayoría de los casos hubo una condición de jerarquía en el que las mujeres estaban vulnerables, y no es casualidad.

Hace poco, Karla Souza trajo el debate a México. La actriz dijo a CNN en español que un director de cine la violó mientras grababan una película, después de varios días de molestarla en su habitación por las madrugadas.

El director —al cual no identificó— le decía a Souza que aún no era famosa, "no tenía nombre", pero que sabía que podía destacar.

ABC via Getty Images
La actriz Karla Souza dijo a CNN en español que un director de cine mexicano la violó, después de varios días de acosarla en su habitación por la madrugada.

Por qué no debemos juzgar (por ninguna razón) a las mujeres que denuncian abuso sexual

Las acusaciones de Souza abrieron el debate acerca de la complejidad de que las mujeres denuncien cualquier tipo de acoso, especialmente cuando el hombre que las agrede está en una posición de poder.

En HuffPost México consultamos a especialistas para elaborar una guía de apoyo para las mujeres que sufren acoso por parte de algún jefe o superior.

1. Hay que decirle a las cosas por su nombre

Las denuncias de las actrices de Estados Unidos, México y el mundo han puesto sobre la mesa el término acoso sexual. Sin embargo, vale la pena hacer una precisión.

El acoso sexual ocurre entre iguales, pero cuando hay una condición de jerarquía se llama hostigamiento sexual, dijo Alba Luz Robles Mendoza, jefa de la carrera de Psicología en la UNAM.

Un hostigador sexual es quien se aprovecha que tiene una autoridad para hacer imposiciones sexuales. "'Si te acuestas conmigo, entonces pasas la materia... entonces sigues con tu trabajo... entonces recibes un aumento salarial'. Ahí hay una jerarquía y esa jerarquía coloca la situación en una condición de hostigamiento sexual", agregó la especialista.

2. Reconocer que estás siendo hostigada

El siguiente paso es que las mujeres se den cuenta que están están siendo hostigadas, y "no naturalizar ese tipo de violencia", agregó Alba Luz.

"Cuando hablamos de hostigamiento sexual, los primeros elementos que hay que darle a las mujeres es que se den cuenta que lo están viviendo. Muchas de ellas ven el hostigamiento como algo de la cotidianidad (los piropos agresivos, por ejemplo), incluso lo dejan pasar como algo que 'sé que el jefe tiene que hacer y lo permito'". Alba Luz

La clave es reconocer que "tienes derechos como persona, que tu jefe no tiene por qué insinuarse ni tocarte. Pero esto se complica cuando las mujeres están bajo una jerarquía institucional".

Para recordar: "si es incómodo, si sientes que se está invadiendo tu espacio personal, entonces sí es acoso. Sí lo es", explicó la neuropsicóloga clínica Tania Gómez.

3. Reconocer que estás en riesgo: ninguna pérdida es tanta como para tolerar el hostigamiento

Un hostigador no parará, y las mujeres que están en una situación así están en riesgo.

"Si el hostigador se atrevió a pasara un límite importante y comenzar a dar pasos de acercamiento, pese a que observa resistencia, lo más seguro es que vaya en aumento ese comportamiento porque la violencia es un constructo que suele ir en aumento", dijo Tania Gómez.

"Ya cuando reconoces que estás en riesgo, la siguiente pregunta es 'qué hago, cómo lidio con esta situación o cómo la detengo'", agregó Tania Gómez.

El factor económico es uno de los principales que impiden que las mujeres pongan un alto a un jefe hostigador. Pagar la renta, la manutención de hijos, compromisos económicos o no querer estancarse profesionalmente son factores que a veces impiden cortar de tajo la relación laborar.

Pero "es importante saber que en algún momento tienen que parar esa relación porque implica un riesgo a tu vida e integridad. En la balanza de pérdidas y ganancias, las ganancias nunca se van a equiparar lo que hay en el platón de pérdidas, en el sentido de que el riesgo pesa mucho contra tu autoestima, tranquilidad, felicidad y tu percepción de la seguridad y estabilidad que un trabajo debería darte", explicó Tania Gómez.

Eventualmente, en un corto o mediano plazo, debes hacerlo porque siempre el platón de pérdidas es mayor, con todo y tu ingreso económico y la estabilidad económica

Decidir terminar con esa relación de hostigamiento va de la mano de romper el silencio para que la mujer pueda armarse de redes de apoyo y a partir de eso armar un plan de acción.

"Cuando te encuentras contando tu historia te das cuenta de que no es una situación con la que debes vivir. Además, hablarlo con alguien de confianza —familia, amigxs, compañerxs de trabajo—, permite que haya otros ojos puestos en la situación, alguien que quizá aporte otras vías de solución", detalló la especialista.

Considera también que romper el silencio puede ayudar a develar otros casos similares. "Un hostigador no lo hace solo con una persona, lo hace con cualquiera. Habrá otras que estén en la misma posición", dijo Alba Luz.

4. Armar un plan de acción

La especialista Tania Gómez compartió una experiencia.

Una mujer que tuvo la experiencia de irse a trabajar al extranjero. Llegó a un lugar nuevo para ella, tiene que adaptarse a otro escenario. Se topa con una situación de acoso de su jefe directo. Tardó aproximadamente medio año en hacerle saber a su jefa directa en México lo que estaba ocurriendo porque fue todo un trabajo reconocer 'sí está pasando, sí está ocurriendo esta situación que estoy percibiendo'. Después vino la percepción de riesgo porque ella se dio cuenta que a falta de ceder a los favores que el jefe pedía, había represalias muy fuertes: la exclusión en equipos de trabajo, la exclusión de sus propuestas. Se dio cuenta que el riesgo era alto, ahora sí da el siguiente paso: romper el silencio, lo empieza a comunicar a la jefa directa en México, recibe apoyo; incluso ella le plantea la posibilidad de denunciar y llevarlo a un asunto legal. El romper el silencio le brindó esta posibilidad de trazar una vía para su plan. Cuando recibe el apoyo de sus redes, encuentra una posibilidad de salir adelante. Por eso es tan importante romper en silencio porque permite trazar vías de solución de la mano de las redes de apoyo.

Es esencial que las mujeres sepan que pueden denunciar, que el hostigamiento sexual es un delito "y que también es un acto reprochable en la sociedad, que ya no es algo cotidiano sino un acto de poder y abuso de autoridad, que es necesario hablarlo porque las mujeres ya son escuchadas", finalizó la doctora Alba López.