MÉXICO
06/02/2018 12:41 PM CST | Actualizado 06/02/2018 1:34 PM CST

Tras el #19S, muchos capitalinos tienen que costear la reconstrucción por sus propios medios

Desde fondearse en internet hasta pago en especie con varilla recuperada, los damnificados por el sismo del 19 de septiembre se las ingenian para pagar demoliciones.

Recuperación de varillas de uno de los edificios colapsados para revender y costear el gasto de la demolición en la colonia Del Valle de CDMX.
Érika Flores
Recuperación de varillas de uno de los edificios colapsados para revender y costear el gasto de la demolición en la colonia Del Valle de CDMX.

Pese a las precampañas políticas, el 19S sigue. Si bien en términos administrativos la CDMX se encuentra en etapa de reconstrucción, para sus damnificados los períodos oficiales no existen porque les es urgente intentar recuperar -en la medida de lo posible- la normalidad de sus vidas. El Jefe de Gobierno, Miguel Mancera, presentó el 13 de enero los lineamientos del plan de reconstrucción que van de la mano con su respectiva ley publicada en diciembre. Pero las historias cambian entre una zona a otra porque en gran medida dependen de variantes humanas no contempladas en la ley. Nos referimos a las decisiones que los damnificados han tomado para enfrentar su realidad. Aquí algunas historias.

200 MIL PESOS POR DERRIBO, PACÍFICO 223

Érika Flores
Pacífico 223: el adiós a una vida tranquila para 41 familias y la entrada a una mar de trámites e inestabilidad.

Las 41 familias que habitaron el número 223 de la calle Pacífico (colonia Pueblo de los Reyes, Coyoacán) no podían esperar más; así que comenzaron ellos mismos la demolición parcial de este edificio que resultó dañado por el sismo del 19 de septiembre de 2017. No es porque les sobre el dinero, justifica Amanda Sucar, habitante del lugar; la decisión fue necesaria, explica, frente el riesgo inminente de que el inmueble colapsara en caso de suceder otro movimiento telúrico.

Los 41 departamentos (edificados en los años ochenta) se encuentran distribuidos en un condominio de dos torres, cada uno de cinco pisos. Su principal problema fue el sobrepeso ya que sobre el techo de cada torre se construyó un tanque de agua con capacidad de 15 mil litros, sobre una loza de concreto de 30 centímetros. Y junto a cada tanque se instaló el cuarto de máquinas que daba mantenimiento a un pesado elevador de entre siete y ocho toneladas. Amanda cuenta a HuffPost México que, hasta antes del 19S, ellos desconocían que tal sobrepeso podría afectarles. Por si eso fuera poco, el peso del agua en los tanques provocó que durante el sismo éstos se comportaron, literalmente, como albercas en movimiento.

TINACOS HÍPER PESADOS

Érika Flores
Estructura que albergaba los pesadísimos tinacos con capacidad de 15 mil litros para el consumo de agua de Pacífico 223.

"Los inmuebles fueron catalogados de alto riesgo en dos dictámenes, uno privado y otro de gobierno. La recomendación fue realizar una demolición parcial, específicamente del tanque de agua y cuarto de máquinas que dañaron el cubo de escaleras en ambas torres. Las autoridades nos obligaron a desalojar sin poder sacar nada. Todos coinciden en que edificio es reparable, pero a nosotros no nos tranquiliza el regreso a un edificio reparado, construido bajo normas anteriores al 85. Nadie nos da un costo estimado, pero cálculos generales indican que la sola reparación vale 20 millones (es decir, medio millón de pesos por cada departamento) con una duración de 18 a 24 meses".

PRESENTES, PERO NO VISIBLES

Los damnificados de este lugar coinciden en algo: haber sido invisibles para la autoridad durante el último trimestre del año. Primero ante la delegación Coyoacán que los refirió con la secretaría de Obras para tramitar su demolición; pero no sucedió nada. Segundo, frente a la misma demarcación y la secretaría de Desarrollo Social, a quienes solicitaron sanitarios móviles para el campamento que instalaron después del sismo; mientras la dependencia les dijo que el trámite era directo con la delegación, ésta sí les proveyó el servicio, pero se los retiró después del día de muertos. Tercero ante los legisladores, pues al tiempo que el campamento no tuvo sanitarios el actual diputado y ex jefe delegacional, Mauricio Toledo, envío a su gente para ofrecer a los damnificados despensas a cambio de tarjetas de elector, mismas que ellos rechazaron. Y cuarto, ante el jefe delegacional Valentín Maldonado, quien les dijo adiós en diciembre para irse en busca de una diputación local.

"Tres meses esperamos una demolición que no llegó y el edificio comenzó a deteriorarse; las grietas menores crecieron y era inminente el riesgo de que se cayera si no empezaban los trabajos. Así que nos vimos orillados a financiar nosotros con el afán de conservar nuestro patrimonio. Entre vecinos hicimos un proceso de licitación con diversas compañías, contratamos una empresa privada y la demolición nos costará 200 mil pesos. Hoy estamos a la mitad de los trabajos y a falta de dinero, lanzamos una recaudación de fondos en Donadora".

¡TODAVÍA SE PUEDE APOYAR EN DONADORA!

Aunque la intención era juntar medio millón de pesos, hoy, a cinco días de concluir la recaudación han obtenido apenas más de 97 mil pesos gracias a 153 donadores. Paralelo a esto, Amanda explica que después de perseguir por redes sociales y correo electrónico a Ricardo Becerra, el comisionado responsable de la reconstrucción, lograron reunirse con él en diciembre. "Su apoyo ha sido lento, pero constante. Nos dijo que no podía prometer nada, pero que finalmente encontró una manera de reembolsarnos parte del costo de la demolición. Así que con lo recaudado en Donadora cubriremos la mitad y continuaremos buscando otros mecanismos de financiamiento".

Los habitantes de Pacífico 223 vislumbran dos opciones. Rehabilitar y reforzar el edificio (lo que implica estudios de suelo, columnas y muros, porque no todo es visible); o demoler todo y conseguir el apoyo del comisionado para reconstruir bajo el esquema mixto con redensificación.

Esta es una parte fundamental del plan y la ley de reconstrucción que ofrece (para edificios de uso habitacional, con habitantes no vulnerables en términos socioeconómicos) contratación de créditos para re construir en el mismo lugar con un mayor número de viviendas (en este caso, más de 41). El objetivo, argumentan, es que con la venta de éstas últimas se subsidie parte del crédito adquirido y se reduzca la deuda económica de los damnificados.

Las opciones para edificar tales viviendas adicionales son: a) Mismo número de pisos con departamentos más pequeños. b) Mayor número de pisos con departamentos del mismo tamaño. Y c) Mismo número de pisos y departamentos del mismo tamaño, con departamentos extra ubicados en otra zona (aún no determinada) en la CDMX. La ley refiere que ésta última modalidad se denomina Sistema de Transferencia de Potencialidad de Desarrollo Urbano, STPDU. Y contempla que en aquellos casos donde los propietarios son adultos mayores sin ingresos, se pueden optar por un esquema de hipoteca inversa (donde el adulto mayor adquiere una deuda que será pagada por sus familiares, posterior a su muerte).

En cualquiera de esas tres opciones, serán los diputados locales (y quizás también los futuros congresistas) quienes modifiquen los planes de desarrollo urbano de las delegaciones afectadas por el 19S. Esto, en virtud del impacto que el incremento de vivienda traerá en el número de pisos permitido por la ley de construcción; sin contar aún el efecto que tendrá en la infraestructura hídrica.

Los habitantes de Pacífico 223 vislumbran dos opciones. Rehabilitar y reforzar el edificio (lo que implica estudios de suelo, columnas y muros, porque no todo es visible); o demoler todo y conseguir el apoyo del comisionado para reconstruir bajo el esquema mixto con redensificación.

"Si decidimos tirar y reconstruir sería ya bajo la normatividad vigente, con una estructura fuerte porque nadie quiere perder un departamento que ya estaba pagado". Si bien aquí ya se realizó el primer censo que marca la ley de reconstrucción, estos damnificados aún no reciben el número de folio de la misma. "Se nos ha cuestionado la campaña en Donadora porque la gente se pregunta por qué no hemos recibido algo de los fondos donados. Pero no tenemos claridad de cómo se va a repartir y creemos que por el hecho de pagar impuestos como capitalinos, nos corresponde una parte. Así que en este momento todo lo que caiga, es bien recibido para empezar de nuevo".

155 MIL PESOS POR APUNTALAR EN LA DEL VALLE

Érika Flores
Aquí se ven los trabajos de apuntalamiento con barras metálicas que pagaron los vecinos de Patricio Sanz 45, colonia Del Valle en CDMX, en planta baja y pisos 1 y 2. Todo pagado con su propio bolso.

Marisela Hernández es la administradora del inmueble de Patricio Sanz 45 en la colonia del Valle. Y aunque el edificio sigue en pie (con todo y sus nueve pisos), fue dañado severamente en algunas de sus columnas por el edificio contiguo, el número 37, que con el sismo terminó por recargarse en éste, razón por la que debió ser demolido.

"La primera columna de la derecha está dañada, nuestro edificio se hundió entre dos y tres centímetros y las autoridades nos informaron que aquí solo se necesita reparación. Estamos esperando el dictamen de un DRO (director responsable de obra); mientras tanto solicitamos un dictamen estructural privado que nos dijo que teníamos que apuntalar para no vernos más afectados durante la demolición de al lado. Así que se apuntaló la planta baja y los dos primeros pisos con una estructura metálica. Nos costó 155 mil pesos entre los 17 departamentos que somos. Pero el 70 por ciento de los inquilinos son adultos mayores y hubo quienes no pudieron apoyar por no tener dinero".

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Si bien Marisela ya entregó toda la información correspondiente a: la comisión de reconstrucción, la plataforma CDMX, secretaría de Obras y Desarrollo Urbano; la realidad es que deberán seguir la línea que trazó el plan de reconstrucción y esperar a ser censados (ellos, en términos socioeconómicos; y el edificio en términos de seguridad de la construcción) para que en los próximos meses la autoridad capitalina determine a qué tipo de crédito podrán accederán según el nivel de su afectación.

"Fuimos a la delegación Benito Juárez para saber por dónde empezar. Pero de ahí me mandaron a gobierno central y de ahí a la Tesorería donde nos prestan uno o dos millones a 20 años para reparar áreas comunes. Sacando cuentas, al final terminaremos pagando como tres millones, porque no nos están regalando nada".

"Pero además en la Tesorería me dijeron que no saben si realmente se recibieron los apoyos de los extranjeros. Y pregunto en otros lados y me dicen que esos recursos serán solo para zonas marginadas. Y yo digo okey... ¿Entonces dónde está el dinero? Porque en Obras me prestarán 8 mil pesos y a lo mejor con eso puedo arreglar un muro. Pero aquí es un edificio y hay que reforzarlo si queremos vivir con la tranquilidad de que quedará bien".

DEMOLICIÓN "SIN COSTO"

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A los vecinos de Patricio Sanz 37, colonia Del Valle de CDMX, no les costará el derribo del edificio. Además, para apoyarse en su bajo salario, los empleados de la constructora que el gobierno contrato para demoler podrán "revender" algunos enseres y hasta la varilla que recuperen del inmueble.

La demolición del número 37 de Patricio Sanz concluyó el último día de enero. Y Adriana Miguel, una de las habitantes de este lugar donde existieron 20 departamentos, habla a HuffPost México de la situación en que se encuentran pues a pesar de que el derrumbe del inmueble no les costó un peso, en este momento atraviesan por un período de burocracia mezclada con sentimientos de abandono.

"En nuestro caso estamos trabajando con la delegación Benito Juárez porque no tenemos un líder o representante vecinal. Así que las decisiones las tomamos todos. Enviamos por internet la información a la comisión de reconstrucción, pero no hemos tenido respuesta. Y en la delegación estamos estancados porque nos mandaron con un notario para ver la situación legal de cada departamento, pero éste no nos recibió y estamos trabajando con otro".

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"Gracias, Dios mío, por todo lo que me diste en esta vivienda", dice el grafitti que un vecino dejó como testimonio en Patricio Sanz 37, edificio a ser demolido por los daños que dejó en su estructura el sismo del 19S.

Chistian Von Roehrich, titular de la demarcación, los turnó para todo tipo de atención con Rubén López Córdoba Betancourt, otro funcionario delegacional (y autor del libro "Cuando el amor quiebra la razón") a quien rara vez localizan. "Nunca nos contesta las llamadas, regularmente nos atiende su secretaria que no puede tomar decisiones. Así que por ese lado tampoco tenemos grandes avances; lo único que sí recibimos del delegado fue apoyo para guardar algunas de nuestras pertenencias recuperadas, en bodegas particulares. Los primeros dos meses serán gratis, los siguientes dos a medio precio; y a partir del quinto (que será en mayo) tendremos que pagar un precio normal".

Aquí el punto más álgido se resume a un asunto de sumas y restas, que al mismo tiempo no es cualquier cosa. Mientras la delegación pide a este grupo de damnificados firmar un acta en la que precisen el número de metros cuadrados que tenía su departamento, hay quienes como Adriana exigen que dicha acta contenga información más precisa. "Es que no es solo los metros que tenía tu departamento porque yo también tenía una pequeña bodega de dos por dos, una jaula de tendido, cuarto de servicio y cajón de estacionamiento ¿Y eso no cuenta? Si nosotros aceptamos los términos que nos proponen entonces todo se resume a un departamento de 85 metros y la realidad es que no es así porque, perdón, en este caso como en todos aquellos que resultamos afectados, un metro es un metro".