ENTRETENIMIENTO
29/01/2018 7:18 AM CST | Actualizado 29/01/2018 7:49 AM CST

Unos Grammy muy movidos contra el racismo, a favor de los 'dreamers', #MeToo y más...

La gran estrella de la noche fue Bruno Mars, pero 'despacito' también le puso sabor a la ceremonia.

60th Annual Grammy Awards ? Show ? New York, U.S., 28/01/2018 ? Kendrick Lamar performs a medley. REUTERS/Lucas Jackson
Lucas Jackson / Reuters
60th Annual Grammy Awards ? Show ? New York, U.S., 28/01/2018 ? Kendrick Lamar performs a medley. REUTERS/Lucas Jackson

La entrega 60 de los Premios Grammy no podía empezar de mejor manera: Kendrick Lamar cantando un verso de XXX mientras sonaba el ritmo de Lust, para dar la entrada a Bono y "The Edge" del grupo irlandés U2.

Con la presentación (y sátira) de Lamar, se desplegó una bandera enorme de Estados Unidos de fondo, lo que dio inicio a una noche cargada de mensajes políticos:

Continuó la mezcla con ADN antes de que el comediante Dave Chappelle interpusiera una crítica al racismo en Estados Unidos: "Solo quería recordar a la audiencia que lo único más aterrador que ver a un negro ser honesto en Estados Unidos es ser un hombre negro honesto en Estados Unidos", dijo el comediante.

Kendrick Lamar no sólo abrió una gran noche en los Grammy con una fuerte carga de conciencia social, también fue uno de los más premiados, con el premio a "Mejor album de rap" por DAMN.

#MeToo y Time's Up, presentes

Los movimientos contra el acoso sexual #MeToo y a favor de igualdad para las mujeres con la campaña Time's Up tuvieron un espacio importantísimo en la ceremonia, comenzando porque las estrellas vistieron el broche de Time's Up y rosas blancas en solidaridad.

La cantante estadounidense Kesha interpretó Praying, un testimonio contra el productor Dr. Luke, al que acusa de haberla violado. Su presentación generó una ovación y algunas lágrimas en el público.

Trump no se salvó

En los Grammy, los artistas también protestaron contra el presidente estadounidense, Donald Trump, por su postura contra los dreamers, aquellos inmigrantes que llegaron al país siendo niños.

La cantante estadounidense Camila Cabello, nacida en La Habana de madre cubana y padre mexicano, dio un emotivo discurso en favor de los dreamers y pidió que no sean olvidados.

"Al igual que a los 'dreamers', mis padres me trajeron a este país con nada en el bolsillo, solo esperanza. Me mostraron lo que significa trabajar el doble y nunca darse por vencido y honestamente, nada de mi camino ha sido distinto del de ellos", dijo Cabello, provocando fuertes aplausos y gritos de los asistentes que se encontraban en el Madison Square Garden de Nueva York.

El rapero Logic hizo una pausa cuando interpretaba la canción "1-800-273-8255", que habla sobre el suicidio, para contradecir a Trump, que en una reunión dijo que El Salvador, Haití y algunos países africanos, eran "países de mierda".

La excandidata presidencial Hillary Clinton, de quien Trump se ha burlado por haberla derrotado, tuvo una participación sorpresa en un sketch en el que celebridades leían extractos del polémico libro "Fuego y furia" sobre el primer año de Trump en la Casa Blanca.

Homenaje al atentado en Las Vegas

Otro momento emotivo de la noche llegó con Eric Church, Maren Morris y los Brothers Osborne interpretando la canción de Eric Clapton Tears In Heaven , en memoria de las víctimas del ataque en Las Vegas del año pasado, en el que 59 personas murieron.

Bruno Mars, la estrella de la noche

Bruno Mars, que resucitó el funk, dio una sorpresa al arrasar el domingo en unos Grammy que recompensaron sus canciones fiesteras y desairaron a Despacito (otra sorpresa de la noche) y al hip hop.

Mars ganó en todas las categorías en las que fue nominado y se alzó con seis gramófonos en la ceremonia, incluidos los principales de "Mejor álbum" por 24K Magic, "Mejor canción" por That's What I Like y "Mejor grabación" por 24K Magic.


Con información de AFP.