MÉXICO
25/01/2018 5:00 AM CST | Actualizado 25/01/2018 9:57 AM CST

Criminales 'clavan' sus colmillos sobre tiburones

Por esto los escualos se han vuelto un millonario negocio ilegal.

Fotografía del 23 de enero de 2018 que muestra restos de tiburones encontrados en una carretera en el municipio de la Piedad Michoacán. Los cadáveres de tiburones de diversos tamaños fueron abandonados en una carretera del suroccidental estado mexicano de Michoacán por presuntos asaltantes de camiones de carga, de acuerdo con la Procuraduría General de la República.
EFE
Fotografía del 23 de enero de 2018 que muestra restos de tiburones encontrados en una carretera en el municipio de la Piedad Michoacán. Los cadáveres de tiburones de diversos tamaños fueron abandonados en una carretera del suroccidental estado mexicano de Michoacán por presuntos asaltantes de camiones de carga, de acuerdo con la Procuraduría General de la República.

Los restos de 300 tiburones congelados y abiertos en canal fueron localizados el 23 de enero en las inmediaciones de la comunidad de Monteleón del municipio de Yurécuaro, en Michoacán. Las imágenes de las especies marinas dejadas a la orilla de una carretera fueron reproducidas por diversos medios.

Aproximadamente 50 ejemplares fueron abandonados al aire libre mientras que otros 250 de menor tamaño estaban dentro de costales blancos, informó la Procuraduría General de la Republica (PGR), la cual inició una investigación en torno a su posible captura furtiva y su traslado irregular.

Al igual que el pulpo, los tiburones se están convirtiendo en un atractivo negocio para bandas criminales, pues de las 104 especies que hay en los mares mexicanos, 12 son de alto interés comercial y su captura oscila entre 23 mil y 30 mil toneladas anuales, con base en estimaciones de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

Históricamente, los tiburones han sido un recurso pesquero muy socorrido, pues se pueden aprovechar todas sus partes: las aletas, la piel, la carne, el hígado y los dientes, todo tiene valor comercial.

Las aletas de tiburón son el producto más valioso y se usan para elaborar sopa, un manjar en la cultura china y, en México, al menos 15 especies son utilizadas para la elaboración de esta, con base en el Catálogo de Aletas, Tronchos y Cabezas de Tiburones del Instituto Nacional de Pesca y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

La demanda de Asia estimula este comercio ilícito, mediante el cual las aletas de tiburón secas —usadas para hacer sopa— pueden ser vendidas por hasta 700 dólares el kilo.

Según grupos ambientalistas, China es el destino de cerca del 75 % de este comercio, pues la sopa de aleta de tiburón, que vale hasta 200 dólares la taza, es un plato común en banquetes de bodas y otras celebraciones.

En varios países de Asia y Oceanía, la piel de tiburón se consume hervida, pero también para obtener el cuero. El cartílago se utiliza también como alimento, pero el mercado más grande de este producto es la industria farmacéutica. El hígado se usa sobre todo para extraer aceites y otros hidrocarburos utilizados en una amplia variedad de industrias a lo largo de la historia.

Con base en estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el valor del comercio mundial de productos de tiburón es aproximadamente de mil millones de dólares al año.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la International Fund for Animal Welfare (IFAW), cada año en el mundo se cazan más de 100 millones de tiburones, la mayoría de ellos sólo para arrancarle las aletas.

México está entre los tres países del continente americano que captura la mayor cantidad de tiburones blancos, a pesar de la veda que se implementó desde el 2014.

A la Profepa corresponde la protección de las especies de tiburón enlistadas en la NOM-059-SEMARNAT-2010, las cuales son el tiburón blanco (carcharodon carcharias), el tiburón peregrino (cetorhinus maximus) y el tiburón ballena (rhincodon typus), especies sobre las cuales sólo se permite el aprovechamiento no extractivo mediante actividades de observación y nado.

De las 104 especies de tiburones que se distribuyen en México se estima que el 40% está sometido a algún grado de explotación y se teme que varias de ellas estén en peligro de extinción. Fuente: Profepa

La FAO ha alertado que la mayor parte de estas especies tiene tasas bajas de crecimiento, madurez tardía y baja fecundidad en comparación con los peces óseos. Estos parámetros se traducen en una capacidad limitada para soportar la presión pesquera y un largo tiempo de recuperación en respuesta a la pesca excesiva.

En octubre de 2015, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) detuvo la exportación ilegal a Hong Kong de más de cuatro toneladas de aletas de tiburón y vejigas de pez, destinadas a convertirse en sopa.

La empresa que pretendía exportarlas no contaba con licencia para la pesca ni para la explotación de ambos productos, regulados por una convención internacional que regula el comercio de especies protegidas.

Ese mismo año, el analista Michael Lohmuller escribía para InSight Crime que la demanda de China de bienes exóticos estaba promoviendo el tráfico de vida silvestre en Latinoamérica "y el crimen organizado está presto a beneficiarse".

El mismo reporte señalaba que el mercado negro de vida silvestre a nivel mundial generaba entonces unos 19 mil millones de dólares al año, lo que lo convertía en la cuarta mayor industria ilegal a nivel mundial, después de las drogas, la falsificación de dinero y el tráfico de personas, con base en un informe de IFAW.

La región latinoamericana ha llegado a desempeñar un papel importante en este comercio debido a la diversidad de los ecosistemas en el hemisferio, la falta de conciencia y regulaciones por parte de los estados, y diversos grupos criminales con redes de contrabando ya existentes dispuestas a sacar provecho de nuevas oportunidades."Michael Lohmuller

Lohmuller alertaba sobre pruebas consistentes de que grupos criminales latinoamericanos y chinos habían establecido vínculos y redes interregionales para suministrar productos ilícitos, como drogas, minerales extraídos ilegalmente, productos de contrabando, precursores químicos para la fabricación de metanfetamina, y madera de Centroamérica.

"Estas conexiones criminales que han venido evolucionando entre las dos regiones son indicativas de una tendencia en toda Latinoamérica: los grupos criminales buscan diversificar sus fuentes de ingresos y dejar de depender del tráfico de drogas para incursionar en actividades como la extorsión, el robo de recursos naturales y el ecotráfico", escribió el analista.

La mayor participación del crimen organizado en el ecotráfico también ha sido facilitada por estados que han demostrado estar mal preparados e incluso poco interesados en abordar el tema".Michael Lohmuller.