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21/12/2017 4:01 PM CST | Actualizado 21/12/2017 4:13 PM CST

7 razones por las que los mexicanos amamos romper piñatas

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Primero, porque nos gusta tener tino. Ser atinados es una de las 230 millones de características que tenemos los mexicanos, y la cultura popular lo sabe.

Aunque con el paso del tiempo las piñatas se han popularizado en diferentes momentos del año (luego del sismo con Frida la perrita rescatista, después de que fuera elegido Donald Trump como presidente de EU y en otros momentos, como en 2014 cuando Kim Kardashian protagonizó la polémica portada de la revista Paper), las fiestas navideñas son SU MOMENTO.

Ya sea la tradicional de siete picos o la de Darth Vader, las formas y colores de las piñatas integran grandes significados que nos hacen amarlas.

1. Porque es una tradición viejísima

Todos sabemos que durante las nueve posadas previas a la navidad es tradición vendarse los ojos y golpearlas, pero no muchos conocemos su historia. La piñata surgió en el siglo XVI, como una mezcla de los rituales indígenas y el afán evangelizador de los monjes Agustinos.

"La piñata se utiliza como una manera de conversión, para enseñar lo que era el mal", dice la cronista Araceli Juárez.La orden de los Agustinos se estableció en México para convertir a los indígenas, su convento en Acolman, tierra de acolhuas, una etnia indígena que amaba la música, cantos, danzas y representaciones teatrales, todavía está en pie.

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2. Por lo que representan

Son la representación de todos los males.

Los monjes Agustinos determinaron que el mal era algo "llamativo", igual que son los colores que se usan para adornar las piñatas; ellos también decidieron representar los siete pecados capitales con cada uno de los picos de la estrella.

Lo de los ojos vendados simboliza la fe ciega con la que se deben destruir los pecados. Y, pues, los dulces, son los frutos de ese esfuerzo.

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3. Por todo lo que implica fabricarlas

Pueden ser hechas a partir de una olla de barro cocido, de un globo o de cualquier otro molde, que serán forrados con periódico y engrudo.

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4. Por la creatividad de los artesanos

Ya sabemos que esto sobra en México. Desde Kim Kardashian hasta un trompo de carne al pastor, pasando por una cantina, un vendedor de pan, un elote, un organillero, vamos hasta una Frida Kahlo, lo que sea que se nos ocurra, ahí vamos a hacerlo piñata.

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5. Por romperlas

Puede sonar muy ridículo cantar: "Dale, dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes pierdes el camino. Ya le diste una, ya le diste dos, ya le diste tres y tu tiempo se acabó", pero la verdad es que ya estás al calor del momento se te olvida y te unes a la fiesta. Terminas pidiendo el mazo con el que están golpeándola y lamentando no haber podido romperla.

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6. Por lo que traen dentro

El dicho reza: "A la gorra ni quien le corra", y como en toda fiesta mexicana que se respete en esta también hay sorpresas. Están desde aquellas que traen frutas, dulces y juguetes, hasta las más innovadoras que llenan de dinero, chicles, condones, etc. Sí, condones, las hemos visto.

Ryan McVay

7. Por ver cómo se abalanzan sobre ellas

Le gente enloquece cuando una piñata se rompe. Los más rápidos terminan tomando todo su botín entre sus brazos, los más lentos terminan encima de los anteriores y los otros nada más se agachan con rapidez para agarrar lo que llegue hasta donde están.