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19/12/2017 6:55 AM CST | Actualizado 19/12/2017 9:56 AM CST

Tres caballos ayudan a vencer el dolor de las víctimas del #19s en Xochimilco

Vecinos de San Gregorio Atlapulco participaron en una terapia asistida con caballos, para superar las secuelas del sismo.

Sandra Lucario
De acuerdo con Protección Civil de Xochimilco en la delegación se registraron 10 muertes, seis de ellas en San Gregorio.

San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, es una de las ocho zonas de Ciudad de México que presentaron las mayores afectaciones por el sismo del pasado 19 de septiembre. Más de mil establecimientos resultaron dañados por el temblor (tiendas de abarrotes, estéticas, papelerías, casas), y se registraron casi dos mil trabajadores damnificados.

Cada tanto se dan a conocer estos diagnósticos económicos; sin embargo, poco sabemos de los daños psicológicos que el sismo dejó en los habitantes.

San Gregorio Atlapulco (que significa 'donde revolotea el agua') se localiza a veintinueve kilómetros del centro histórico de la Ciudad de México, y desde 1992 forma parte del área natural protegida de la zona.

Entre chinampas y una zona urbana que sigue en espera de ser reconstruida nace Suma de Voluntades, un proyecto creado por Xochiquetzal Mendoza Telésforo, que tras el sismo buscó la manera de ayudar a sus vecinos.

Xochiquetzal nació en San Gregorio y fue testigo de los daños causados por el temblor del 19 de septiembre.

Xochiquetzal pertenece a una red que se especializa en el trabajo con caballos. Esta le propuso a sus integrantes ofrecer terapia gratuita a los damnificados del sismo en diferentes sedes, a los vecinos de San Gregorio les hubiera correspondido un centro de atención ubicado en Jardines del Pedregal. Después de analizar lo complicado que sería para sus paisanos trasladarse (por la situación en la que estaban, los trayectos, los tiempos, el shock), ella decidió constituir un grupo localmente.

Xochiquetzal se encargó de juntar al equipo de trabajo (psicólogas, caballos, instalaciones) y de convocar a las familias que serían atendidas. Visitó a vecinos para que le prestaran los caballos y un lugar en donde ofrecer las sesiones.

El tratamiento se ofrecería a "personas que hubieran tenido algún tipo de perdida, de su casa o de algún familiar o que tuvieran signos de estrés postraumático severo", explica.

Ponerte frente a frente con un caballo te da otra perspectiva de ti mismo y de tu entorno.Xochiquetzal Mendoza.

Finalmente, un mes después del sismo, con el apoyo de las especialistas Laura Laus y Tania Reyes, y de los caballos Silvano, Miguel Ángel y General, el 19 de octubre, se realizó la primera sesión de la terapia.

Con el apoyo de la administradora industrial con especialidad en desarrollo humano y coach ejecutivo, Laura Laus, y de la psicóloga dedicada a dar coach de vida y terapia asistida con caballos, Tania Reyes, empezaron atendiendo a seis familias. Les ofrecerían seis sesiones de intervención en crisis, basadas en un modelo certificado por la Sociedad Americana de Psicología.

Después de cerca de mes y medio de trabajar con "gente colisionada, que no tiene más que perder, que llega con las defensas bajas, buscando una oportunidad", dos familias terminaron el tratamiento.

La terapia asistida con caballos, a diferencia de la equinoterapia, consiste en trabajar con los caballos en tierra. Los pacientes se ubican en una pista donde se sueltan a los equinos. A través de instrucciones que varían en cada caso, cada persona va sacando sus propias conjeturas.

"Ponerte frente a frente con un caballo te da otra perspectiva de ti mismo y de tu entorno", explica Xochiquetzal. Y agrega: "Hay cosas que normalmente no vemos o nos dicen que somos o que tenemos diferentes actitudes y no nos damos cuenta. En este tipo de terapias, de manera muy clara, muy limpia, no hay prejuicios. Eres tú con el caballo. En ese momento estás presente con este animal que te confronta o muestra lo que tú estás sintiendo".

Cuando haces una terapia asistida con caballos puedes llegar mucho más profundo, porque es algo que la misma gente va explorando. Ellos mismos se van dando cuenta. No hay forma de que la gente ponga barrerasLaura Laus.

Para la coach de vida, Tania Reyes, en la terapia asistida con caballos se trabaja con la proyección. "Es mucho más fácil hablar de otros que de nosotros mismos, por eso es más fácil hablar de los caballos", explica.

Durante las sesiones, los pacientes conviven con los caballos dentro de un espacio, ahí generan historias. Después se les pregunta a los pacientes, o ellos mismos concluyen, tras un proceso de introspección, si eso se parece en algo a su vida. "Es mucho más poderoso cuando ellos logran hacer una metáfora de lo que ocurre en la pista y en su vida diaria", señala Reyes.

"El caballo toca fibras muy sensibles, que difícilmente se podrían tocar con una persona. Yo lo comparo siempre con un iceberg, el coach tradicional ve la punta del iceberg. Cuando haces una terapia asistida con caballos puedes llegar mucho más profundo, porque es algo que la misma gente va explorando. Ellos mismos se van dando cuenta. No hay forma de que la gente ponga barreras", agrega Laura Laus.

El señor Andrés Ángel Pérez, y las jóvenes Isdraeli Cortés Rufino y Yoatzin Saavedra Cortés fueron tres de los beneficiarios de este modelo. Conoce sus historias a continuación: