ENTRETENIMIENTO
14/12/2017 6:39 PM CST | Actualizado 14/12/2017 6:39 PM CST

Los secretos detrás de Panoramas, nuevo documental de Zoé

A Zoé no le gusta hacer las cosas como las demás bandas. Y su nuevo documental no es la excepción. Este rasgo de la banda se agradece porque han ido abriéndose un camino único, muy suyo, a través de los veinte años que acaban de cumplir. Qué mejor festejo para este aniversario que el lanzamiento de su documental, una mirada íntima al funcionamiento interno de la banda, codirigido por su baterista, Rodrigo Guardiola y por Gabriel Cruz Rivas –mancuerna que ha venido trabajando en equipo desde 2006–, con una fotografía excepcional a cargo de Guillermo Garza.

Zoé: Panoramas –en el que el equipo trabajó durante seis años– cuenta una versión sui generis de la banda, sin talking heads (entrevistas a cámara con la banda y sus allegados), y una trama no estrictamente lineal. Son 89 minutos en los que la efervescente narrativa va acumulando tensión para liberarla de manera poética y filosófica, en una escena en la que León Larregui sale a caminar tras recibir una terrible noticia, mientras se gesta una tormenta en los alrededores del estudio Sonic Ranch, en Tornillo, Texas, en el que Zoé grabó su álbum Prográmaton.

El documental –que fue proyectado durante tres días en 50 salas de Cinemex el fin de semana pasado–, así como su banda sonora, estarán disponibles para su venta física a partir de este viernes 15 de diciembre en formato CD/DVD, justo a tiempo para ser el regalo perfecto para el melómano que hay en tu vida. El soundtrack está disponible en todas las plataformas de streaming desde el 1 de diciembre.

Nos sentamos a platicar con Rodrigo Guardiola para que nos contara sobre la génesis del documental, lo que éste ha significado para Zoé y lo que le espera a la banda para 2018.

Cuéntanos un poco sobre qué estudiaste y tu experiencia en cine.

En vez de estudiar comunicación como hice, me hubiera gustado estudiar cine, pero en Monterrey, donde vivía en ese entonces, no había escuelas de cine. Mi papá aceptó apoyarme, pero me dijo que quería que estudiara la maestría de cine y que primero estudiara comunicación. Y como vi que muchas maestrías de cine te aceptaban con la licenciatura de comunicación, acabé mi carrera. Yo seguía tocando con muchas bandas, era la época de la avanzada regia. Mi sueño también era tocar en una banda. Estaba en un dilema de cómo iba a ser mi futuro: tocar en una banda o hacer cine y ambas cosas las veía imposibles. Desde 1999, dirigía videoclips para bandas y mi primer video fue para Zurdok, con su sello de discos Manicomio. Del 2000 a 2010 hice videoclips y en el 2006 entré oficialmente a Zoé. Nunca dejé de hacer videos y de intentar hacer algo con el cine. Como no pude alcanzar a entrar a la maestría en cine, varios veranos estudié dirección de actores y teoría de cine en Nueva York. También estudié dirección de actores en la Escuela de Cine de Cuba. Fueron como pequeños posgrados que me ayudaron a entender la teoría del cine que es compleja. Todo lo que sé es más bien prueba y error a través de los videoclips que fui haciendo.

¿Cómo fue que empezaste a trabajar en la faceta del cine siendo miembro de Zoé?

Zoé me dio la oportunidad de dirigir documentales de los conciertos. Hice el 281107 y el 081114; también hice Construyendo música de fondo junto con Gabriel Cruz Rivas, codirector de Zoé: Panoramas. Ambos empezamos al capítulo de Zoé en el mismo año, 2006. Él entró apoyando a la banda con la parte visual cuando empezamos a tener pantallitas y visuales. Estudio artes plásticas en España y también quería a hacer cine. Le gustó estar en el equipo de Zoé y empezar a incursionar en lo visual en los shows. Y siendo todos tan fanáticos del cine –Sergio, León, Chucho, Ángel, Gabriel y yo–, empezamos a experimentar con lo visual en los conciertos, en el mini documental de nuestro disco unplugged, Música de fondo.

¿Cómo se fue dando lo del documental?

Durante la gira del Unplugged, en 2011, me compré una cámara y según Gabriel y yo estábamos documentando todo para hacer una película. Cuando revisamos el material en 2012, lo vimos demasiado ordinario, como un making of y nos pareció muy aburrido. Queríamos darle un perfil más ambicioso y más cinematográfico. Convencí a uno de mis mejores amigos, Guillermo Garza, que en ese momento empezaba a ser director de foto. Y desde 2012 que se filmó Panoramas hasta hoy, se volvió un director de fotografía muy cotizado y ya tiene cuatro largometrajes que se van a ir estrenando ahora. Afortunadamente Guillermo se incorporó al equipo y viajamos todo 2012 con un director de fotografía. Es lo que le empezó a dar una vuelta interesante a esta película. Nos pusimos a ver documentales de música, para ver qué queríamos hacer y qué no. Y pidiendo el apoyo de amigos para llevar equipo y grabar audio, poniéndonos metas de revisar material y darle un sentido al documental. Y así fue como entre 2012 y 2013 levantamos el material. El reto entre 2013 y 2016 fue editar. No teníamos idea de lo complejo que era. Y tuvimos que escribir un guión en base al material, salirnos de nuestros roles de la banda y contar una historia.

Cortesía Universal Music

Zoé: Panoramas no incluye sus canciones del repertorio de la banda, ya sean grabadas o en vivo, ¿fue algo que se plantearon así desde el principio?

Sí, así fue. Fueron dos cosas las que iniciaron este proyecto. La primera, las ganas de hacer música original; toda la banda ama los scores de películas. De hecho, fue la manera en la que la banda aceptó hacer el documental. Nos pusimos una serie de dogmas: no va a estar salpicado de nuestras rolas de estudio y de momentos en vivo porque ya existen 281107 y 081114 que son conciertos completos; necesitábamos que fuera era una experiencia distinta. Y en segundo lugar, no queríamos que el documental fuera de Zoé hablando de nosotros mismos. Queríamos que fuera sin entrevistas, sin talking heads. Hay documentales así, muy biográficos, que se tratan de contar tu propia historia. Tanto Gabriel como yo estábamos en la banda y si algún día alguien hace una pieza biográfica de Zoé, tendría que ser alguien más, alguien externo. Este no es un documental sobre la separación de la banda, sobre una pelea o sobre algo específico. Este documental se trata de generar una experiencia para el espectador de cómo son nuestras giras, nuestras aventuras en las carreteras y los escenarios, conociendo países como la familia que somos. La prioridad del documental no era la información, era el sentimiento que queríamos compartir con la gente.

Una de las cosas que se quedan contigo cuando sales del cine es que la fotografía es espectacular...

Dentro del género documental, la foto de Guillermo Garza es excepcional. Admiro mucho el trabajo que hizo. Se filmó en digital, con una cámara que se llama Red Epic –que en 2012 era muy nueva– y tiramos todo en 5k, un formato de locura para un documental en esa época. Hoy es común tirar 5k, pero en ese momento no y es lo que hace que hoy se defienda a nivel de la calidad de imagen con lo que está saliendo. Nos tuvimos que adelantar mucho en tecnología para poder sobrevivir la incógnita que representaba el tiempo que nos iba a tomar distribuir esta película. Asumíamos que saldría por ahí de 2015 o 2016 y fue a finales de 2017.

¿Quienes fueron tus musas cinematográficas para este documental?

Stanley Kubrick, de quien soy muy fan, porque hizo dos de los primeros documentales cinéma verité, Flying Padre y Day of the Fight. Son muy inspiradores. No les hacía entrevistas a sus sujetos, sino que grababa las voces para usarlas en off e ilustraba con momentos. Decía que necesitaba ver la avioneta aterrizar y entonces iba y filmaba una avioneta aterrizar como si fuera una cinta de ficción. ¡Todos seguimos los pasos de Kubrick! En este docu, por ejemplo, tuvimos que ir después a hacer un road trip para filmar varias cosas, entre ellas la camioneta blanca por fuera porque durante la filmación del documental pues estábamos dentro de la camioneta. Y así hay muchos trucos como este que les revelo: cuando vean camionetas blancas, ¡no vamos adentro! Es interesantísimo ver como la mente asume que vamos adentro. Y esos trucos los aprendí de Kubrick y del cinéma verité de los hermanos Albert y David Maysles, que inventaron el rockumental con perfil de película. Hicieron grandes películas para los Rolling Stones, como Gimme Shelter. Jean-Luc Godard hizo experimentos con el documental, también con los Rolling Stones en Sympathy For the Devil. También me inspiraron documentales recientes muy interesantes como 20,000 Days On Earth sobre Nick Cave. Hay un docu/concierto/ficción de LCD Soundsystem sobre su falsa ruptura que se llama Shut Up and Play the Hits. Y uno muy bueno de Banksy que se llama Exit Through the Gift Shop, un docu falso muy bien tejido.

¿Qué significó Panoramas para ti y para Zoé, como miembros de la banda?

Significó abrirle una ventana muy personal, pero necesaria al público. Después de tantos años de ser tan herméticos y de que ahora la gente nos conoce sólo a través de entrevistas relacionadas al lanzamiento de un disco o un sencillo; nunca nos habían visto en situaciones reales. Y eso le da una dimensión interesante a nuestra personalidad. Y a que la gente comparta nuestro estado de ánimo y ese espíritu de Zoé. Ya es hora de que lo dejáramos vivir y compartirlo con los demás. Es una película que nos da mucha nostalgia porque la lucha de Zoé ha sido interesante; es una banda muy luchona. Y que por fin un documental plasme esa lucha y esa hermandad que hay es muy bonito. Es como la peli de una familia.

¿Qué viene para la banda en 2018?

Un disco nuevo, que ya terminamos. Hacer el score del documental nos cargó de cosas muy buenas para el nuevo disco. Se estrenará en el primer trimestre de 2018, por ahí de marzo y en febrero igual y sale el primer sencillo. Falta confirmar bien las fechas de los lanzamientos pero eso es lo que viene para Zoé en 2018.