MÉXICO
20/11/2017 6:36 AM CST | Actualizado 22/11/2017 10:26 AM CST

La vida sigue: sin familia, sin indemnización tras el 19S en Puebla

Ismael se enteró tres semanas después que su esposa e hijas murieron entre los escombros de la iglesia donde bautizarían a la más pequeña. Pero la tragedia apenas empezaba.

PUEBLA — Durante casi un mes, Ismael Torres creyó que al igual que él, su esposa y sus dos hijas se salvaron del temblor del 19 de septiembre. Mientras se recuperaba de fracturas en la columna, desde un hospital de la capital de Puebla, pedía verlas, hasta que el 12 de octubre, un familiar le dio la noticia de que ni ellas ni sus compadres que se encontraban esa tarde en la iglesia de Atzala corrieron con su misma suerte.

Este sobreviviente de 26 años de edad no solo perdió a toda su familia sino también la indemnización de 90 mil pesos que pagó el gobierno estatal por cada una de las víctimas; un campesino de nombre Crescencio López —que por un tiempo vivió con su abuela materna— se hizo pasar como su padrastro y cobró el dinero. Unos 270 mil pesos por las tres mujeres.

Aún no entiende por qué Dios lo dejó vivir, dice a HuffPost en entrevista, pues cuando se enteró que 12 de las personas que se encontraban esa tarde en la misa bautismal de su hija pequeña, Elideth, perdieron la vida, también quiso morir.

"Ya no quería saber nada, pero como dice mi abuelo: 'la vida sigue'. Por algo me quedé", dice ahora.

Elvia Cruz
Ismael pasó casi tres semanas en el hospital, recuperándose, sin conocer la verdad sobre el destino final de su familia.

Ismael está al cuidado de su abuelo materno, Alberto Torres, quien desde mediados de octubre cuando fue dado de alta en Puebla, fue llevado al municipio de Emiliano Zapata, Morelos, pues el señor tiene una vida aquí, y ese 19 de septiembre solo había viajado a Atzala, Puebla, para ser partícipe de la fiesta de bautizo de su bisnieta. Una celebración que ya no fue posible.

El sacerdote les ordenó no desalojar

La misa apenas tenía diez minutos en la iglesia de Santiago Apóstol en Atzala —que data del siglo XVI—, cuando sintieron los primeros movimientos provocados por el sismo.

Ismael recuerda que intentó correr con su familia al igual que el resto de los feligreses, pero el sacerdote que oficiaba la misa, Néstor Cuautle, les ordenó continuar con los rezos, "pedir por los pecados" para que el terremoto cesara.

De pronto, el crujido de las paredes fue subiendo de tono hasta que el techo se colapsó. Una piedra cayó en la cabeza de Ismael que hizo que perdiera el conocimiento por unos instantes. A excepción del sacerdote y de sus dos sacristanes, Lorenzo y Sergio, todos quedaron bajo los escombros.

Elvia Cruz
El interior de la iglesia tras el sismo del 19 de septiembre. De acuerdo con el testimonio de Ismael, el sacerdote les pidió orar para detener el temblor... toda la familia falleció por las pesadas piedras.

Ismael todavía alcanzó a gritar el nombre de su hija pequeña pero ya nadie le respondió. Algunos incluso quedaron desmembrados por la fuerza de los golpes. "Habiendo tantos días, tuvo que suceder (el sismo) ese día", lamenta este joven mientras espera desde una ambulancia de Emiliano Zapata, Morelos, para entrar a su primera cita en el Hospital de Traumatología y Ortopedia Rafael Moreno Valle en Puebla.

Cuenta que por común acuerdo con los padrinos, Florencio y Susana, decidieron hacer la celebración un martes para que fuera más privado y no un domingo, como comúnmente se realizan los bautizos en este pueblo, ubicado en la Mixteca de Puebla.

No sé por qué Dios me dejó. Si me dejó fue por algo. Nada más le pido a Dios que estén bien mis hijas por allá con él (...) me estoy resignando en que ya no las voy a volver a ver. Le digo a mi abuelo que yo por las noches las recuerdo, pero ni modos. Así es la vida.Ismael Torres

Llorar a tus muertos y no poder visitarlos

La mañana del día de la tragedia, Ismael había acomodado mesas y sillas en el patio de su casa en Atzala. Junto con su esposa Manuela y su hija mayor de siete años, María de Jesús, colocaron algunos globos blancos. Todo estaba listo para regresar a comer mole al término de la misa. Habían invitado a 30 personas a la fiesta.

Sin embargo, todo se quedó en ilusiones para Ismael pues desde que fue rescatado de los escombros por campesinos del lugar, ya no pudo regresar a su hogar, a su pueblo.

Entre llantos reconoce que si lo hace, solo caería en la depresión, pues en casa ya nadie lo espera. Tampoco tiene a algún familiar.

"Quiero estar al menos un año lejos. Por las noches lloro al imaginarme que ya nunca las voy a poder ver, abrazar", lamenta.

HuffPost visitó el panteón municipal de Atzala en donde verificó que las tumbas de su esposa Manuela y sus dos hijas, fueron las únicas que lucieron sin flores en el pasado Día de Muertos.

Elvia Cruz
Una tumba solitaria. Ismael no se siente preparado para regresar al lugar donde perdió a su familia.

Se hace pasar como su padrastro para robarle la indemnización

En Atzala hay opiniones divididas entorno a Crescencio López, el señor que se hizo pasar como el padrastro de Ismael para "robarle" la indemnización que le tocaba: mientras algunos, entre ellos el alcalde, Alberto Ramos Morán, aseguran que sí se hizo cargo del sobreviviente hasta en su adolescencia, otros aseguran que no es así y que siempre le ha querido arrebatar lo poco que tiene.

La segunda versión fue confirmada por el propio Ismael quien desconoció a Crescencio como su familiar. "Él se hizo pasar por familiar mío y él es el que cobró (...), él siempre ha querido quitarme todo. Lo poco que tengo, mi casa", agrega por lo que exigió el gobierno de Puebla revisar su caso, pues hoy más que nunca requiere de dinero para pagar sus gastos médicos.

Ismael fue operado de la columna y los médicos aún no le informan si volverá a caminar o no. Él ruega a Dios en que no solo cuide de su familia sino también le permita regresar a caminar para poder regresar a Atzala, a visitar la tumba de su esposa y de sus dos hijas, además de regresar a laborar en lo que sabe hacer, en el proceso de producción de la caña.

En Puebla, en total hubo 46 muertos —de los 369 que se registraron en el país— durante el sismo del 19 de septiembre pasado.

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