ENTRETENIMIENTO
19/11/2017 11:42 AM CST | Actualizado 19/11/2017 11:47 AM CST

El Corona Capital pone ritmo a CDMX

La Curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez fue el epicentro musical que puso de fiesta a más de 85 mil asistentes con 26 diferentes propuestas musicales.

Daniel Betanzos/Eduardo Jiménez Fernández

Con anuncios de seguridad previos a cada acto, activaciones donde se podían intercambiar likes por lentes de sol, globos con sonrisas, un martillo mecánico en el que los más valientes pudieron disfrutar de la puesta del sol, y tatuajes temporales con los horarios del día, fue como la Curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez recibió a los asistentes de la octava edición del festival Corona Capital.

Entre shorts, penachos, caras pintadas de gatos, cabellos de colores y afiches de Butts —personaje de Joe's Burguers— los asistentes recorrieron la pista del Autódromo para llegar a los cuatro escenarios del festival, donde desde las 13:40 horas de ayer comenzó la gran fiesta.

"Buenas noches, somos Mogwai y es bueno estar de vuelta en México", dijo el vocalista al momento de salir al escenario para dar inicio a su participación en el certamen.

Coolverine, I'm Jim Morrison, Party in The Dark, I'm Dead y Don't Believe The Fifefueron sólo algunas de las canciones que los británicos dieron vida sobre el escenario Corona Light en su regreso a la capital del país.

Con una marcha acompañada de una banda de percusiones en punto de las 20:10 de la noche apareció PJ Harvey para deleite de cientos de personas que se dieron cita para ver a una de las leyendas de la música británica.

Ataviada con un mini vestido negro, desafiando los 17 grados centígrados que marcaba el termómetro a las 20:25 horas, pero cuya sensación térmica se incrementaba debido al viento, la también poetisa, con su peculiar estilo, hechizó a miles de personas que se movieron cadenciosas al ritmo de Chain of Keys, The Ministry of Defence, The Community of Hope, Shame, All and Everyone, Let England Shake, The Words,That Maketh Murder, The Glorious Land, Dear Darkness, White Chalk In the Dark Places y The Wheel.

La música de Harvey y sus nueve músicos sirvió tanto para cautivar a las nuevas generaciones como para reconquistar a aquellos que acudieron a recordar alguna época de sus vidas.

Para el Corona Capital es importante recordar a aquellas figuras que dieron e hicieron un nombre en el rock mundial, es por eso que dedicó un homenaje a las figuras que se fueron este año con murales inspirados en Chuck Berry, Chester Bennington y Chris Cornell.

Diez minutos después de las 21:00 horas el escenario Corona se iluminó una vez más cuando Guy Gavey, Mark Potter, Craig Potter, Pete Turner y Richard Jupp, integrantes de Elbow, se apoderaron del escenario Corona con su rock alternativo.

Temas como Any Day Now, The Bones of You, Fly Boy Blue, Lunette, Head For Supplies, Magnificent (She Says), Mirrorball, Station Approach, All Disco, The Birds, My Sad Captains y New York Morning hicieron vibrar al público, una labor difícil si se toma en cuenta que los originarios de Manchester, Inglaterra, fueron los encargados de calentar el ambiente antes de la aparición de Foo Fighters.

Oasis musical

El set más punk, merol y fiestero lo llevó Andrew W.K. al escenario Levi's Tent para revivir viejos tiempos.

Ready to Die fue de las primeras rolas del gigante estadounidense que apenas tentaba el terreno para ver qué podía hacer la raza del Corona Capital y quedó atónito luego de terminar de tocar su guitarra con forma de taco.

She's Beautiful fue una revolución increíble: un circle pit (hoyo circular) se formó en medio de la carpa, con los chicos más rebeldes de la noche, tres banderas corriendo en el interior y un Andrew maravillado por el tornado que provocó.

"Pase lo que pase jamás olvidaremos esta noche", gritó el músico.

Pero él sólo quería diversión, locura, destrucción y sudor.

We Want Fun, I Love NYC, que cambió por I Love Mexico City y Party Hard acabaron con su reventón.

Los que quisieron seguir en el modo más loco tomaron un respiro en el área de comida, tomaron unas chelas y llegaron al escenario Doritos para estar junto a Cage The Elephant, una de las debutantes en el país.

Prácticamente nadie se podía mover, estaba tan atascado que el frío ni se sintió. Cold Cold Cold apareció en el set en lo primeros minutos del show.

Sólo con ver al vocalista uno deduce de dónde viene tanta influencia sesentera en su música: Matthew Shultz se mueve como Mick Jagger y hasta hace los mismos ademanes, y aparenta ser un loco al nivel de Sid Vicious.

Soy un hombre con muchas bendiciones justo ahora, es hora de celebrar el amor", gritó antes de cantar Ain't no Rest for the Wicked.

Los juegos mecánicos tenían filas de media hora de espera, pero valía la pena intentarlo para ver cuán colosal lucía el festival y, si uno tenía suerte, podía ver el crowdsurfing (deslizamiento sobre la multitud) del guitarrista de la banda.

Después hubo que cruzar una vez más al otro lado, mientras PJ Harvey tocaba, a la Levi's Tent, para ver a Paul Banks, vocalista de Interpol, y RZA del Wu Tang Clan en su proyecto Banks & Steelz.

One by One, Love and War, Sword in Stone y Anything but Words, formaron parte de su suculento repertorio.

Y lo más fresa de la noche, pero también lo más emotivo, llegó con The XX.

Day Something Loving, Dangerous y I Dare You fueron de las canciones que apenas y se alcanzaron a oír debido al retraso de los británicos, justo antes de partir rumbo al cierre a cargo de los Foo Fighters.

Esta nota se publicó originalmente en Excélsior.