MÉXICO
16/11/2017 4:00 AM CST | Actualizado 18/11/2017 12:58 PM CST

Medellín 176, la esquina donde todo falló

Este derrumbe fue consecuencia de una suma de errores y omisiones que comprometieron la estabilidad de la estructura y que provocaron errores en la ejecución de los mecanismos de protección civil.

En el edificio de Medellín 176, en la colonia Roma, falló todo. Fallaron los elementos estructurales que no cumplían con las especificaciones legales antisísmicas y también los protocolos de protección civil. Nadie evitó que decenas de personas se congregaran en torno al inmueble severamente dañado, nadie impidió que sus habitantes regresaran a sus oficinas.

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Especialistas consultados por HuffPost México coincidieron que este derrumbe fue consecuencia de una suma de errores y omisiones que comprometieron la estabilidad de la estructura y que provocaron errores en la ejecución de los mecanismos de protección civil.

Los cristales explotaron, las columnas comenzaron a ceder y las losas de los cuatro niveles perdieron sustento. A las 14:05 horas, el edificio ubicado en la esquina de Medellín y San Luis Potosí finalmente colapsó.

En ese momento, decenas de personas se agruparon en las inmediaciones flanqueadas por las estructuras que 50 minutos antes habían resistido el sismo de 7.1 del 19 de septiembre. Nadie impidió que la conglomeración permaneciera a unos cuantos metros del derrumbe.

La estructura del inmueble que había sido pintado meses antes del temblor, cedió por la arista de la fachada surponiente. El colapso se desató cuando el primer nivel falló. Mampostería y cascotes de concreto tejido con varillas de acero cayeron sobre decenas de personas que se resguardaban en la calle.

Por la forma en cómo colapsó el edificio, la estructura derruida terminó por vencerse hacia la acera sur y sobre el arrollo vehicular de San Luis Potosí; al menos 50 personas conversaban en este punto. Los escombros sepultaron a dos mujeres que vendían dulces y flores sobre la acera, y a Erick Gaona, una de las personas que reingresaron al edificio, cuando aún estaba en pie.

Fuera de control

Los protocolos de repliegue a zonas seguras y de evacuación cuando el movimiento cedió fueron ejecutados correctamente. Pero luego, algo falló.

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En los minutos que siguieron al terremoto, ninguno de los integrantes de las brigadas de Protección Civil, que por ley debían operar bajo los procedimientos definidos para este tipo de emergencias, actuó para resguardar la vida de quienes evacuaron el inmueble.

A través de testimonios de sobrevivientes, registros gráficos y audiovisuales, HuffPost reconstruyó los minutos que siguieron al sismo, en los cuales se comprobó que ni las brigadas de protección civil ni los gobiernos de CDMX y federal resguardaron el área alrededor del edificio.

Los daños eran evidentes y las autoridades sabían desde 2007 que el inmueble había sido catalogado, en su ficha catastral, como de alto riesgo.

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Ignoraron el procedimiento

Durante poco más de 50 minutos se concentraron todos los factores para que ocurriera una tragedia en el cruce de Medellín y San Luis Potosí. El olor a gas impregnaba el ambiente y la calle estaba repleta de personas con crisis nerviosa y desorientadas.

A las 14 horas con 05 minutos, las cámaras del C5 de Ciudad de México registraron el colapso en Medellín 176. Al menos 50 personas permanecían en un radio de tres a 20 metros desde las fachas del edificio, cuando los escombros comenzaron a caer y una nube de polvo cubrió esa zona de la colonia Roma, en CDMX.

Para ese momento, una brigada de evaluación estructura o, al menos, una multifuncional, debidamente capacitada por un tercero -acreditado por la Secretaría de Protección Civil, de acuerdo con el Programa Interno de Protección Civil (PIPC) con el que debió contar el inmueble para operar legalmente-, debió resguardar el acceso del edificio y evitar a toda costa que cualquier persona reingresara, como fue el caso del joven Gaona que trabajaba en una empresa de laboratorios clínicos.

Sin embargo esto no pasó. Testimonios y registros en video revelaron que en los instantes que siguieron al sismo, ninguna brigada civil tomó el control del perímetro del edificio, tampoco ninguna autoridad, ya sea de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, de la Unidad de Protección Civil de la delegación Cuauhtémoc o de la Secretaría de Protección Civil (SPC). El lugar no se acordonó ni resguardó.

Con el paso libre fue sencillo el acceso al inmueble. Versiones recabadas por este medio revelaron al menos dos motivos por los que las personas que habitaban ahí regresaron. Una mujer, que pidió mantener su identidad en anonimato, aseguró que, "supuestamente", el propietario del edificio pidió que quienes ahí trabajaban regresaran por sus pertenencias.

A pesar de esto, los registros y versiones recabadas por diferentes medios que acudieron al lugar en los momentos después del colapso mostraron que fueron los mismos empleados quienes se aventuraron a ingresar al inmueble, aun cuando las fracturas en los muros y en las columnas eran evidentes.

"Recuerdo que después del temblor el edificio se veía muy mal. Luego, luego empezó a oler a gas. Muchos corrieron despavoridos y otros más se quedaron porque querían sacar sus celulares y sus cosas. Yo comencé a caminar hacia Insurgentes, cuando sólo se escuchó cómo empezó a tronar todo y la bola de tierra nos alcanzó. No se veía nada", relató.

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La ausencia de una brigada que impidiera el reingreso fue un error vinculado directamente con el resultado fatal del derrumbe; así como el que el perímetro del edificio no fuera acordonado para impedir el paso, consideró José Luis Hernández Dehesa, consultor en diseño de protocolo de emergencias, en entrevista con HuffiPost.

"Después del sismo, el edificio quedó sensiblemente inclinado, además del resto de los daños que se veían desde la calle. Nadie debió haberse metido desde el momento en que se percibieron las estructuras rotas en cruz, cuando los muros se rompen así es porque están totalmente fallados", explicó.

"Aquí lo que falló fue que no hubo un procedimiento o protocolo de protección civil, lo que no sabemos es si ahí falló la administración, el tercer acreditado o los brigadistas, porque tampoco sabemos si existían o no", agregó el especialista.

Hernández Dehesa explicó que, en el caso de inmuebles como el de Medellín 176, con tan solo cuatro niveles, el PIPC no especifica la creación de brigadas específicas para el repliegue, evacuación, revisión y comunicación; sin embargo, sí exige la designación y forma de operación de una brigada multifuncional que conozca principalmente los procedimientos de evacuación y repliegue.

"Lo que denota es que no hubo este programa, que no hubo alguien encargado de protección civil del edificio que dijera 'aquí nos esperamos y no hay más', sino que algunos sí se metieron, señal de que no había un orden preestablecido", apuntó.

Entrevistado por separado, Erick Diez, consultor en protocolos de protección civil, agregó que una brigada de evaluación estructural, si bien no está constituida por especialistas en estructuras, debe recibir capacitación para llevar a cabo una primera evaluación visual y determinar el grado de riesgo de colapso de un inmueble en los momentos posteriores a un sismo.

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En el caso de Medellín este procedimiento no se llevó a cabo. Nadie capacitado para ello ingresó excepcionalmente para hacer una evaluación visual que pudiera alertar sobre el riesgo de colapso y dar paso a una notificación oficial para que un Director Responsable de Obra (DRO) realizara una inspección técnica.

Diez indicó que la administración del edificio tuvo que comprobar, a través del PIPC que efectivamente contaba con una brigada de evaluación estructural capacitada, al menos una vez al año, por un tercero acreditado, y mostrar los certificados correspondientes a la SPC.

Este inmueble debió contar con todos estos elementos, ya que de acuerdo con el Reporte de Padrón Fiscal y Datos Complementarios del Predio, del cual HuffPost tiene copia, el edificio contaba con un giro de vivienda con comercio, oficinas, comercios particulares, oficinas de gobierno, restaurantes, servicios y talleres "al frente del inmueble en planta baja.".

Incluso después del colapso la presencia de autoridades en el lugar tardó en llegar al menos dos horas. La primera ayuda en acudir fue la de un grupo de albañiles que trabajaban cerca de la zona del derrumbe, quienes con cascos, palas y picos corrieron para intentar remover lo antes posible los escombros que se desbordaban sobre la tienda de colchones Atlas que funcionaba en la planta baja, en donde murieron "la hija de la señora de los dulces y otra señora que vendía aretes y flores", según testigos consultados por este medio.

Estructura en el olvido

El edificio de Medellín 176 fue construido en 1968, por lo que hasta antes de las 13:14 horas del 19-S, la estructura ya había soportado dos terremotos: el del 19 de septiembre de 1985 de 8.1 y el del pasado 7 de septiembre de 8.2.

El derrumbe del inmueble advierte que la estructura no fue reforzada con base en las normas de construcción actualizadas en 1987, luego del sismo de 1985. Así permaneció hasta que en 2007, el entonces Gobierno del Distrito Federal lo catalogó como de alto riesgo.

Pasaron nueve años más hasta la noche del 7 de septiembre, cuando el sismo de 8.2 impactó a la capital. Luego de este movimiento, el inmueble tampoco fue reforzado, ahora conforme a las normas de construcción vigentes desde 2014.

"Si el edificio falló fue porque no contaba con la resistencia sísmica suficiente. Esto es innegable, los edificios deben estar diseñados conforme al Reglamento de Construcciones que trae un apartado sobre diseño sísmico. Un edificio dentro de especificaciones no se cae", aseguró José Luis Hernández Dehesa, consultor en diseño de protocolo de emergencias.

A esto se suma que la ubicación del predio en una esquina hizo a la estructura particularmente vulnerable ante movimientos sísmicos, de acuerdo con una investigación que el Instituto de Ingeniería de la UNAM realizó en 2010, denominada Evaluation of building compliance in Mexico City: mid-rise dwellings, la cual fue publicada en enero de 2015.

El documento apunta cuatro vicios que comprometen la resistencia de los materiales ante un movimiento sísmico y que en Medellín 176 ocurrieron. El inmueble no solo no había recibido mantenimiento, tampoco tuvo modificaciones en su estructura, de acuerdo con versiones de quienes trabajaron ahí.

El primer vicio fue que el inmueble se construyó en una esquina. La investigación de la UNAM destaca que los edificios ubicados en esquinas requieren soluciones de ingeniería especializadas en comparación con el resto de las construcciones, pues ante el impacto de una onda sísmica, los materiales tienden a presentar torsiones irregulares.

"Los edificios que están en esquinas son muy sensibles a los movimientos sísmicos, porque tienen dos lados rígidos, que son las colindancias, y dos lados con menos rigidez", explicó el especialista Hernández Dehesa.

El otro tiene que ver con haber contado con un comercio en la planta baja, ya que este tipo de espacios accesorios le restan solidez al resto de la estructura. Esto provoca que el peso de las losas y muros se transfiera únicamente a las columnas de las bases, comprometiendo su resistencia en un sismo.

Este tipo de pisos débiles con comercios o estacionamientos en las plantas bajas fueron características constantes en otros inmuebles que también colapsaron, como los dos edificios que se cayeron en la colonia Del Valle.

Recuerdo de las víctimas

"Es muy fuerte, muy triste saber que los conoces, que conviviste con ellos y que pase eso. Solo Dios se explica por qué hace las cosas. ¿Quién iba a pensar que se iba a caer? Pues nadie. Mucha gente llegó a ayudar de inmediato, pero en cuanto llegó el Ejército y la Marina nadie supo nada. Nunca nos dijeron nada. Solo lo que decía la hermana de Erick", comenta una vecina que prefirió omitir su nombre.

Consideró que la remoción de escombros fue muy rápida, dice que tan solo pasó una semana para que las autoridades "metieran las máquinas". El cuerpo sin vida de Erick fue hallado a las 15:00 horas del viernes 22 de septiembre, producto de las labores de rescate de elementos de Protección Civil de Israel, California y el perro Chichi.

HuffPost buscó a Karla Gaona Garnica para conversar, pero no obtuvo respuesta hasta la publicación de este reportaje.

Otro vecino asegura que ya no le da miedo la muerte, pues "cuando te toca, te toca". "¿Cómo iba pensar que se iba a caer? Primero se salvó y luego lo que pasó... Muchos se quedaron con miedo, yo no. Los de las bicis (esquina de enfrente) ya no van a regresar. El edificio de junto, dicen que es de lujo y que las rentas estaban en 40 mil, pues ya nadie quiso regresar".

Comentó que desde el sismo pasa menos gente y por lo tanto muy pocos compran en los pocos puestos de dulces y comida que aún abren después de haber sobrevivido a la nube expansiva de escombros.

"Acá ya no pasa nadie, siempre había mucho ruido y todo mundo pasaba. Ahora a muchos les espanta, más porque ese edificio se cayó siendo tan chico", añade a la par que señala el antiguo de edificio de Canadá que resalta a unos metros.

La Procuraduría General de Justicia de Ciudad de México (PGJCDMX) mantiene en proceso la Carpeta de Investigación CI-FEH/CUH-7/UI-IS/D/3345/04-2017, la cual corresponde a una denuncia de hechos, informaron autoridades a este medio.

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