ESTILO DE VIDA
13/10/2017 6:30 AM CDT | Actualizado 13/10/2017 6:30 AM CDT

Busca una razón para ejercitarte y ya no necesitarás excusas

En lugar de verlo como algo que tienes que o debes hacer, considéralo como una oportunidad para encontrar una gran satisfacción en la vida.

Couple running in Istanbul early in the morning.
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Couple running in Istanbul early in the morning.

El ejercicio es indispensable para llevar una vida sana; sin embargo, a mucha gente le cuesta trabajo adoptar un programa regular de ejercicio. Esto puede ser un gran reto para la gente que ha llevado una vida sedentaria la mayor parte de su vida. Cuando le pregunto a las personas sobre sus obstáculos para entrenar, me topo con una gran variedad de excusas: hace mucho calor, hace mucho frío, está lloviendo, está nevando, no tengo tiempo, estoy cansado, me duelen los pies, me duele la espalda, no puedo pagar un gimnasio.

La lista de excusas es infinita, lo que en general falta es la motivación.

Pongamos de lado las excusas y explora la naturaleza de la motivación y cómo podemos descubrir una herramienta para sostener el impulso. La clave para seguir motivados es descubrir el valor de la experiencia en sí misma y no enfocarse en el resultado.

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Motivación intrínseca y extrínseca

Existen dos tipos diferentes de motivación: intrínseca y extrínseca. Las motivaciones extrínsecas son valores que provienen del exterior. Para el ejercicio estas recompensas son cosas como nuestro aspecto, buscar los elogios de los demás, la pérdida de peso. No carecen de importancia estas razones, pero difícilmente te mantendrán motivado a menos de que exista una motivación intrínseca.

La motivación intrínseca es el significado que descubrimos y las recompensas internas que experimentamos como resultado de cualquier cosa que emprendemos. Cuando descubres a un corredor aporreando el pavimento en una tarde lluviosa, lo más probable es que el correr le proporcione una satisfacción interna por sí misma; es decir, que el corredor no sólo está tratando de verse bien, pero que también necesita algo más profundo, una satisfacción personal que mejora su calidad de vida.

Las satisfacciones intrínsecas que se obtienen gracias al ejercicio incluyen: la fuerza emocional, menores niveles de estrés, una sensación de bienestar, satisfacción espiritual, confianza, un propósito superior y crecimiento emocional. Para la gente que se ejercita en grupos, la sensación de comunidad es una motivación intrínseca.

La gente que se apega a programas de ejercicio a largo plazo tienen motivaciones intrínsecas. Si tu doctor te recomienda hacer ejercicio, necesitas encontrar un propósito adicional al de la pérdida de peso o de controlar la presión arterial para poder sentirte motivado diariamente. La gente que no tiene una motivación intrínseca es incongruente: lo que tienen que hacer contradice lo que quieren hacer. Es decir, saben que tienen que hacer ejercicio, pero emocionalmente no quieren hacerlo.

Cómo desarrollar una motivación intrínseca

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El primer paso para comprometerse con un programa de ejercicio es construir una motivación intrínseca. Esto tomará tiempo y paciencia, especialmente si has sido sedentario la mayor parte de tu vida. El ejercicio regular requiere disciplina, pero las recompensas son inmensurables.

He aquí cinco sugerencias.

1. Encuentra algo que disfrutes

Antes de embarcarte en un nuevo programa de ejercicio, es importante pensar en tu personalidad y considerar qué actividad puede ser más atractiva para ti. Por ejemplo, algunas personas disfrutan las clases grupales, correr o caminar en grupo, mientras que otras personas prefieren estar solas a la hora de entrenar. Algunas personas disfrutan los ejercicios de movimientos repetitivos como nadar y correr, caminar o andar en bicicleta. Otras prefieren la variedad de la danza o una clase de Pilates, o aerobics acuáticos. Es más fácil que te den ganas de hacer ejercicio si encuentras una actividad que te guste.

2. Incrementa tus metas
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Un obstáculo para construir motivación intrínseca es plantear objetivos que son demasiado ambiciosos y llevan al fracaso. Esto puede aplastar la motivación de cualquier persona por buena que sea.

Por ejemplo, si quieres nadar 30 minutos sin detenerte, necesitas ir construyendo el objetivo. El objetivo a largo plazo es nadar 30 minutos. Fija objetivos más pequeños que te lleven a un objetivo más grande: nadaré 3 veces esta semana; nadaré una vuelta sin detenerme y descansaré 30 segundos entre cada vuelta. La próxima semana nadaré dos vueltas sin detenerme. No importa la edad ni la habilidad atlética previa, seguir un programa de metas progresivas aumenta la fuerza y la resistencia.

Al tiempo que te fortaleces, la sensación de resistencia y fuerza te ayudará a construir motivación intrínseca. Es más fácil encontrar satisfacción en la actividad si te sientes bien con lo que estás haciendo. El establecer metas realistas ayudará a evitar el sabotaje de tu progreso.

3. Descubre tu rutina

Si es posible, planea entrenamientos a la misma hora todos los días para ayudarte. Por ejemplo, algunas personas pueden seguir mejor sus programas si es lo primero que hacen en la mañana. A otros les parece mejor en la noche. Otros prefieren la hora del almuerzo. No existe una hora específica, sólo la que sea mejor para ti. Lo importante es hacer que el ejercicio se vuelva parte de tu rutina diaria.

Piénsalo. Cepillar tus dientes y/o tomar café es algo que haces por lo general a la misma hora; el ejercicio necesita convertirse en un reflejo como el de estos rituales diarios.

4. Vuélvete responsable

Alexander Chernyakov

Mucha gente considera que contratar un entrenador personal o unirse a un grupo los ayuda a estar motivados porque tienen una responsabilidad para con otros. Si te inscribes a una carrera de 5K o a un evento de spinning o de danza para recolectar fondos, también le da sentido a tu entrenamiento, ya que el evento te da un objetivo. En ambos casos, el enfoque compartido para el bienestar que se encuentra en los grupos despierta la camaradería.

5. Cambia tu percepción

La percepción y la actitud tienen un gran impacto en la motivación. Si odias ir al gym, lo más probable es que tu experiencia en el gym sea odiosa. Cambia tu percepción del ejercicio. En lugar de verlo como algo que tienes o debes hacer, considéralo una oportunidad para encontrar mayor satisfacción en la vida. Si permaneces en un programa tiempo suficiente como para construir resistencia física, descubrirás muchas recompensas internas: relajación, una sensación de bienestar, una mejor actitud, menor estrés, resistencia emocional, confianza, propósitos.

Sé paciente. Comprométete. Sé positivo. Mientras más cambies tu perspectiva, mayor será tu motivación. Lo prometo.

*Jacqueline Simon Gunn es psicóloga clínica y escritora con base en Manhattan. TIene masters en psicología forense y psicología existencial y fenomenológica. Tiene un doctorado en psicología clínica. Sus especialidades incluyen desórdenes alimenticios, trauma, dificultades interpersonales y en las relaciones, estilos de vida alternativos y psicología del deporte.