INTERNACIONAL
26/01/2017 10:26 AM CST | Actualizado 26/01/2017 10:29 AM CST

En Texas quieren que Trump pague otras cosas en lugar del muro

Residentes en las zonas fronterizas prefieren que el dinero se use en carreteras, hospitales o escuelas en lugar de agredir a México.

Parte de una sección de los muros, barreras y cercas que se han construido en la frontera de EU y México, a la altura del Valle del Río Bravo, al sur de Texas. Muchas de estas estructuras cruzan y separan ranchos y áreas naturales protegidas en ambos lados de la frontera.
Reuters Staff / Reuters
Parte de una sección de los muros, barreras y cercas que se han construido en la frontera de EU y México, a la altura del Valle del Río Bravo, al sur de Texas. Muchas de estas estructuras cruzan y separan ranchos y áreas naturales protegidas en ambos lados de la frontera.

María Cordero cruza una barrera en la frontera dos veces al día para ir y venir de su casa en La Posada, a kilómetro y medio al norte del Río Bravo, el cual divide a México de los Estados Unidos. La Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de EU erigió la barrera que partió su barrio hace nueve años, partiendo propiedades privadas y una reserva ecológica.

A esta residente de Texas no le gustó esa acción entonces, y ahora no la hace feliz el que el presidente Donald Trump firmara una orden ejecutiva el miércoles 25 de enero en la que mandata la construcción de un "muro físico en la frontera sur" de EU.

"Ese muro es algo totalmente ilógico", dice al HuffPost Cordero, una activista de la Unión Por las Libertades Civiles de EU (ACLU) que nació en México. "Necesitamos esos miles de millones de dólares para escuelas y clínicas".

La orden signada por Trump que da luz verde a más barreras en la frontera, a un costo que se calcula será de 16 millones de dólares por cada kilómetro y medio, refiere una de las principales promesas de campaña en una plataforma electoral que se centró en la inmigración ilegal a EU.

Pero aquellos que viven en ambos lados de la frontera entre México y EU muchos ven el muro, que en muchos lugares el muro ha sido una realidad por años, como un gesto impráctico y hostil en contra de México.

Michael Seifert, quien ha vivido por tres décadas en el Valle del Río Bravo, en el sur de Texas, vive a kilómetro y medio de la frontera en Brownsville. Para él, poner más muros no sirve de mucho para detener el flujo de inmigrantes sin permiso estos días debido a que muchos de los que llegan buscan asilo y se entregan por sí mismos a las autoridades en los puertos de entrada a EU. Él afirma que ha visto a muchos estudiantes escalar la pared en Brownsville en ocho segundos hacia el otro lado, nada más porque sí.

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Seifert no observa ningún beneficio práctico al muro y sí ve muchos costos que afectan en la relación de EU con México.

"Es en realidad un símbolo de a dónde quiere llevar nuestro país Trump", dice Seifert al HuffPost. "Pero los que vivimos en la frontera sabemos que el muro es malo para los negocios, es malo para las relaciones. Nunca he conocido a un solo funcionario que me diga que sí funciona".

Trump defendió su orden para el muro fronterizo en un discurso ante agentes de inmigración ayer miércoles y afirmó que serviría para mejorar las relaciones de EU con México al parar la inmigración no autorizada.

Pero Jorge Bustamante, profesor emérito en el Colegio de la Frontera Norte, dice desde Tijuana que más bien tendrá el efecto opuesto.

"No es necesario", dijo Bustamante, quien se especializa en temas de migración y derechos humanos. "Es un asunto de ideología... El efecto simbólico es presentar a México como si este país fuera un enemigo".

Gilberto Hinojosa, el presidente en Texas del Partido Demócrata, vive a un poco más de 10 kilómetros de un puente que conecta a México con EU en el Valle del Río Bravo. Él ve pasar un vehículo o una bicicleta de la Patrulla Fronteriza pasar cada 15 minutos. Además, dice, agentes estatales del Departamento de Seguridad Pública se estacionan a lo largo del camino para ayudar en el patrullaje como parte de una iniciativa multimillonaria firmada por el gobernador texano Greg Abbot el año pasado para atacar la inmigración ilegal. "No hay duda de que ya alcanzamos nuestra máxima capacidad de aplicación de la ley por acá", dijo Hinojosa al HuffPost.

Como muchos otros residentes del área, Hinojosa dice que él preferiría ver el dinero para escuelas, carreteras y hospitales.

"No podemos esperar ver que vengan industrias al sur de Texas porque no hay suficiente agua. Tampoco podemos conseguir que vengan acá porque no hay una autopista interestatal. Y en lugar de eso, ¿desperdiciamos el dinero en la construcción de un maldito muro que nadie necesita y nadie quiere?, dijo el político.

Will Hurd, un legislador republicano que representa las zonas fronterizas que van de San Antonio a El Paso, también lamentó la orden de Trump, la cual considera como un desperdicio y una acción equivocada. Las barreras fronterizas podrían ser efectivas con una alta densidad poblacional, dice, pero en zonas agrestes o áreas naturales protegidas representan retos que se deberían atender con políticas más flexibles que dependan de un mejor uso de las tecnologías.

"El Parque Nacional de Big Bend y muchas áreas en mi distrito son ejemplos perfectos de que hay zonas donde un muro es innecesario y podría infligir daños al medio ambiente, a los derechos de propiedad privada y la economía", dijo Hurd en un comunicado.

La Cámara de Comercio de El Paso abordó el tema de una manera más diplomática. Pablo Aguirre, director de Comunicaciones de la cámara, dijo que el organismo no tiene un pronunciamiento al respecto, pero dice que esperan que con su construcción se beneficien compañías locales.

"Ya tenemos una especie de muro por acá", dijo Aguirre. "Si esto sucede, queremos ver que participen contratistas que participen en las licitaciones y el negocio se quede aquí".

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