POLÍTICA
10/11/2016 11:48 AM CST | Actualizado 10/11/2016 11:58 AM CST

Cuando Slim, Ebrard y AMLO pagaron 4.3 mdd a Giuliani

El ex alcalde de Nueva York fue contratado por López Obrador en 2002 como consultor en temas de seguridad pública. Versiones de la época señalan que Slim y otros empresarios pusieron el dinero para pagarle.

En 2003, Rudolph Giuliani (der) visitó la Ciudad de México a la que asesoraba en temas de seguridad. En medio de un enorme operativo policial, el ex alcalde de Nueva York y el entonces secretario de Seguridad Pública del DF, Marcelo Ebrard, caminaron algunas calles del centro donde Giuliani "tomó el pulso" de lo que sucedía en la capital.
Cuartoscuro
En 2003, Rudolph Giuliani (der) visitó la Ciudad de México a la que asesoraba en temas de seguridad. En medio de un enorme operativo policial, el ex alcalde de Nueva York y el entonces secretario de Seguridad Pública del DF, Marcelo Ebrard, caminaron algunas calles del centro donde Giuliani "tomó el pulso" de lo que sucedía en la capital.

Aunque no lo quieran y seguido lo nieguen, Marcelo Ebrard, Andrés Manuel López Obrador y Carlos Slim siguen teniendo coincidencias que los unen desde hace años. Una de ellas ha sido, recientemente, denostar al ahora presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, quien, por causas del destino, tiene como mano derecha a Rudolph Giuliani, un personaje al que los tres apostaron para erradicar el crimen de la Ciudad de México a mediados de la década pasada.

En 2002, Ebrard, secretario de Seguridad Pública del todavía llamado Gobierno del Distrito Federal, sorprendió al mundo al anunciar el fichaje de una de las estrellas globales en la lucha contra los crímenes citadinos: el ex alcalde de Nueva York Giuliani.

Fue una nota global, dado el carisma que el fundador de Giuliani Partners gozaba entonces, como salvador de Nueva York, a la que rescató en los 90 de las garras del crimen, como de su papel en el retorno de su ciudad a la vida normal tras los catastróficos ataques terroristas del 9/11 en 2001.

Luego, en 2003, en compañía de Miguel Mondragón y Kalb ( ex subsecretario de Participación Ciudadana de la SSP local, y con la bendición del jefe del GDF, López Obrador, Giuliani visitó la capital de México para ver de qué manera se estaban instrumentando las medidas que recomendó.

En medio de un desordenado operativo policial, de 300 agentes de a pie, guardaespaldas y patrullas, el ahora asesor de Trump, y quien suena como uno de los más fuertes candidatos a procurador general de EU, caminó unas calles para tomar el pulso al ambiente citadino en el barrio caliente de Tepito y la Zona Rosa. Esa fue apenas una de más de 20 visitas que el staff de Giuliani Partners realizó al ex DF.

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La idea de contratar a Giuliani, según diversos recuentos de la época, se comenzó a gestar desde 2001, cuando un grupo de empresarios locales, liderados por Carlos Slim, buscaban una solución para empujar de manera relevante y segura sus negocios en bienes raíces. Por ello, dice Holger M.Muller en su estudio "Seguridad Pública en el estado negociado", pidieron a Giuliani que presentara una propuesta para una versión mexicana de su "receta para el éxito".

DINERO DEL GOBIERNO Y DE EMPRESARIOS

En un inicio, se aseguró que el pago a Giuliani Partners, ahora Giuliani Security & Safety, había sido de 2 millones de dólares y que lo habían aportado empresarios. Después, se supo que en realidad la consultora cobró 4 millones 300 mil dólares.

De acuerdo con George Grayson, "Slim y otros magnates pagaron los 4.3 millones de dólares que cobraron los consultores estadounidenses". El mismo autor de "Andrés Manuel López Obrador, el Mesías mexicano", recuerda que en 2004, Ebrard presentó una versión "revisada" de las propuestas de Giuliani, que incluían una base de datos que ayudara a dirigir los recursos para la procuración de justicia a las áreas con mayor incidencia delictiva, el famoso modelo Compstat que tan bien funcionara en Nueva York.

Algunas de las propuestas de Giuliani tomaron cuerpo y se les sigue recordando por su éxito. Entre ellas, las Zonas de Revitalización Económica, sobre todo las aplicadas en Santa Fe y el Centro Histórico de la Ciudad de México. Asimismo, el programa del alcoholímetro fue sugerido por el ex alcalde neoyorquino y se ha mantenido como uno de los modelos de control más eficaces a la fecha.

ASSOCIATED PRESS
Rudolph Giuliani en el ya famoso mítin en Arizona del 31 de agosto de 2016, cuando Donald Trump visitó por unas horas la Ciudad de México a invitación del presidente Enrique Peña Nieto. La gorra de Giuliani dice: "Hacer a México grande otra vez, también".

LA MANO SINIESTRA (O DERECHA) DEL ENEMIGO

Ahora, los tres personajes tienen que redefinir su postura de frente a quien en su momento les vendió sus servicios como consultor. Habrá que limar asperezas si les interesa tener una buena relación con el que suena más fuerte como nuevo procurador general de EU una vez que Trump tome posesión.

En el caso de Ebrard, porque sorprendió a todo mundo al proclamarse como impulsor del voto latino a favor de Hillary Clinton, la candidata del Partido Demócrata de EU quien perdió la elección ante Trump. En un video del 28 de octubre, Ebrard invitó a los latinos en EU a votar por Clinton y dijo: "Para que en Estados Unidos no triunfen las elecciones más xenofóbicas, este populismo de derecha extrema, que de verdad significa un peligro máximo, no sólo para México".

Por su parte, Slim fue acusado por Trump de ser parte de una conspiración internacional orquestada por la Fundación Clinton y el New York Times para dañar su candidatura. Esto porque Trump asumió que el diario neoyorquino, del que Slim es el principal accionista individual, toma nota de las indicaciones del multimillonario mexicano para atacarlo.

Slim primero se limitó a decir que ni siquiera conoce a Trump. Para luego aseverar que una victoria del magnate de los bienes raíces sería muy dañina para EU.

Y en el caso del ex jefe de gobierno del DF, López Obrador de plano renegó de sus acciones al contratar a Giuliani cuando criticó el nombramiento de Óscar Naranjo, como asesor en seguridad del presidente Enrique Peña Nieto.

En junio de 2012,, López Obrador dijo que "la inseguridad no se arregla trayendo a un asesor extranjero", lo cual él hizo de su administración y nunca negó que funcionó muy bien.

Naranjo, general retirado del Ejército de Colombia, fue contratado en 2012 como asesor de Peña pero estuvo poco tiempo en esa calidad. En 2016 trascendió que se le investigaba en su país por probables vínculos al narco. Sin embargo, en días previos recibió un reconocimiento junto con otros por haber participado en las negociaciones para conseguir la paz entre las FARC y el gobierno colombiano.