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23/10/2016 12:10 AM CDT | Actualizado 23/10/2016 1:16 AM CDT

El coco y sus derivados: ¿el nuevo oro blanco?

Ya hasta podría tener su propia religión.

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Fue hace un par de años cuando el aceite de coco salió de la penumbra de los estantes del supermercado para convertirse en ese nuevo, flamante y todopoderoso ingrediente hipster que promete cambiarte la vida.

Sin embargo, esta sorpresiva popularidad – parecida a convertirse en el más popular del grupito cool de la escuela – no sólo la ha gozado el aceite del coco, también todo lo referente a esta fruta tropical que en décadas pasadas sólo se llegaba a ver en aromatizantes para auto y como esencia en bronceadores (artificiales, obvio).

En la actualidad y en este mundo hipster reinado por las tendencias de redes sociales han aparecido desde cocos con tapas como si de una lata de refresco se tratara, hasta azúcar de coco recomendada para diabéticos. La locura por el coco no conoce límites.

Sí, la industria del coco y sus derivados está en bonanza y lejos parecen esos días en los que su aceite se usaba para hacer palomitas en los cines y se pensaba de lo más corriente. Pero, ¿qué onda con los números? Según The Wall Street Journal, en la actualidad una tonelada cúbica de cocos cuesta cerca de mil 448 dólares, de acuerdo a datos del Banco Mundial, y doblando su precio en comparación a 2013.

Sobre su consumo mundial, el agua de coco aumentó en un 13% de 2014 a 2015, siguiendo de un aumento del 24% en 2013, de acuerdo a datos de la refresquera Canadean.

En Filipinas, el mayor productor de cocos en el mundo, los números también van a la alza. El agua de coco ha doblado su exportación a 66.3 millones de litros y 34, 227 toneladas cúbicas de aceite de coco virgen desde noviembre de 2015. Sin embargo, hay una parte del coco que, al parecer, nadie quiere: la copra. La pulpa seca del coco con la cual también se hace aceite, no es la favorita de los compradores, quienes prefieren coco fresco y la cual ha visto sus peores tiempos en los últimos 17 años.

Los beneficios

El aceite de coco parece ser el ingrediente más milagroso jamás descubierto y todo un tesoro escondido del trópico. El doctor Joseph Mercola cuenta al Huffington Post que entre los beneficios de este aceite que ya es muy recurrente en las cocinas se encuentran: mejoras en la salud pues ayuda a la tiroides, incrementa el metabolismo, promueve la pérdida de peso y mejora el sistema inmune.

El experto explica que cerca del 50 por ciento de la grasa encontrada en este aceite es muy rara en la naturaleza y se le denomina como "ácido laúrico", un compuesto "milagroso" debido a sus propiedades promotoras de la salud. "Tu cuerpo convierte el ácido laúrico en monolaurina, la cual tiene propiedades antivirales, antibacterianas y antiprotozoarios", dice el doctor Jospeh.

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Además, el aceite de coco es la fuente más rica en la naturaleza en ácidos grasos de cadena media, los cuales son muy fáciles de digerir y se queman rápidamente en energía, como los carbohidratos, pero sin el pico de insulina.

Sus usos

El aceite de coco no sólo se usa en la cocina, también repele insectos y en la belleza se ha convertido en rey. De hecho, muchas personas lo usan como pasta de dientes, nuevamente debido a sus capacidades para matar bacterias y blanquear los dientes.

En el pelo se puede usar como acondicionador, para acabar con el frizz, para dar brillo, como limpiador y hasta exterminador de caspa. En la piel como humectante, desinflamatorio y antiedad. Nada como el aceite de coco para aplicar como un iluminador natural, removedor de maquillaje y como crema para contorno de ojos.

Demasiado bueno para ser verdad

Mientras la empresa encargada de recabar información sobre la industria natural en Estados Unidos, SPINS, asegura que en ese país el mercado del aceite de coco alcanzó 239 millones de dólares y subió su comercialización 31.3% con respecto al año pasado, Laurence Eyres, director del Oils & Fats Specialist Group en Nueva Zelanda asegura al Washington Post: "Sería peligroso y tonto cambiar tu aceite de oliva extra virgen por aceite de coco".

Pero, ¿por qué no deberíamos convertirnos en sus más fervientes seguidores y fundarle una religión? Pues, como con el alcohol en esta vida, la respuesta es sencilla: nada con exceso, todo con medida. Un estudio publicado en el Nutrition Reviews este año asegura que su composición es 92% grasa saturada, y aunque tiene menos colesterol malo (LDL) que la mantequilla, sí tiene más que el aceite de plantas insaturadas.

"No hay nada malo con el aceite de coco en moderación, pero no es la cura para todo ni una grasa maravilla", asegura Eyres, quien además dice que la cantidad de ácidos grasos de cantidad media contenidos en el aceite de coco no son tan grandes como otros aseguran y que aunque también tiene HDL (colesterol del bueno) es el LDL el que preocupa, pues es éste el que tapa las arterias.

En conclusión: el coco y sus derivados traen grandes beneficios para la salud, pero comparando información y opiniones de expertos es bueno señalar que, antes de subirnos al tren, lo mejor es tomar todo a consideración y, sobre todo, con moderación.

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