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Por qué los abogados son más importantes hoy que nunca

Su figura es clave en la lucha por el imperio de la ley y la sobrevivencia del Estado de derecho.

15/02/2017 7:30 AM CST | Actualizado 15/02/2017 7:30 AM CST
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No hay nada más lejano hoy en día que el fin de los abogados.

"Lo primero que debemos hacer es matar a todos los abogados" (The first thing we do, let's kill all the lawyers) (William Shakespeare, Henry VI, Parte II, acto IV, escena II, línea 73)

Debemos poner en su justa dimensión la relevancia de lo que está pasando en los Estados Unidos de América este inicio de 2017. En particular, quisiera referirme a la lucha por que prevalezca el imperio de la ley y se conserve el Estado de derecho, drama que está siendo observado en todo el mundo con ansiedad, curiosidad y ciertamente preocupación.

Es particularmente grave la afrenta que el poder ejecutivo ha hecho al poder judicial, bajo la complacencia y complicidad de un poder legislativo pasmado y permisivo.

Es particularmente emotivo ver como el poder judicial no ha vacilado ante dicha afrenta y que los abogados de dicha nación se han levantado para señalar y denunciar la peligrosa violación a la independencia de poderes y el imperio de la ley sobre los gobernantes.

Siempre habíamos dado por un hecho que en los Estados Unidos de América el comportamiento se haría siempre en estricto apego a la ley prevaleciendo el Estado de derecho, que las leyes serían públicas, certeras y que sus efectos no serían retroactivos. Sin embargo, vemos que no necesariamente todo es así.

Garantizar el imperio de la ley es un elemento esencial para que haya un Estado de derecho y para el progreso y desarrollo de la sociedad moderna. En la medida en la que nos mantengamos bajo un Estado de derecho, este siempre estará ahí para protegernos y siempre nos veremos beneficiados por ello.

El principio del imperio de la ley o rule of law tiene su origen en el Reino Unido y su Magna Carta la cual hace tan solo dos años celebraba su 800 aniversario. Esta es el origen y máxima expresión de dicho imperio.

El imperio de la ley, de acuerdo a la definición del World Justice Project es el sistema por medio del cual se garantizan los siguientes cuatro principios universales:

  1. El gobierno, incluyendo los servidores públicos y representantes del gobierno, así como las personas físicas y morales se encuentran todos sujetos y sometidos al imperio de la ley.
  2. Las leyes deben de ser claras, públicas, estables y justas; deben aplicarse de la misma forma a todos; y deben preservar los derechos fundamentales, entre los cuales se incluye el derecho de las personas a su seguridad, a la propiedad y el respeto a los derechos humanos.
  3. El proceso mediante el cual las leyes son promulgadas, administradas y ejecutadas debe de ser accesible, justo y eficiente.
  4. La justicia debe de impartirse por representantes competentes, éticos, independientes y neutrales y debe de haber un número suficiente de personas que impartan justicia con recursos adecuados que reflejen la composición de las sociedades a las que sirven.

Como hemos podido ver, el presidente de los Estados Unidos de América ha criticado la actuación del poder judicial, el cual ha suspendido órdenes ejecutivos promulgadas por este y le ha hecho ver que no obstante su puesto se encuentra sometido a las leyes. Lo que no ha sido de su agrado, como ha manifestado públicamente.

En el fondo, los tribunales aún tienen pendiente resolver si las órdenes ejecutivas que ha emitido el presidente Trump violan o no derechos fundamentales, así como si fueron promulgadas correctamente. Lo que hemos visto hasta ahora es como debe ejercerse justicia y como se da el equilibrio entre los poderes.

Se ha hablado recientemente sobre la innovación en la prestación de servicios legales, he tenido el gusto de leer y platicar con Richard Susskind acerca de su visión del futuro de la profesión legal y conceptos plasmados en su libro The End of Lawyers.

Si bien Richard habla de la forma en la que la profesión legal debe de replantearse como presta sus servicios, los actuales eventos en el mundo han venido a confirmar que los abogados somos imprescindibles por la función que tenemos en garantizar que se preserven los derechos y prevalezca el imperio de la ley. Lo hemos visto en el Reino Unido en el caso R (Miller) v The Secretary of State for Exiting the European Union [2016] EWHC 2768 (Admin), recientemente resuelto por la Suprema Corte de Justicia, derivado de la Brexit, y ahora el caso 17-CV-00141-JLR del Estado de Washington v Donald Trump derivado de la orden ejecutiva emitida por el presidente Trump prohibiendo el ingreso de los Estados Unidos de América a personas de siete países con población mayoritariamente musulmana, y suspendiendo el programa de refugiados de los Estados Unidos de América.

Como abogados hemos sido formados para asumir una responsabilidad ante la sociedad y utilizar nuestros conocimientos para promover y proteger el imperio de la ley; la responsabilidad de vivir en un estado de derecho es ante todo nuestra. Asumamos cada uno de nosotros nuestra obligación y responsabilidad.

No hay nada más lejano hoy en día que el fin de los abogados. Detrás de cada uno de estos casos hay personas cuyos derechos fueron transgredidos y abogados que han levantado la voz y que ante un poder judicial eficiente, han logrado que impere la ley y los gobernantes se apeguen a ella.

De ahí que hoy recuerde con escalofríos la frase de William Shakespeare en su obra Henry VI, y me pregunte si la prioridad de algún gobernante hoy en día sea la de matar a todos los abogados, acabar con nosotros, lo que haría más fácil hacer lo que les plazca, sin que haya nadie que guarde el respeto a la leyes. Tan solo pensar en esta afrenta debe de tenernos alertas y levantar la voz recordando que nada de lo que tenemos es nuestro si no sabemos defenderlo y cuidarlo.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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