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Orientada al oriente: mi nueva vida en un monasterio alemán

05/02/2018 11:00 PM CST | Actualizado 06/02/2018 9:36 PM CST

Cortesía

Después de haberme desarrollado en el campo del arte contemporáneo durante 30 años en México, decidí ir a trabajar por un tiempo como voluntaria para los monjes Cistercienses en Neuzelle (Alemania del Este) para seguir su liturgia y también la vida de acuerdo a las reglas Benedictinas del monacato católico. Eythel Aracil me pidió que redactara una explicación. Aquí una reflexión sobre el tiempo y la materialidad en la vida monástica.

La vida monástica es una manera de buscar a Dios, un lenguaje (tal vez sería la mejor forma de describirlo), pulido, afinado y utilizado por más de 1,500 años. Uno de los aspectos de este "lenguaje" monástico, que me parece muy interesante y atractivo, es la manera en que la concepción del tiempo y su relación con la materialidad es completamente diferente a la de una persona no-monje; lo que es más, es opuesta. Me impresionaron mucho los supuestos comentarios de Steve Jobs antes de morir, recomendando que disfrutemos la vida y los momentos en familia, como si no hubiese disfrutado su propia vida.

También es de escandalizarse ver como cualquier mujer, pasados los 40 años, inicia una guerra en contra de evidenciar el paso del tiempo en su cara y cuerpo. Las cirugías, cremas, maquillajes, dietas extremas, pintura de pelo y horas diarias en el gimnasio, son no solo toleradas, sino casi una exigencia para una mujer de mi edad. Como si "joven es mejor" fuese una verdad incuestionable. En ambos casos, tanto del hombre exitoso como el de la mujer mayorcita, se podría argumentar que el materialismo (búsqueda poder, dinero, éxito, apariencia física) consume el tiempo de las personas. Se pasa, rápido, y pareciera que además en forma imperceptible e indeseada.

El materialismo (búsqueda poder, dinero, éxito, apariencia física) consume el tiempo de las personas. Se pasa, rápido, y pareciera que además en forma imperceptible e indeseada.

En resumen, en la búsqueda de lo material se acaba por Perder (así con P mayúscula) el tiempo. En la vida monástica, en la búsqueda de Dios, el tiempo se hace tangible, se materializa como si tuviese una presencia física. Es difícil de explicar cómo es que esto tan misterioso sucede, pero trataré.

EL TIEMPO Y LO TANGIBLE

La crítica más común a los monjes es que no hacen nada... que desperdician su vida rezando todo el día. Y el tiempo "perdido", en mi opinión, es justamente lo que ganan. Si bien es cierto que sacrifican su tiempo en esta vida, que es la única pertenencia que tienen, y la regalan a Dios ofreciéndole sus alabanzas, esta entrega no es una pérdida.

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Monasterio de Neuzelle.

El tiempo es un aspecto clave de la vida monástica y funciona a muchos niveles. La recitación de los salmos tiene miles de años, es precioso para los cristianos imaginar que son las oraciones judías que hacía Jesús, y sumarse a esa tradición en una línea histórica es de una riqueza envidiable. La Liturgia de las horas, en la que se recitan los salmos, parte el día cada 2 o 3 horas aproximadamente (depende de cada monasterio la repartición exacta) y hay que dejar todo para ir a rezar.

Se dice fácil, pero hay muchísimas cosas que hacemos seguido que no se alcanzan a hacer en un par de horas. Por ejemplo este texto. Tendré que dejarlo a la mitad, ir a rezar y retomarlo después. Además, es de suma importancia la asistencia puntual a estas oraciones y no hace distinciones a la flojera dominguera matinal, la chorcha de la sobremesa o el coctel del evento del viernes por la noche.

Es una manera muy física de asumir la prioridad del rezo sobre las demás cosas... porque siempre o justo vienes de rezar o te estás por ir. Pasas una gran parte del día corriendo a la iglesia, y llegar a tiempo a los rezos ocupa honestamente el centro de las preocupaciones del día.

No se trata de hacer, sino de estar... en el presente... en cada palabra, en cada letra de cada enunciado.

Es encantador ver las pequeñas cosas en que se manifiesta, porque si le preguntas a un monje, "¿a qué hora nos vemos?", te contesta por ejemplo: "después de Laudes". La hora del día que marca el reloj no es importante, sino el progreso de las oraciones en el transcurso del amanecer al ocaso (además de que algunas oraciones cambian de horario y de longitud dependiendo del día, así que es más exacto y práctico determinar la oración en que será la cita, que la hora). Pero lo muy hermoso es algo que me explicó el Padre Philippe-Emmanuel Rausis.

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En el momento en que terminamos un rezo aquí, comienza en la siguiente zona horaria y así se mantiene el mundo conforme gira en una oración perpetua. Y eso te permite no solo sumarte a una línea histórica que ha permanecido en el tiempo, sino además unes tu voz a un canto interminable que se sostiene siempre en el presente. Vale la pena investigar el concepto de Laus Perennis y su relación con los evangelios que aconsejan estar alerta y rezar, pero eso sería un segundo paso de lo que estoy tratando de describir en este texto, que es mi simple percepción de la vida monástica y por qué me gusta.

Otra parte de la Liturgia de las horas relacionada con el tiempo es que aquí en Neuzelle, la liturgia más larga es la de la mañana. Hay que despertarse a las 3:45 de la madrugada, para estar dentro de la iglesia a las 3:45. Incluyendo la misa, la liturgia de la mañana termina como a las 7:20 am, o sea que después de 2 horas y media de oraciones y cantos, sientes que flotas, y todavía no son ni las 8 am y ya estás muy lleno de música, rezos y bendiciones. Es una manera consciente y bella de empezar el día. En resumen, no se trata de hacer, sino de estar... en el presente... en cada palabra, en cada letra de cada enunciado.

Los monjes Cistercienses con los que rezo hacen esta recitación de los salmos con cantos gregorianos en latín. Estos cantos tienen mil años, y se han cantado desde principios del siglo 12 en forma ininterrumpida en el monasterio de Heiligenkreuz (de donde los monjes son originarios). Neuzelle, donde vivo, se fundó en el siglo 13, pero las actividades monásticas fueron interrumpidas en varias ocasiones, los últimos 200 años estuvo deshabitado el lugar, hasta este otoño en que vinieron a Alemania los monjes Cistercienses de Austria a retomar la actividad monástica en la antigua iglesia.

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LO MATERIAL Y LO MÍSTICO

El acto de regalar su única posesión a Dios representa la entrega de los monjes, y eso abre un espacio físico en sus vidas para que Dios habite. Es bien sabido que no se puede meter más en algo lleno ya, hay que hacerle espacio primero, pero este es el caso extremo de entrega total en donde el objetivo es abrir un espacio físico que permita la presencia de Dios en esa persona.

Pater Simeon (el Prior de Neuzelle, sacerdote y director de coros) me dijo hace unos meses que encontrar tu voz en el canto puede ser el camino a encontrar tu alma, y me explicó que las partituras, en sí mismas, tienen un significado teológico hasta en los patrones gráficos que se forman.

Me puso de ejemplo el Proprium del oficio para los muertos que tiene un texto de luto, pero en cuanto a su melodía, la partitura está relacionada con el Proprium de Pascua, por lo que la esperanza de la resurrección está melódicamente implícita y presente así en el oficio de los muertos. Pater Simeon me explicó también que hay que considerar la dimensión espiritual de lo que en alemán llaman Vollzug. Es la ejecución, la cualidad de la música que es performática, el hecho de que no existe a menos de que se toque o cante; es la manera de materializar a la música, que en esencia es intangible. También me dijo que al recitar los salmos, es como estarlos rumiando, desmenuzando, y se materializan al masticarlos, al enunciarlos en voz alta.

El monje Pater Kilian (sacerdote y tesorero en Neuzelle), me explicó que la sección arquitectónica del coro, con sus butacas (choir stalls) para cada monje, se le llama la cámara nupcial, y es por eso que su cucule o hábito encapuchado litúrgico es blanco. Ir a cantar los salmos es similar a una novia que entra a desposar a su amado. Los símbolos son con frecuencia de una poesía casi insoportable; pero aún sin esa información, es sobrecogedor ver a los monjes entrar con solemnidad en un rito ancestral, todos muy sencillos vestidos de blanco impecables. Es de una sobriedad y una contundencia que pocas cosas en el mundo actual tienen.

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La sección arquitectónica del coro, con sus butacas ('choir stalls') para cada monje, se le llama la cámara nupcial, y es por eso que su 'cucule' o hábito encapuchado litúrgico es blanco.

Y luego canta el comienzo de las primeras palabras el monje Frater Aloysius (el cantor de este coro), con una voz de ángel que podría sacarle lágrimas hasta a las estatuas; para luego seguir con las voces de todos los monjes, a una sola voz, sin polifonía y sin instrumentos musicales, en unísono, y con una voz delicada y sutil, como un arrullo... se te doblan las rodillas. (Cabe mencionar que estos monjes en particular, los que vinieron a Neuzelle, tienen varios discos platino y son muy famosos por sus voces, en Europa principalmente).

Patricia Paulsen, mi cómplice de rezos, me dijo hace poco (citando creo que a un santo): "Rezar es como ver a Dios mirarte". Y pues sí, en el instante de esa mirada, se materializa el tiempo.

Hace unos meses estaba en una junta con Frater Thaddaeus en Heiligenkreuz. Sonó la campana y teníamos que correr a Sexta. Y en ese momento me di cuenta que no tenía conmigo mi psalterio (libro de oraciones) y no tendría tiempo de ir por él. Fr. Thaddaeus me trató de consolar diciendo: pero si ya te lo sabes de memoria. Y pues, ¡no! Hay 14 versiones de sexta con 3 salmos y sus correspondientes oratio, lectio y antífonas, eso sin contar las fiestas y días especiales. Así que lo desmentí con velocidad.

Pero lo que sí me di cuenta al instante siguiente es lo mucho que sí me sé de memoria, en latín y todo: el salmo invitatorio de Vigilias, los dos himnos del final de vigilias del domingo, el Benedictus y oración a la Virgen de Laudes, casi todo Tercia y Nona, el Magnificat y sus cuatro oraciones a la virgen María de Vísperas; salvo por la lectio y la ortatio, todo Completas, y la misa. No es tanto si tomamos en cuenta las 4 y media horas promedio de rezos diarios, pero sí es bastante. Y el hecho de que esté todo eso en mi cerebro me hizo pensar que es una forma de ocupar un espacio físico: en mi memoria. También en inglés o francés para decir que te sabes algo de memoria, dices: "me lo sé de corazón" (by heart/par coeur).

La crítica más común a los monjes es que no hacen nada... que desperdician su vida rezando todo el día. Y el tiempo "perdido", en mi opinión, es justamente lo que ganan.

Así que están ya las oraciones tanto grabadas en mi memoria como inscritas en mi corazón. Iesu mitis et humilis corde fac cor nostrum secundum cor tuum. (Jesús manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo).

NOTA INFORMATIVA:

Neuzelle está en Alemania a una hora y media de Berlín viajando en tren, en la frontera con Polonia.

Heiligenkreuz está en Austria, a media hora viajando en carro de Viena.

Monasterio Neuzelle

Un día promedio en Neuzelle para mí, es más o menos así:

3:45 despertador, baño, desayuno rápido

4:45 meditación y lectura

5:00 vigilias

Entre vigilias y laudes (aproximadamente 20 mins): meditación y lectura

6:00 Laudes

6:30 Misa

7:30 desayuno largo

8:15 Tercia

8:30 a 11:45 trabajo de la mañana (y a veces pequeña siesta también)

12:00 Sexta

12:30 comida

1:30 Nona

2:00 a 3:00 siesta

3:00 a 5:00 trabajo de la tarde

5:15 (no todos los días) adoración

6:00 Vísperas

6:30 cena

7:30 completas

8:00 bendición y rosario

9:00 lectura o trabajo

9:30 o 10:00 a dormir

Nota sobre el título: Es una broma de Pater Kilian, el contrario de la canción "Go West" de Pet Shop Boys. Me fui del Oeste, a Alemania del Este. Pero también. Orior quiere decir "naciente", nacer de nuevo. Todos los altares cristianos tienen el altar alineado al Oriente (o casi todos), al sol naciente, como símbolo de la resurrección de Cristo.

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Oriented to the Orient

After having worked in contemporary art for 30 years in Mexico, I decided to go and live for a period of time in Neuzelle (a small town in East Germany) to work for Cistercian monks as a volunteer, follow their liturgy and live my life according to the Catholic Benedictine monastic rules. Eythel Aracil asked me to write an explanation. Here a reflection about time and materiality in monastic life.

Monastic life is a way of looking for God, a language (perhaps the best way to describe it), polished, tuned and used for more than 1,500 years. One of the aspects of this monastic "language" that I find very interesting and attractive is the way in which the conception of time and its relation to materiality is completely different from that of a non-monastic person, it is in fact, opposite. I was very impressed by Steve Jobs's alleged comments before he died, recommending that we should enjoy life and family moments, as if he had not enjoyed his own life.

It is also shocking to see how any woman over 40 years old, enters a war against the evidence of the passage of time in her face and body. The surgeries, creams, makeup, extreme diets, hair dying and daily hours at the gym, are not only tolerated but almost a requirement for a woman of my age. As if ´younger is better´ was an uncontested truth. In both cases, both the successful man and the older woman trying to remain young, it could be argued that materialism (search for power, money, success, physical appearance) consumes people's time. It seems to happen fast and also imperceptibly and unintentionally.

In short, in search of the material, time is Lost (with a capital L). In the monastic life, I think the opposite happens. In the search for God, time becomes tangible, it materialises as if it had a physical presence. It's hard to explain how this mysterious phenomenon happens, but I'll try.

TIME AND THE TANGIBLE

The most common criticism of monks is that they do nothing ... that they waste their lives praying all day long. And the time "lost", in my opinion, is precisely what they gain. Although it is true that they sacrifice their time in this life, which is the only belonging they have, and they give it as a gift offered to the praise of God, this surrender is not a loss. Time is a key aspect of monastic life and works at many levels. The recitation of the psalms is thousands of years old, it is precious for Christians to imagine that they are the Jewish prayers Jesus recited, and to join that tradition in a historical line is of an enviable richness. The liturgy of the hours in which the psalms are recited interrupts the day every 2 or 3 hours approximately (it depends on each monastery the exact repartition) and it is necessary to leave everything to go and pray. It is said easy, but there are many things that we do often that can not be done in a couple of hours. For example this text. I will have to leave it half way through, go to prayer and resume it later. In addition, punctual assistance to these prayers is of the utmost importance and does not make distinctions to lazy Sunday mornings, the juicy after meal discussion at the table, or the Friday night cocktail event.

It is a very physical way of taking the priority of prayer over other things ... because always, either just you come from praying, or you are about to go. You spend a large part of the day running to church, and arriving on time for prayers honestly occupies the center of the day's concerns.

It is beautiful in the small things that this priority manifested, because if you ask a monk, at what time do we meet? He answers, for example: after Laudes. The time of day that marks the clock is not important but the progress of the prayers in the course of the day (besides that, some prayers change the time and length depending on the day, so it is more accurate and practical to determine the prayer which marks the appointment, as opposed to the time). But what is very beautiful is something that Father Philippe-Emmanuel Rausis explained to me.

The moment we finish a prayer here, it begins in the next time zone and thus the world is kept, as it rotates, in a perpetual prayer. And that allows you not only to join a historical line that has remained in time, but also you unite your voice to an endless song that is always held in the present. It is worth researching into the concept of laus perennis and its relation to the Gospels which advise to keep watch and pray, but that would be a second step from what I am trying to describe in this text which is my plain perception of monastic life and why I like it.

Another part of the liturgy of the hours related to time is that here in Neuzelle, the longest liturgy is that of the morning. You have to wake up at 3:45 in the morning, to be inside the church at 4:45. Including the mass, the morning liturgy ends at about 7:20 a.m., that is after 2 and a half hours of prayers and songs. You feel like similar to floating and it is not even 8 a.m. and you are already very full of music, prayers and blessings. It is a conscious beautiful way to start the day. In short, it is not about doing, but about being ... in the present ... in each word, in each letter of each sentence chanted.

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The Cistercian monks with whom I pray do this recitation of the psalms with Gregorian chants in Latin. These songs have a thousand years, and have been sung since the beginning of the 12th century in an uninterrupted way in the Austrian monastery Heiligenkreuz (where these particular monks come from originally). Neuzelle, where I live, was founded in the 13th century, but the monastic activities were interrupted several times, the last 200 years it was uninhabited by monks, until this autumn when the Austrian Cistercian monks came to Germany to pray again in the old church.

THE MATERIAL AND THE MYSTICAL

The act of giving away their only possession to God represents surrender, and that opens a physical space in the monks' lives for God to enter. It is well known that you can not get more into something already full, you have to make room for it first, but this is the extreme case of total surrender where the goal is to open a physical space that allows the presence of God in that person.

Pater Simeon (the Prior of Neuzelle, priest and choir director) said once that finding your own voice is a road to finding your soul, and explained to me that the scores themselves have a theological meaning even in their graphic pattern. He gave me the example the Proprium in the office for the deceased that is text wise is in total mourning mode, buy melodywise, the score is highly related to the Proprium of Easter, thus, the hope of the resurrection is melodywise implicitly present in that Office of the Deceased. Pater Simeon explained to me too that we have to consider the spiritual dimension of what in German they call Vollzug. It is the execution, the quality of the music that is performative, the fact that it does not exist unless it is played or sung; it is the way to materialize music, which in essence is intangible otherwise. He also told me that when reciting the psalms, it is like ruminating, shredding, and materializing when chewing them, when enunciating them aloud.

The monk Pater Kilian (priest and treasurer in Neuzelle), explained to me that the architectural section of the choir, with its choir stalls for each monk, is called the bridal chamber, and that is why his Cucule or hooded liturgical habit is white. Going to sing the psalms is similar to a bride who enters to marry the beloved. The symbols are often of an almost unbearable poetry; but even without that information, it is overwhelming to see the monks enter with solemnity into an ancestral rite, all in their very plain impeccable simple white robes. It is of a sobriety and a magnificence that few things in the current world have.

And then the beginning of the first words sung by the monk Frater Aloysius, the Cantor of this choir, with an angel's voice that could bring to tears even the statues; then it continues with the voices of all the monks, with one voice, without polyphony and without musical instruments, in unison, and with a delicate and subtle voice, like a lullaby ... your knees bend. (It is worth mentioning that these monks in particular, those who came to Neuzelle, have several platinum records and are very famous for their voices, mainly in Europe).

Patricia Paulsen, my accomplice of prayers, told me recently (quoting a saint I believe): praying is like seeing God watching you. And yes, at the instant of that gaze, time materializes.

A few months ago I was in a meeting with Frater Thaddaeus in Heiligenkreuz. The bell rang and we had to run to Sexta. And at that moment I realized that I did no have my psalterium with me (prayer book) and I would not have time to go get it. Fr. Thaddeus tried to console me by saying: but you already know it by heart. But I don't know Sexta! There are 14 versions of Sexta with 3 psalms and antiphones lectio and oratio each, without considering the holidays and special events. So I denied it with speed. But what I did realize in the following instant is how much I do know by heart, in Latin and all: the psalmus Invitatorius of Vigils, the two hymns at the end of Vigils of Sunday, the Benedictus and prayer to the Virgin in Lauds , almost all Tercia and Nona, the Magnificat and its four prayers to the Virgin Mary in Vespers; except for the lectio and the ortatio, all Compline, and the mass. It is not so much compared to the average of 4 and half hours of daily prayers, but it is considerable nevertheless. And the fact that all this is in my brain made me think that it is a way of occupying a physical space: in my memory. "I know it by heart" what a beautiful expression in English and French (par coeur). So the prayers are already recorded in my memory and inscribed in my heart. Iesu mitis et humilis corde fac cor nostrum secundum cor tuum. (Jesus, meek and humble of heart, make my heart similar to yours).

INFORMATIVE NOTE:

Neuzelle is in Germany, an hour and a half from Berlin travelling by train, on the border with Poland.

Heiligenkreuz is in Austria, half an hour travelling by car from Vienna.

An average day in Neuzelle for me, is more or less like this:

3:45 alarm clock, shower, quick breakfast

4:45 meditation and reading

5:00 vigils

Between vigils and lauds (approx 20 mins): meditation and reading

6:00 Lauds

6:30 Mass

7:30 long breakfast

8:15 Tercia

8:30 to 11:45 morning work (and sometimes little nap too)

12:00 Sexta

12:30 lunch

1:30 Nona

2:00 to 3:00 nap

3:00 a.m. to 5:00 p.m. work in the afternoon

5:15 (not every day) Adoration

6:00 Vespers

6:30 dinner

7:30 Compline

8:00 blessing and Rosary

9:00 reading or work

9:30 or 10:00 to sleep

Note on the title: It is a joke Pater Kilian made, the opposite of the song Go West by Pet Shop Boys, as I came from the West to East Germany. But also, Orior means rising, born again. All Christian altars are aligned with the Orient (or at least most of them), to the rising sun, as a symbol of the resurrection of Christ.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.