EL BLOG

Párenle al #VacationModeOn 🙄

10/08/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 10/08/2017 1:15 PM CDT

piola666 via Getty Images
"La onda, creo yo, es autoaceptarnos sin necesidad de tener el like de nadie, virtual o en persona".

Ya me uuuurge que acaben las vacaciones pa´que dejen de postear sus pies, lugares de ensueño y fotos tan felices con sus #summertime #blessed #losamo #sunset #summervibes #partnersincrime #amoelmar #travel

¡Aaarrrrggggh!

¡A ver si ya suben también la foto donde están todos agotados, sudados, frustrados, y peleándose por dónde comer!

La enferma necesidad por pederear absolutamente cada cosa que hacemos se está saliendo de control. Y qué mejor manera de probarlo que con las vacaciones.

Créanme, lo que más me gusta en la vida es viajar. Cada que junto tres pesos me los gasto en eso y cuando apenas me estoy subiendo al avión, lo primero que le pregunto al Sponsor es "¿a dónde nos vamos la siguiente?"

Pero la vacación no es, la neta, puro momento feliz. Lejos de eso puede volverse, por momentos, un infierno.

Sucede que estar como muéganos con nuestros significant others día y noche, fuera de casa, esperando que te toque el baño o llegue el avión, o se apure el mesero, en temperaturas extremas, haciendo colas, esperando en el tráfico, palomeando todo lo que hay que ver (porque ya que estas ahí ni modo de que no), caminando o esquiando (o lo que sea que estés haciendo) 10 horas diarias (cuando en tu vida normal de milagro te subes a la caminadora 30 minutos de vez en cuando) más la mamá que a huevo quiere fotos de todo y ya trae a todos hasta la madre con su "pónganse ahí y sonrían"...

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Total una bombita de tiempo en donde lo único que se necesita para que explote es que uno (o pior: todos) tengan hambre, o el cansancio, o perderse (oootra vez), o que el papá quiera hacer una cosa y la mamá otra, o el jetlag, o simplemente eso de que la confianza de pronto apeste y traigas a todos muy vistos y quieras aire, y un masaje de pies y una chela...¡boooom!

¡Que alguien me diga que eso nunca le ha pasado!

Convivir en vacaciones puede llegar a ser un deporte extremo ¿o no?

Y por eso, cuando veo el feis o el insta lleeeeno de fotos de vacaciones en lugares espectaculares y con todos perfectos (hay gente que dedica un día de sus viajes a tomar las fotos de los lugares representativos en outfits "elegantes" con tacón, leggins de cuer-hule, blusas embarradas y toneladas de maquillaje, súper naturales y creíbles —ajá— para postear en sus redes... true story) no sé si tal vez mi familia es un caso perdido, o lo que están todos haciendo es literalmente: pura pose.

A ver.

Sí.

Las redes sociales son para eso: para subir y compartir experiencias, información, imágenes y cualquier cosa que se nos ocurra. Y sí, es decisión de cada quién estar o no en ellas, elegir a quién seguir y saber si quieres o no entrarle al juego.

Son una increíble herramienta para mantenerte en contacto con personas que viven lejos, re-contactar a otras, saber en qué está gente que de otra manera no tendrías ni idea, compartir información increíble, enterarte de lo que pasa en el mundo, buscar trabajo, ¡uf! las posibilidades de las redes sociales son, sin duda, millones.

No tengo nada en contra de ellas.

Mi problema es lo que estamos haciendo nosotros con las redes sociales. En las redes sociales.

Porque OK, está padre compartir el lugar maravilloso en el que estás, ¿por qué no?, o avisarnos que estás en París, ¡qué increíble! o algo extraordinario que visitaste o un momento padrísimo con tus hijos ¡sí!

Pero de ahí a que diario subas 30 fotos hay una enorme diferencia, porque honestamente, ¿a quién le importa? (nadie las ve todas) y se vuelve, sobre todo un tema de ¡mírenme, mírenme, mírenme! y eso es, lo que me parece, el terrorífico meollo del asunto.

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Estamos, a los 40 años, (o a los que tengas) buscando ser validados, aprobados, admirados ¡VISTOS! por gente que no vemos hace 10 años, no conocemos tan bien y probablemente, ni siquiera nos importa. Y no solo eso, sino que, además, las (muchas) imágenes que estamos subiendo son completamente artificiales y eso está doble de cabrón, porque entonces, estamos siendo vistos como NO somos sino como estamos aparentando ser. Zaz.

Y luego, también hay cosas que neta no se hacen, como postearse en bikini, (o en traje de baño, por más buen@s que estén) neta, no mamen. ¿Le mandarías a tu amig@ de prepa que no has visto hace 25 años una foto por correo de ti en bikini en posición sexosa (pero casual) y con mirada romántica viendo a tus hijos mientras lees un libro y sostienes una copa de vino sentada toda chueca?, ¿a tus compañeros de trabajo?, ¿a los amigos de tu espos@, de tus hijos?, ¿a los papás de la escuela?

Necesitamos darnos un golpecito de realidad, voltearnos a ver nosotros y no andar en la chaqueta mental.

¡Obvio no!

Díganme por favor ¿cuál es la diferencia al hacerlo en el feis y publicarse así ante miles de personas?

NIN-GU-NA

Y eso está cañón. Que estemos dispuestos a todo para que nos vean, nos pongan un like, nos aprueben. A hacer cosas absolutamente ridículas como las fotos esas de los brinquitos en la playa (maigod que oso), los miles de #hashtags (que además son los mismos siempre ¡por lo menos pónganles sus palabras no sean copiones!) le desorbitada cantidad de fotos cada día, lo que nos pusimos hoy, los kilómetros que corrimos, todos los eventos sociales a los que asistimos, (que por cierto ¡qué hueva! ¿cómo le hacen? yo salgo un día, me tardo 3 en reponerme y no hay nada que disfrute más que quedarme en mi casa en paz), las manualidades que hacemos, los restaurantes adonde vamos, los planes culturales a los que llevamos a nuestros hijos, las clases que tomamos y los libros que leemos y que nos hacen ser tan interesantes...pffff

O qué tal los que escriben todo en inglés, o en francés, o en cualquier idioma que solo usan para eso: para pederear en el feis o poner sus tweets mega cools yeah sure—... AGAIN: DO-NOT-MAME!

El tren está descarrilado mal. Necesitamos darnos un golpecito de realidad, voltearnos a ver nosotros y no andar en la chaqueta mental pretendiendo ser todo eso que las fotos dicen que somos y no somos.

Falta ver un poco más de fotos de los niños en el berrinche, las mamás agotadas, las parejas nefasteadas y los planes frustrados. Sería mucho más divertido y creo que nos identificaríamos auténticamente y serviría para saber que todo lo asqueroso que nos pasa, le pasa a todos y que está bien estar mal de vez en cuando.

Porque el impacto de todo esto, aunque ustedes no lo crean, es brutal.

Cuando continuamente estamos viendo escenarios perfectos, inconsciente, o conscientemente, nos comparamos con eso.

Mi amiga Delia, que es una psicóloga chingona, cuando tiene un paciente nuevo lo primero que le pide al iniciar tratamiento es: no ver sus redes sociales durante 15 días.

¿Saben por qué? Porque cuando continuamente estamos viendo escenarios perfectos, inconsciente, o conscientemente, nos comparamos con eso. Y como es imposible mantener un estándar de foto de instagram todo el tiempo, el efecto es enorme. Por eso entramos al juego, por eso competimos, por eso si ella sube 3 yo subo 4, para demostrarme a mí que soy súper feliz y toda mi vida es perfecta. Porque tal vez si no lo hago me voy a tener que fijar entonces en mí, en mi familia, en mi pareja y en todo lo que está tan lejos de ser una foto preciosa. Y eso, eso da mucho más miedo que enseñarle las chichis a toda tu red de contactos ¿a poco no?

Estamos buscando ser aceptados a través de los likes. Hay gente que tiene pactos de ponerse like el uno al otro sin importar la publicación, solo para tenerlos ¿qué dice eso de nosotros? ¿Y qué le estamos enseñando a nuestros hijos?

Parece que lo único que nos importa, es ser aprobados, a cualquier precio. #TodoMal.

La onda, creo yo, es autoaceptarnos sin necesidad de tener el like de nadie, virtual o en persona, ni andarle publicando al mundo todas las cosas maravillosas que nos hacen ser tan especiales.

Mientras yo sepa:

1. Quién soy yo y me caiga bien a mí.

2. Que la gente que quiero sepa que la quiero porque se lo digo en persona cada que puedo y...

3. Que las cosas que hago las haga porque me hace feliz hacerlas (o porque son lo que tengo que hacer y punto)

La opinión de los demás es lo de menos. En teoría. Cuando hay tantísima necesidad de que me digan cosas lindas y de publicarle al mundo mis sentimientos por mis seres queridos y todas mis actividades, es que, claramente, algo no está bien y que, definitivamente, tienes mucho tiempo libre.

Se los dejo de tarea.

De pasada, dejar de subir cada minuto de sus viajes hará que, en una de esas, puedan disfrutarlos. Soltemos tantito la pinche pantallita para des-conectarnos verdadera y honestamente estás vacaciones y que esos #familyfirst #vacationmodeon #familytime sean una realidad y no solo una bola de palabras en inglés que están de moda para adornar las fotos y "ser cool"...

Conéctate con ellos, contigo y con la realidad, auténticamente.

Valeria Stoopen Barois

Puede leer más de L´amargeitor en su blog.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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