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La cosa más 'sexy' del mundo

14/09/2017 6:00 AM CDT | Actualizado 14/09/2017 8:47 AM CDT

Pete Turner
¿Por qué nos cuesta tanto trabajo envejecer y aceptarnos?

Hoy cumplo 45 años.

¿Juaaaat?

Más que cualquier otra cosa, estoy sorprendida. La edad no me trauma nada, al contrario, me parece que este es el mejor momento de mi vida (aunque mi cuerpo opine lo contrario a veces). Y sin embargo, no acabo de entender a qué hora pasó el tiempo ¡si yo hace 5 días les juro que tenía 30! Y eso no es lo peor, lo peor es que entonces si el tiempo sigue pasando así es que en dos minutos y medio voy a cumplir 50 y que evidentemente a partir de ahora, todo (literal), irá de bajada...

Ahhhhh (suspira).

Sí. Que la vida se pasa muy rápido es probablemente el segundo cliché más viejo del mundo (porque el primero, ya saben cuál es) y sin embargo no te das cuenta de que es cierto hasta que estás ahí, soplando todas tus velas.

La verdad, no veo cuál es el tema. No entiendo el afán por postergar, negar, evitar y desafiar el proceso natural del tiempo, del cuerpo, de los años...

Por supuesto que estoy a favor de verte bien. Eso hará que, además, te sientas bien. Me parece indispensable moverte, fijarte qué comes, ponerte la crema para que no tengas cara de cartón e incluso darte una pequeña ayudadita en áreas clave y que pueden hacerte una diferencia abismal.

OK.

Pero de ninguna manera entiendo esto de hacerse adicto a rellenarse la cara, abusar de las cirugías, perder todo tipo de expresión, ponerte, quitarte y estar completamente obsesionad@ por cómo te ves. Detalles como traer el pelo de colores imposibles para la edad que tienen, negarse a usar lentes porque qué oso aceptar que ya no ves nada (true story), comer pasto y granos de no sé qué para pesar 45 kilos y pasarse la vida obsesionadas con sus músculos vestid@s como de 25 a los 50 (o a cualquier otra edad que no sean los 25). Me parece francamente patético y preocupante.

Nos pasamos la vida evitando el dolor, el tiempo, la ansiedad, la tristeza, el estrés y la ley de la gravedad en nuestros cuerpos.

Porque el tema principal aquí no es cómo te ve el mundo, sino cómo te ves tú. Y el hecho de que estemos invirtiendo tanto tiempo y tanto dinero en nuestra apariencia es un clarísimo indicador de que algo anda muy mal.

¿Por qué nos cuesta tanto trabajo envejecer y aceptarnos?, ¿por qué luchamos contra lo que es y en el proceso, además, nos damos el balazo en el pie y no disfrutamos lo que sí es, lo que sí hay, lo que sí somos?, ¿por qué?

Estamos gastándonos la vida en la espera de tener lo que no tenemos, ser lo que no somos, estar con quién no estamos y vernos como no nos vemos. Y les tengo una (pésima) noticia: que en el supuesto caso de que un día todo eso se les cumpliera, tampoco estarían contentos porque el tema no era su físico, ni su cartera, ni su pareja... era su autoestima.

Pensamos que lo que nos define es la apariencia. Nuestra casa, nuestros viajes, nuestras fotos, nuestros planes sociales y lo guapísim@s (en veces sí, en veces no) que nos vemos con el último modelito (me da igual de qué marca sea), el reloj, el cuadro, el "algo", el "alguien"... Por eso queremos más de todo. Por eso compramos todo. Nos tomamos todo. Nos ponemos todo y no comemos nada.

A ver.

Tener cosas que nos gustan es increíble, yo también soy fan del shopping, no crean que no. El problema es que andamos muy confundidos y nos ha dado por pensar que comprar es sinónimo de ser. Y que la llave del paraíso es una cartera (Louis Vuitton) llena de dinero, una agenda llena de eventos sociales jetseteros, una —o varias— personas colgadas de nuestro brazo y, obvio, todas las redes sociales activas para poder "validar" nuestro contundente éxito como seres humanos ante la sociedad, posteando absolutamente todo lo que "somos" todos los días.

Y, sin embargo, nunca hemos estado tan jodidos como sociedad.

No hemos entendido nada, el sentido de la vida va exactamente para el otro lado.

Queremos que todo sea perfecto (y estar perfectos) cuando, al contrario: necesitamos de los malos momentos para generar los buenos y nuestras imperfecciones para ser nosotros. La clave de la tan ansiada felicidad radica en comprender que la vida implica los lados b: el sufrimiento, las arrugas, la enfermedad, los defectitos, las rupturas, los des-encuentros....lo malo pues. Lo que nos choca.

Aprender a ser felices, aunque no estemos felices.

Andreas Kuehn
¡No hay nada más sexy que una persona que se asume completa y que se saca provecho con lo que tiene!

Qué gran reto.

Aceptar lo que es. Cuando es. Como es.

Nos pasamos la vida evitando el dolor, el tiempo, la ansiedad, la tristeza, el estrés y la ley de la gravedad en nuestros cuerpos. Cualquier emoción o situación negativa es inmediatamente rechazada, negada y por supuesto "reparada" lo más rápido posible. Y eso, ¡ESO! es lo que hace que el camino se haga infinitamente más complicado y que nadie nunca esté realmente satisfecho.

Pensamos que la fórmula es huir de todos esos sentimientos y realidades escapándonos por medio de cosas materiales, amantes y "experiencias" que nos hacen sentir emocionados por un rato. Pero que después del rush dejan el vacío más grande y nos encontramos cada vez más tristes, más solos, más inconformes.

Nunca vas a estar feliz si no aprendes a asumir que lo que ves es lo que hay y eso solo va a suceder el día que entiendas que la vida apesta —a veces— y que eso, está bien.

Qué importante también saber que todo es temporal. Tener eso en mente hará que cuando estemos en una mala racha sepamos que no importa lo mal que estés: va a pasar. Siempre hay luz al final del túnel, pero a veces tenemos tan metida la cabeza en otra parte (como en el culo —por ejemplo—), que ni siquiera nos asomamos a verla.

Acepten la edad que tienen.

Necesitamos además tener presente que lo bueno, lo romántico, lo increíble, también se va a acabar, eso nos permitirá enfocarnos en disfrutar más esos momentos mientras suceden. No antes. No después. Disfrutar ahorita. Lo que pasa es que pretendemos que todo sea permanentemente perfecto y evidentemente cuando la realidad nos alcanza el madrazo es descomunal. Así que, por favor, no sean ilusos: nada dura para siempre ¡gracias a dios! Imagínense vivir en el éxtasis permanente, ¡qué hueva!

Lo más importante de toda esta teoría (soy fan de los budistas) es no olvidar que nosotros cambiamos también continuamente, nunca somos los mismos (¡afortunadamente!) y el testigo principal de eso es, nos guste o no, nuestro cuerpo: el espejo fiel de los años.

Pero a ver no se asusten ¡no hay nada más sexy que una persona que se asume completa y que se saca provecho con lo que tiene!

La seguridad que implica cargar bien tus canas, tus arrugas, tu "cuerpo que ya no es de chavita" (como me dijo una amiga... ¡¿WTF? ¿qué esperaba? ¿y quién le dijo que yo quiero tener un cuerpo de chavita?!) y compensar todo eso con una sonrisa franca y los pies bien plantados en el piso es, créanme, infinitamente más atractivo que cualquier tipo de filler o torturas estratosférciamente caras a las que se someten.

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Señoras, señores: asúmanse.

Hagan ejercicio. Coman sano. Pónganse bloqueador. Duerman bien. Bájenle a la fiesta (FYI es c-e-r-o cool ser el pedas en todos los eventos). Vístanse como les dé la gana, pero que se vean cómodos en su piel, no disfrazad@s (ni mucho menos uniformadas con, por ejemplo, la misma pinche blusita sin hombros igual que tooodas las pubertas). Vayan por la vida como les dé la gana, pero con dignidad. Le aseguro que eso los hará verse infinitamente mejor que cualquier cosa que se embarren se cuelguen o se inyecten.

Pero, sobre todo, acepten la edad que tienen.

Si algo tiene de chingón tener más años es precisamente eso: la experiencia, lo vivido, lo sufrido, lo que te ha hecho ser diferente a todos los demás. Dejen de estar tratando de entrar en el molde, cubrir las expectativas de las mamitas de la escuela, parecer barbies y ser esclavas de la moda.

¿Saben por qué los hombres se ven mejor canosos y todo el mundo dice que la edad les queda bien?

¡Porque se aceptan como están! Porque toman los años como un plus, no como un enemigo (bueno y también porque los cabrones tienen un metabolismo mucho más rápido que el nuestro). Simplemente se asumen.

Y ESO, como ya les dije, es lo más sexy del mundo.

Eso no quiere decir que se tiren al abandono (señores ni señoras), ni que no hagan unos abdominales, o una dieta de vez en cuando para bajar esos 5 kilos antes de que sean 30, ni que esté mal pintarse las canas. Cada quién haga lo que le parezca. ¡Pero modérense! Paren por favor con el look de amante de telenovela con las extensiones, las uñas con brillos, los jeans embarrados, las chichis desbordadas, la ceja tatuada, la pestaña quesque súper natural (pero postiza) y los tacones que cuando caminan parecen pollos espinados... ¡no abusen!

Vayan por la vida como les dé la gana, pero con dignidad.

Nada va a ser nunca perfecto porque, por definición, la vida, es imperfecta y ESA es precisamente su enorme magia.

Les aseguro que si le damos el golpe a las cosas que no nos gustan y las dejamos ser sin agregarles además el stress de padecerla, si sacamos partido a lo que sí es y disfrutamos lo que sí hay, si aprendemos a fluir con lo que cada día y cada época nos presenta seremos personas muchísimo más satisfechas y funcionales.

Abracen la vida completa. Con todos sus peros.

Paren de sufrir. Dejen de azotarse. Resuelvan con los recursos que tienen. Acepten lo que no pueden cambiar. Encuentren una causa que no sean ustedes. Aporten algo a su entorno. Quieran a su gente como es, no como quisieran que fuera y disfruten. Porque efectivamente, la vida se va demasiado rápido y la única cosa que sí me parecería una tragedia es morirnos sabiendo que la desperdiciamos.

Pero, sobre todo: dimensionen. Piensen lo afortunados que son. Sin importar tu circunstancia, siempre hay gente que está pasando por algo más difícil y tal vez en lugar de quejarnos de nuestro achaque podemos acercarnos a él y ayudarlo. O simplemente callarnos la boca y nuevamente: asumir.

La ola sube y baja y la clave de los años es aprender a surfear por la vida sabiendo que a veces estás arriba, otras abajo, otras tragando agua salada pensando que te ahogas y algunas más flotando y disfrutando del sol y la calma. El éxito radica en saber que así es.

Nada podemos hacer, más que seguir avanzando. Eso sí: con una buena dosis de dignidad y un chingo de sentido del humor, de preferencia, bien negro como el mío. Para, como dijo el lobo feroz, reírse mejor.

Suck it in and enjoy.

Valeria Stoopen Barois

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