EL BLOG

¿Qué hará México frente a Donald Trump?

25/01/2017 12:26 PM CST | Actualizado 06/04/2017 3:26 PM CDT

La invitación del presidente Enrique Peña Nieto a Donald Trump a visitar México en agosto de 2016 resultó ofensiva para el 74% de los mexicanos, según encuestas. Foto: Reuters

Por Carlos Bravo Regidor, Centro de Investigación y Docencia Económicas

¿Cuál es el plan de México frente a Donald Trump? ¿Cómo se está preparando el gobierno mexicano para los cambios que la nueva Casa Blanca ha prometido en política fronteriza, migratoria y comercial? ¿Qué objetivos, qué estrategia, qué curso de acción ha anticipado el presidente Enrique Peña Nieto?

Las dos decisiones más importantes en esta materia han sido, por decir lo menos, desconcertantes.

Desplegando la alfombra roja. La primera, en agosto, fue invitar a Donald Trump a México cuando aún era candidato y contestar a la hostilidad de su discurso anti-mexicano con gestos de conciliación y buena voluntad. Los resultados no fueron buenos.

Donald Trump y el presidente Enrique Peña Nieto en México - "I call you a friend",le dijo Trump a Peña. Fuente: ABC15 Arizona.

Trump, lejos de moderarse, aprovechó la ocasión para hacer como si el presidente de México avalara sus posiciones. Así, por ejemplo, en el discurso que pronunció en Phoenix la misma noche que volvió de su reunión con Peña Nieto, Trump aseguró:

Acabo de aterrizar luego de regresar de una reunión muy importante y especial con el presidente de México, un hombre que me gusta y respeto mucho. [...] Construiremos un gran muro a lo largo de la frontera sur. Y México pagará por el muro. Cien por ciento. Todavía no lo saben, pero van a pagar por ello. Y son grandes personas y grandes líderes, pero van a pagar por el muro.
Utilizaremos la mejor tecnología, incluyendo sensores por encima y por debajo del suelo donde están los túneles ... Torres, vigilancia aérea y mano de obra para complementar el muro, encontrar y destruir los túneles, y mantener fuera a los cárteles criminales. Y México trabajará con nosotros . Realmente lo creo. México trabajará con nosotros.

En la opinión pública mexicana, el episodio produjo un amplio y generalizado rechazo: 81% de los mexicanos estuvo en desacuerdo con la visita de Trump (Reforma); a más de 88% la visita de Trump le generó sentimientos negativos (Consulta Mitofsky); y 74% se sintió ofendido de que el gobierno mexicano invitara a Trump a México (El Universal).

Finalmente, el escándalo terminó provocando que el artífice de la invitación, Luis Videgaray, hombre de confianza del presidente Peña Nieto desde sus tiempos como gobernador del Estado de México (2005-2011), pero cuya reputación pública había quedado muy dañada por un escándalo de conflicto de interés, tuviera finalmente que abandonar su puesto como Secretario de Hacienda.

La segunda decisión, hace apenas unos días, fue destituir a la secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, quien llevaba escasos dieciséis meses al frente de la diplomacia mexicana. Durante los últimos meses Ruiz Massieu se había mostrado un poco más renuente a contemporizar con Trump. Pero en la víspera de la toma de posesión de Donald Trump, Peña Nieto decidió poner en su lugar a... Luis Videgaray.

Un participante en las protestas frente a la visita de Trump en agosto 2016. Tomas Bravo/Reuters

Dado que el nuevo canciller ha reconocido abiertamente que carece de expertise diplomático, en la prensa se ha especulado mucho que una supuesta relación entre Videgaray y Jared Kushner, el yerno de Trump, es su principal "credencial" para hacerse cargo de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Algunos comentaristas no descartan la posibilidad de que su aparente reivindicación política lo ubique como el preferido del presidente Peña Nieto para la candidatura presidencial del PRI en 2018.

¿Por qué no jugar un "juego a dos niveles"?

¿Qué está pasando? ¿Qué significa esto para México, a pocos días de la inauguración Donald Trump?

Para empezar, significa que el gobierno mexicano no considera necesario corregir el rumbo ni reclutar nuevos cuadros para recuperar algo de la credibilidad que ha perdido , tanto en el ámbito doméstico como en el internacional.

En un momento tan delicado, cuando México más requiere del talento y la experiencia de los mejores hombres y mujeres de su servicio exterior, este nombramiento no deja lugar a dudas: Luis Videgaray es la respuesta mexicana frente a Donald Trump. El hombre es la política.

La designación de Videgaray indica, además, que el gobierno mexicano desperdicia la oportunidad de aprovechar diplomáticamente el rechazo que suscita la figura de Trump en México para mejorar la fuerza relativa de Los Pinos, el palacio presidencial de México, frente a la Casa Blanca.

Como lo explicó Robert Putnam en su clásico estudio sobre la diplomacia, la política doméstica e internacional pueden interactuar en un un "juego a dos niveles". Así como las presiones externas pueden servir para impulsar políticas en el ámbito interno, las presiones internas también son susceptibles de ser utilizadas por los gobiernos nacionales para fortalecerse en sus negociaciones con el exterior.

El nuevo encargado de la relación oficial con Donald Trump, Luis Videgaray. Tomas Bravo/Reuters

En ese sentido, Peña Nieto pudo haber aprovechado el profundo repudio que genera la figura de Trump entre los mexicanos para traducirlo en un límite muy creíble respecto a lo que México no puede aceptar de los EUA. Pero no lo ha hecho. Al nombrar a alguien tan amigable para su contraparte estadounidense, y tan repudiado por la opinión pública en México, el gobierno mexicano renuncia a sacarle partido al descontento interno y, al hacerlo, se pone a sí mismo en una posición de mayor vulnerabilidad.

Finalmente, está el tema de los llamados "circunscripciones de la política exterior". Al reiterar que su decisión es colaborar y no confrontar, Peña Nieto le da la espalda a multitud de aliados potenciales de la causa mexicana en Estados Unidos. Por ejemplo, a las iglesias, a las ciudades y a las universidades que están defendiendo a los inmigrantes indocumentados. O a los estados fronterizos cuyas economías locales están profundamente integradas con la mexicana, a las industrias cuyas cadenas de producción se colapsarían sin NAFTA, y a las comunidades y asociaciones de migrantes que envían remesas a territorio mexicano. México podría coordinarse con esos actores para defender intereses compartidos y dar la batalla contra la agenda anti-inmigrante y anti-NAFTA de Trump.

La Universidad de Nueva York es un 'campus de refugio'. Varias universidades en EUA se han comprometido a proteger a los estudiantes amenazados por las políticas de Trump. Bria Webb/Reuters

Pero lejos de multiplicar vínculos y tejer alianzas que apuntalen la resistencia, el gobierno de Peña Nieto parece empeñado en aislarse, en rendirse. En hacer como si el único circunscripción de la política exterior mexicana hacia Estados Unidos fuera una persona.

La amenaza que Donald Trump representa para México es —o podría ser— una extraordinaria plataforma para ejercer liderazgo político. Con todo, dadas las desconcertantes decisiones del presidente Peña Nieto hasta ahora, uno no puede dejar de preguntarse: ¿para quién está gobernando el gobierno mexicano?

Carlos Bravo Regidor, profesor asociado del Centro de Investigación y Docencia Económicas

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lee el artículo original.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

También te puede interesar:

- ¿Qué posibilidades de éxito tiene México en una negociación con Trump?

- Donald J. Trump: el manifiesto de lo vulgar

- Soy uno de los folders manila de Trump y tengo algo que decirte