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El miedo a volver a casa: los venezolanos se han convertido en los extranjeros que más piden asilo en EU

14/03/2017 5:40 AM CST | Actualizado 14/03/2017 10:00 AM CST
Carlos Garcia Rawlins/Reuters
Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López (líder de la oposición venezolana encarcelado) en una manifestación para el tercer aniversario de su detención en Caracas, Venezuela.

Por Emilio Osorio Alvarez, profesor de migración y estudios de población en la Universidad Central de Venezuela

¿Qué tan mal están las cosas en Venezuela?

Lo suficientemente grave para que en 2016 los venezolanos pasaran a ser los primeros solicitantes de asilo político en Estados Unidos, superando a los guatemaltecos, salvadoreños y mexicanos. Entre 2015 y 2016 hubo un aumento de 150% en las peticiones de asilo presentadas por los venezolanos.

Aunque Venezuela no tiene actualmente buen acceso a la información, estimaciones poblacionales sugieren que entre 700,000 y 2 millones de venezolanos han emigrado. ¿Desde cuándo? El último informe publicado por la División de Población de las Naciones Unidas indica que en 2015 en los Estados Unidos residían 197,000 venezolanos, seguido por España con 151,594 venezolanos, Italia (48,970), Colombia (46,614) y Portugal (23,404) entre otros.

Una mujer venezolana en la aduana antes de cruzar el puente internacional Simón Bolívar hacia Colombia.Eduardo Ramirez/Reuters

Una crisis que se profundiza

Venezuela sufre una grave crisis nacional. Económicamente, la caída del precio del petróleo, la reducción de las importaciones de alimentos y medicamentos y la hiperinflación han empobrecido a millones de venezolanos. Acompañado estos hechos por la inseguridad ciudadana, la polarización y la corrupción, han contribuido a la profundización de la crisis.

El resultado es una sociedad paralizada, desilusionada y desesperanzada. Estas circunstancias han forzado a miles de venezolanos precariamente empleados, hambrientos y frustrados a emigrar. Ya sea por tierra o por avión, huyen a países vecinos como Colombia y Brasil buscando un lugar para vivir dignamente.

La represión del estado venezolano es sin duda una de las causas del éxodo venezolano. Un informe de 2016 del Foro Penal Venezolano reportó 2,732 arrestos políticos en 2016. En comparación, Cuba tenía alrededor de 97 presos políticos en 2016 y Estados Unidos algo similar.

El informe describe tres tipos de presos políticos: los que constituyen una amenaza política para el gobierno; quienes no representando una amenaza política se hacen necesarios para ejemplarizar a seguidores y opositores; y, finalmente, los que no constituyendo una amenaza de ningún tipo son procesados para apoyar la narrativa del régimen.

Es decir, hay un uso sistemático del terrorismo de estado para provocar miedo en la población civil. Perseguir a la disidencia se ha convertido en la política oficial.

Conforme florecen las protestas y aumenta la oposición en Venezuela, también lo hace la represión política.Carlos Eduardo Ramirez/Reuters

Pasado de inmigración, presente de emigración

La salida actual del país de emigrantes y activistas va en contra del patrón inmigratorio histórico en Venezuela. En el lapso de siete décadas, han llegado varias oleadas inmigratorias al país, mayormente asociadas con la bonanza petrolera.

Entre 1948 y 1958 unos 400,000 inmigrantes llegan desde Europa del Sur. Españoles, portugueses e italianos responden a la demanda de mano de obra en la agricultura, la construcción y la industria.

Para 1970, 298,000 intelectuales, profesionales y técnicos arribaron de otras partes de Suramérica huyendo de las dictaduras militares.

En los años ochenta unos 800,000 inmigrantes llegan de países vecinos, particularmente Colombia, que en esa época sufría los peores momentos del conflicto armado. Estos inmigrantes que trabajaron en los servicios, la agricultura y la industria están regresado a sus países huyendo de la pobreza del país.

A veces, desde aquí, parece que se va toda la población del país. Los venezolanos agobiados por la escasez de alimentos y medicinas, la criminalidad y el curso político se marchan de país.

Caen las solicitudes entre 2006-2008, cuando la riqueza de los venezolanos les permitía solicitar visas para vivir en los EEUU.

En el gráfico 1 se muestra la tendencia de las solicitudes de asilo venezolano en los últimos 13 años. Los altibajos corresponden a momentos particulares tanto en EU como en Venezuela.

En realidad, el proceso emigratorio actual puede fijarse desde 1998, desde la elección del presidente Hugo Chávez. La gente acomodada vinculada con la banca, la industria y el comercio se dirigió, principalmente, a EU y a España, huyendo de la conflictividad política que llevó al paro petrolero de 2002 y al golpe de estado de 2003.

Un segundo grupo de emigrantes se vio obligado a abandonar la industria petrolera a causa del gobierno bolivariano. Entre 2003 y 2008, profesionales y técnicos altamente calificados se marchan a los EEUU, Canadá, y al medio oriente, contratados por organizaciones y compañías transnacionales, como ExxonMobil y Chevron que litigaron contra Venezuela.

Entre 2008 y 2012, personas con un segundo pasaporte, un título universitario y redes familiares emigraron a los países de sus ancestros: retornaron a los países de sus padres y abuelos en busca de bienestar.

Para los años 2009 y 2012, se observa un repunte de las emigraciones y las solicitudes de asilo, reflección de la disminución de los ingresos petroleros en Venezuela y tal vez el inicio de la presidencia de Barack Obama (quien prometió no priorizar las deportaciones de los indocumentados que no fueran criminales).

Después de la elección del presidente Nicolás Maduro, quien sucede al presidente Chávez en 2013, aumenta la conflictividad. En las movilizaciones sociales de 2014-2015 murieron tres jóvenes y fueron detenidos decenas de personas. Entre el 2015 y 2016 se produce de nuevo un incremento de solicitudes de asilo a los EEUU que ha convertido a Venezuela en el país top de la lista. La cancelación del referéndum de revocaral presidente Maduro seguramente incidió en el aumentó de las peticiones.

¿Tiene usted miedo?

Emigrar no equivale a asilarse. Toda solicitud de asilo lo mueve exclusivamente lo político. Cualquier otro motivo –sea hambre, enfermedad, falta de empleo o pobreza– no cuenta para obtener dicho beneficio.

Para calificar para el asilo en EU, el solicitante debe mostrar un "miedo creíble": miedo de ser perseguido por razones políticas, religiosas, de nacionalidad, raza o membresía de un grupo social particular o de opinión, por parte del Estado donde reside o es originario.

El Anuario de Estadísticas de Inmigración de 2015 del Departmento de Seguridad Nacional señala que 8,757 venezolanos solicitaron asilo en el periodo 2006 al 2015. Las peticiones afirmativas fueron de 6,773, un 77% de las solicitudes presentadas. De no considerarse el 2014, cuando solo el 47% de las solicitudes fueron aprobadas, la tasa llegaría a 80%.

Históricamente, la alta tasa de aprobación de solicitudes de Venezuela y la actual realidad del país – donde el derecho ciudadano a la disidencia y la libre expresión de las ideas se han criminalizado– sugiere que las peticiones tendrán una alta probabilidad de ser confirmadas para huir de un "miedo creíble".

Sin embargo, a mediados de 2015 los funcionarios de inmigración estadounidense pusieron en práctica la no admisión y deportación de visitantes venezolanos. Los funcionarios de aduanas trataban de identificar a los viajeros que planeaban solicitar asilo político preguntado "¿Tiene usted miedo de vivir en Venezuela?"

Según El Nuevo Herald del 5 de agosto de 2016: "A esta pregunta una mayoría de venezolanos, de ser honestos, respondería afirmativamente dada la alta criminalidad, la represión y la violencia política que impera en el país".

Los reportes de interrogaciones en las aduanas siguen dando vuelta en las redes sociales. Y así este el estado de los venezolanos al día de hoy: miedo creíble en la frontera de EU, miedo creíble en Venezuela.

The Conversation

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y luego traducido. Lee el artículo original aquí.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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