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¿Y los mexicanos estamos preparados para un Trump como presidente?

11/11/2016 7:51 PM CST | Actualizado 11/11/2016 8:02 PM CST
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La secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, siguió de cerca el proceso electoral en Estados Unidos con la instalación de un cuarto de monitoreo en la cancillerí­a en coordinación con la embajada mexicana en Washington D.C. y consulados donde se reportan los resultados y avances de los comicios y se trabaja de cerca por los connacionales.

Cuando veía que Trump se perfilaba para ganar la elección presidencial, varias preguntas me comenzaron a generar bastante ansiedad. Ante este catastrófico escenario ¿los mexicanos estamos preparados? ¿Y ahora qué sigue? ¿Qué vamos a hacer?

Vivir el proceso electoral en Estados Unidos me ha hecho reconsiderar el enorme trabajo que queda pendiente en nuestra relación con la sociedad y gobiernos estadounidenses. Hoy no puedo negar que siento incertidumbre de lo que será mi experiencia en este país como mujer, como migrante y como mexicana en el futuro cercano.

La sociedad estadounidense demostró estar inconforme con los resultados de gobiernos anteriores. Ciertamente, no hay crítica alguna a su derecho a pedir cambios. Sin embargo, al votar por Trump también premió el discurso del racismo, la intolerancia y la xenofobia. Ahora, el riesgo que se corre es que se profundice la aceptación a denigrar a las minorías cualquiera que estas sean. Y, en particular para los mexicanos, la amenaza latente es que se justifiquen y acentúen las ideas distorsionadas del supuesto daño que le hacemos a nuestro vecino del norte.

Expertos en el área internacional reclamaron la falta de visión de los gobiernos y la sociedad mexicana para evitar que las causas de los infortunios experimentados por los ciudadanos estadounidenses se materializaran en la imagen de un mexicano violador y criminal.

La pregunta es, ¿estamos preparados para un potencial escenario como el anterior? La realidad es que, a pesar del nuevo contexto, México no va a amanecer el día de mañana al lado de China. Los mexicanos no vamos a dejar de venir a Estados Unidos ni queremos que sus ciudadanos dejen de ir a nuestro país. Más importante aún, es en beneficio de los dos países seguir nutriendo los valiosos vínculos sociales y económicos que tenemos.

Los mexicanos somos y seremos clave en el futuro desarrollo de Estados Unidos. Me cuesta trabajo, sin embargo, pensar en ese futuro cuando hoy mismo un paisano podría ser objeto de discriminación en alguna otra parte de este gran país como resultado de la intolerancia difundida por el candidato ganador. Por ello, es imprescindible que empecemos a tomar acciones al respecto tanto en México como en Estados Unidos.

No es novedad que México no estaba preparado para que Trump fuera candidato. Mucho menos está preparado para que sea presidente. Ello se debe a que desde hace tiempo los mexicanos dejamos de poner atención a la manera en que se nos observaba en Estados Unidos. Con motivo de las elecciones de 2012, distintos académicos exhortaron a quien resultara el candidato ganador a replantear la estrategia de México en materia internacional.

Se deben explorar nuevas maneras de explicar cómo es que el futuro de ambos países es más prometedor cuando caminamos en conjunto.

Se hacía énfasis en la falta de estrategia en materia de comunicación, lo que derivó en que México fuera señalado en algún momento como un estado fallido por la prensa internacional. Por otro lado, se señalaba la falta de esfuerzo en fortalecer los lazos con grupos simpatizantes en Estados Unidos como las comunidades mexicoamericanas y latinas. La imagen de mi país en Estados Unidos se había deteriorado y no hemos virado el timón para que eso cambie.

El peor de los escenarios ya pasó, pero las preguntas siguen ahí. ¿Estamos preparados? ¿Qué vamos a hacer? Al presenciar el proceso electoral en Estados Unidos rodeada de un ambiente académico tuve oportunidad de escuchar las opiniones de distintos expertos en el área internacional. Una vez más, el reclamo fue la falta de visión de los gobiernos y la sociedad mexicana para evitar que las causas de los infortunios experimentados por los ciudadanos estadounidenses se materializaran en la imagen de un mexicano violador y criminal.

En este sentido, creo que para el gobierno mexicano en turno y aquellos que están por venir quizás la lección sea que se debe fomentar un cambio en el discurso. Explorar nuevas maneras de explicar cómo es que el futuro de ambos países es más prometedor cuando caminamos en conjunto. Cómo es que todos y cada uno de los ciudadanos de ambos países vamos a estar mejor cuando trabajamos de la mano.

Para la sociedad mexicana y en especial para las nuevas generaciones, quizás la moraleja sea interesarnos más en los asuntos internacionales y pedir mayor rendición de cuentas cuando se trata de nuestros intereses en el exterior. No es una tarea fácil pues reconozco que hay necesidades más inmediatas que los mexicanos demandamos a nuestros gobiernos. Sin embargo, tenemos que empezar a tomar acciones al respecto. Solo así podremos evitar que el día de mañana mexicanos y estadounidenses nos veamos con desconfianza o nos sintamos inseguros al cruzar la frontera.

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*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.