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No esperes hasta estar flac@ para amarte

28/08/2017 2:42 PM CDT | Actualizado 28/08/2017 5:42 PM CDT

Fertnig via Getty Images
"No tienes que esperar a celebrar cuando llegues a tu meta de pérdida de peso; ¡puedes hacerlo en todo el proceso".

Ya bajé 64 kilos en mi proceso de transformación personal y la gente seguido me pregunta: "¿Cuál es tu secreto?"

La mayor parte de ellos están a la búsqueda de "eso" que cambiará sus vidas, por lo que recurren a la dieta de moda, o al polvo o píldora. Para mí, el éxito en la pérdida de peso ha sido una combinación de varias cosas, pero si tuviera que dejarlo en una cosa, "eso" sería que es el amor propio.

Toda la vida he sido alguien que piensa que "seré feliz si y si tal cosa sucede..." Por ejemplo: seré feliz cuando termine la universidad; o seré feliz cuando me mude a mi nuevo depa; o seré feliz cuando me vaya de vacaciones...

Cada vez que consigo cumplir una meta, de inmediato me la quito de enfrente. No me gusta disfrutar mis logros y más bien me concentro en lo que sigue. Esto llega al grado en el que en realidad no tiene caso alcanzar algo que me proponga porque tan pronto como lo consigo, ya estoy pensando en "lo que sigue".

El logro más pesado (y no es una broma) ha sido la pérdida de peso.

Desde que tengo uso de memoria he estado con sobrepeso u obesa. He estado a dieta y a dieta y a dieta desde que tenía cuatro años. Mi peso ha subido y bajado todo el tiempo, nunca ha sido estable. Soy un yo-yo perfecto en cuanto a las dietas.

En retrospectiva, esto parece súper obvio. Pero en ese momento estaba atrapada en una especie de ilusión en la que perdería todo mi peso de más y todo sería perfecto. Por ello creo que eso fue lo que me convirtió en un yo-yo en relación al peso por tantos años.

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En el pasado, cuando bajaba de peso, sentía que me odiaba bastante. La idea era "a sufrir enflacando" y, bueno, es evidente en qué acabó todo eso. Mi ciclo típico era que llegaba al punto en el que ya no me aguantaba más a mí misma y entonces iniciaba una dieta.

Me aferraba a dicha dieta al pie de la letra y me castigaba con ejercicio. Me paraba frente al espejo y odiaba mi reflejo mientras me apretaba la panza o las piernas y me maldecía con todo.

Toda esta negatividad necesitaba salir de algún modo, por lo que me convertía en una comedora compulsiva, atragantándome a rachas. Ese ciclo era en verdad horrible y, cada que terminaba, no comprendía cómo es que odiándome así iba a ser feliz. ¿Cómo pretendía que al decirme esas cosas horribles a mí misma, castigándome con el ejercicio que odiaba, y con comida que me asqueaba iba a poder llegar a ser feliz? Es algo muy absurdo, y la verdad es que para la mayoría así son las cosas.

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No puedo decir con exactitud el momento en que la gota derramó el vaso. No es que un día me hubiera despertado decidiendo: "Listo. Ahora sí me voy a querer". Fue algo más gradual. Más bien me topé con ese mensaje una y otra vez en el trabajo de desarrollo personal que estaba realizando. Gradualmente, me di cuenta de que no podía "odiarme hasta estar saludable". No podía llegar a ello haciendo cosas que odiaba para comenzar a vivir la vida que añoraba.

Así que, aquí van mis cuatro tips para que te ames ahora y dejes que tu peso se cuide a sí mismo:

Haz las cosas que quieres hacer ahora. ¡No esperes!

Quizá haya cosas que por ahora no puedes hacer, eso dependerá de tu peso. Pero apostaría a que hay cosas que sí puedes hacer pero que no te atreves porque siempre te has reprimido.

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Para mí, una cosa de esas era nadar. ¡No me atrevía a ir a la alberca porque me aterraba lo que la gente pudiera pensar al verme en traje de baño!" Comprarme un traje de baño talla 24 era realmente algo duro. Sin embargo, me alegra haberlo hecho ya que nadar y los aeróbics acuáticos han sido maravillosos. Así que, mi consejo es que hagas eso que has reprimido, y una vez que te sientas cómodo haciéndolo, podrás pasar a lo siguiente.

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Haz una lista de las pequeñas metas, planea cómo celebrar cuando las consigas y festeja.

No tienes que esperar a celebrar cuando llegues a tu meta de pérdida de peso; ¡puedes hacerlo en todo el proceso! Te tomaste todas tus multivitaminas en la semana, genial. Date un baño en la tina. Tomaste agua todos los días por dos semanas, festéjalo con un nuevo libro para ti. Te bastaría con echar un vistazo por mis libreros para ver cuántos pequeños logros he festejado con libros. Lo relevante es celebrarlo todo. Mientras más festejes, más alegría tendrás en tu vida. Así que, ¡dale duro!

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Cómprate un outfit bonito AHORA y no en una talla más chica para usarlo cuando bajes de peso.

Yo ya no compro ropa que sea demasiado pequeña ¡NUNCA! Ya no hago eso porque, en primer lugar, es deprimente. O sea, quiero celebrarme ahora, no en cinco o diez kilos menos. En segundo lugar, no sé cómo y si voy a poder perder ese peso, y no hay nada más deprimente que perderse un precioso outfit porque el peso nomás no desaparece y se va de donde no '¡debería estar!'

Compra ropa que te haga sentir bien AHORA para que cuando ya no te quede puedas comprarte más. Para ahorrar dinero te sugiero hacerlo en ofertas, es sorprendente las gangas que puedes encontrar.

Háblate a ti misma como si se tratara de tu mejor amiga.

Sería genial que sintonizaras tu diálogo interno. Si te dices algo a ti que no le dirías ni a tu mejor amiga, detente y cuestiónate eso. Cuando reflexiones al respecto, te darás cuenta de que eres la única persona con la que pasarás el resto de tu vida, así que es mejor que lo puedas disfrutar.

Nadie quiere provocar quejas o que lo hagan sentir culpable todo el tiempo. Si tomas una decisión de la cual te arrepientes, piensa en ello como si fuera una experiencia para aprender algo: imagina lo que le dirías a tu mejor amig@ si viniera con ese tema y eso mismo es lo que te tienes que decir.

El punto final al que quiero llegar es que todo esto es un proceso gradual. No llegaste a donde estás de la noche a la mañana. Así que no es que vayas a leer un artículo un día y que luego ya todo cambie y tu vida sea perfecta (eso solo sucede en las pelis). Confía en el proceso y toma nada más un paso a la vez.

Este artículo fue publicado originalmente en HuffPost Australia y luego fue traducido y editado.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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