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La cohesión de los chilangos: nuestra mejor arma contra el delito

27/03/2017 11:27 AM CST | Actualizado 27/03/2017 4:34 PM CST

Getty Images
Deja de normalizar, naturalizar, justificar o trivializar cualquier forma o manifestación de la violencia.

Se ha roto la burbuja de la seguridad en la Ciudad de México. Aunque esa burbuja era relativa.

Primero, porque la capital de la República Mexicana nunca ha sido realmente segura. Entre enero de 2007 y febrero de 2017 hubo más de 1,820,335 presuntos delitos del fuero común registrados* en averiguaciones previas o carpetas de investigación iniciadas, a los cuales habría que sumarle los cientos de miles de delitos que se cometieron y que no se denunciaron o registraron. No obstante, el incremento tanto en la percepción de inseguridad como en la incidencia delictiva en otras entidades y regiones del país contrastaba con la conocida inseguridad del entonces Distrito Federal.

Segundo, porque el imaginario colectivo de la Ciudad de Méxicosolo incluía unas cuantas colonias como San Ángel, Del Carmen, Condesa, Roma Norte, Polanco, Cuauhtémoc y –recientemente– Juárez, San Rafael, Santa María la Ribera y Buenavista. Los 25 homicidios dolosos cometidos en promedio cada mes** durante los últimos 62 meses tanto en Gustavo A. Madero como en Iztapalapa eran mayoritariamente ignorados o irrelevantes para lxs "líderes de opinión", la "opinión pública" y la "opinión publicada" chilanga, con excepciones como @hdemauleon, @RPerezGay, @SalCamarena y @GmoSheridan. Como lo fue la inseguridad durante la última década que enfrentaron millones de personas en ciudades como Tijuana, Juárez, Acapulco, Reynosa, Torreón, Los Mochis, Monterrey, Ecatepec de Morelos, Guadalajara, Playa del Carmen, Celaya, Oaxaca de Juárez, Celaya...

Tercero, porque aunque había personas que eran víctimas de delitos de "alto" y "bajo" impacto social en la Ciudad de México, solían ser personas que eran "desconocidas" con lo cual se podía apelar al conjunto de lugares comunes que revictimiza a las víctimas como vía para asegurar que "a nosotros no nos va a pasar" "en algo andaban metidos" "se lo buscó" "es un ajuste de cuentas" "que se maten entre ellos" "es el 'efecto cucaracha'".

La burbuja de la seguridad en la Ciudad de México se rompió porque:

(1) Aumentó la incidencia delictiva en la Ciudad de México. El @ObsNalCiudadano documentó la "epidemia de violencia" con las propias cifras de la @PGJDF_CdMx.

(2) Los delitos se volvieron frecuentes en las colonias en las que vivimos, trabajamos, paseamos o nos divertimos.

(3) Las víctimas de los delitos comenzaron a ser personas conocidas: familiares, colegas, amistades y vecinxs.

ARMANDO MONROY /CUARTOSCURO.COM
Cuatro hombres fueron detenidos después de asaltar una tienda iShop Mixup en la Condesa, el 10 de noviembre de 2014.

ARMANDO MONROY /CUARTOSCURO.COM
El 16 de marzo de 2017 un hombre fue despojado a punta de pistola de 300 mil pesos que previamente había retirado de una sucursal bancaria. Fue herido de un balazo y atendido en la calle de Dr. Andrade y Dr. Liceaga, en la colonia Doctores.

Desafortunadamente para las otras ciudades, y afortunadamente para la Ciudad de México, nuestro país tiene experiencia y conocimiento sobre qué no se debe hacer y qué sí se debe hacer cuando se rompe la burbuja.

¿Qué no se debe hacer?

- Negar el problema de inseguridad.

- Reducir la solución del problema un asunto de más policías, cámaras de video vigilancia, botones de pánico, industria del miedo (candados, rejas, blindajes).

- Pensar que se puede crear un escudo para sellar la entrada y salida de personas que cometen delitos (en particular cuando ya están en el territorio desde hace años o décadas).

- Militarizar la seguridad pública.

- Caer en el populismo criminológico que considera que es la severidad de la pena –no la amenaza creíble de que esta se aplique– lo que disuade la comisión de delitos.

- Divulgar rumores o información incorrecta, incompleta o sin contexto.

- Caer en la espiral invertida del miedo que se genera cuando asumimos que para estar seguros debemos retraernos, aislarnos y desconfiar de todas las personas y por cualquier motivo.

¿Qué sí se debe hacer?

  • Garantizar todos los derechos de todas las personas, incluidos los derechos a la verdad, a la justicia, a la reparación del daño y a la igualdad ante la ley e igual protección de la ley.
  • Usar información estadística disponible para comprender patrones y tendencias en la comisión de los delitos y ejecutar acciones eficaces y eficientes para su prevención, contención, investigación y sanción.
  • Implementar medidas de prevención primaria, secundaria y terciaria de la violencia y la delincuencia focalizadas por población y por territorio.
  • Instrumentar herramientas de prevención situacional en los focos rojos donde se concentra la comisión de delitos como homicidios dolosos, delitos sexuales, robo a transeúnte, robo en transporte público, robo de autopartes o robo a negocios.
  • Fortalecer la cohesión comunitaria en ámbitos clave para la cohesión comunitaria: plazas, parques y jardines públicos, planteles educativos, centros de trabajo, terminales y estaciones aéreas, terrestres y marítimas, transporte público, unidades habitacionales y fraccionamientos, centros de abasto y comercio, hogares, entre otros.

    Stephan Zabel
    Hay que imaginar qué conductas se pueden adoptar ante un delito sin caer en el extremo de ponerse en peligro ni de ser indiferente o negligente porque "no es asunto suyo".
  • Asumir que la convivencia pacífica cotidiana en el espacio público y privado es una forma de resistencia cívica frente a la delincuencia común y organizada.
  • Dejar de normalizar, naturalizar, justificar o trivializar cualquier forma o manifestación de la violencia.
  • Apelar a la empatía, solidaridad, identificación y compasión con las víctimas, independientemente de quienes sean.
  • Conversar con familiares, colegas, amistades y vecinxs sobre medidas de protección –preventivas, racionales, objetivas y proporcionales– que se pueden adoptar.
  • Imaginar qué conductas se pueden adoptar ante un delito sin caer en el extremo de ponerse en peligro ni de ser indiferente o negligente porque "no es asunto suyo".
  • Memorizar los teléfonos 911 para emergencias –que pongan en riesgo una vida y requieran atención o asistencia policial, médica, de bomberos o protección civil– y 088 para casos de secuestro o extorsión telefónica.
  • Reportar cualquier emergencia o delito sin asumir que alguien más ya llamó.
  • Observar, registrar y reportar cualquier información que pudiera ser útil para identificar a la persona que perpetró o sufrió un delito (rasgos físicos distintivos, complexión, estatura, prendas de vestir, marca de coche, color, placas, ubicación).
  • Si tu vida no corre peligro, ofrecer apoyo y ayuda a las personas que han sido víctima de algún delito (sea para contar a alguna persona de su confianza, para conocer el estado de salud general de la persona, para acompañarla a presentar su denuncia o para aportar elementos como testigo).

*Datos de de incidencia delictiva del fuero común estatal 1997-2017, Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública consultado el 24 de marzo de 2017.

**Datos de incidencia delictiva del fuero común, municipal 2011-2017, Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública consultado el 24 de marzo de 2017.

*Este texto representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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