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Estos bombardeos con misiles no mejorarán la situación del pueblo sirio

Estados Unidos no tiene ningún derecho de castigar a Siria.

16/04/2017 7:00 AM CDT
IHH Humanitarian Relief Foundation

Artículo originalmente publicado en la revista Yes! el 7 de abril de 2017

El bombardeo estadounidense a la base aérea siria de Al Shayrat ha traído más muerte y destrucción a ese país y es poco probable que impida los crímenes de guerra adicionales por parte del régimen sirio. No aliviará el sufrimiento del pueblo sirio.

Pero entonces ese no era el objetivo.

El ataque con misiles no tenía nada que ver con alguna preocupación por las víctimas civiles del aparente ataque con sarín del 4 de abril contra la ciudad de Khan Sheikhoun. La acción militar unilateral fue ordenada por el mismo presidente cuya propuesta presupuestal haría recortes importantes a los mismos programas que han proporcionado, por lo menos, algún alivio a los refugiados sirios que huyen de la violencia del régimen y de varias facciones rebeldes armadas, y que ha tratado desesperadamente de prohibir que cualquiera de los refugiados entre a Estados Unidos.

Sin una amenaza directa a la seguridad nacional de Estados Unidos y sin autorización del Congreso, tal uso de la fuerza era ilegal. En contraste, cuando el presidente Obama consideró autorizar una acción militar contra el régimen después de un ataque con sarín aún más mortífero en 2013, respetó tales limitaciones constitucionales sobre su poder y, al no recibir autorización del Congreso, no lo llevó a cabo. Con lo que le dio tiempo a la concreción de un acuerdo iniciado por Rusia y apoyado por la ONU, que resultó en la destrucción de la mayoría del arsenal de armas químicas de Siria.

El foco debe de estar en cómo Estados Unidos no tiene derecho a castigar a Siria.

Obama estaba dispuesto, pero no motivado ideológicamente, a ir a la guerra. Como resultado, la presión popular y las viables alternativas diplomáticas impidieron la guerra en ese momento. Y, a pesar de las críticas más recientes de Trump a esa decisión, él estaba en ese momento entre las voces que se oponían a la intervención militar estadounidense.

Aunque el militarismo de Trump, por desgracia, puede ser más difícil de limitar, el hecho de que los ataques aéreos fueran bastante limitados puede ser indicativo de que él reconoce que el público estadounidense no está interesado en que su país se involucre en otra guerra importante en Medio Oriente.

En lugar de promover teorías dudosas de la conspiración que exoneran al régimen de Bashar al-Assad de otro de sus muchos crímenes de guerra, el foco debe de estar en cómo Estados Unidos no tiene derecho a castigar a Siria.

Es cierto que las armas químicas tienen un efecto tremendamente horrendo, cuyo uso se ha prohibido desde el Protocolo de Ginebra de 1925, cuya posesión ha sido ilegal desde 1993 (firmado y ratificado tardíamente por Siria en 2013).

Pero desde que Trump llegó al poder, casi 1,000 civiles han sido asesinados como resultado de ataques aéreos estadounidenses en Siria e Irak, incluyendo hasta 200 civiles en Mosul y alrededor de 60 civiles en el bombardeo de una mezquita en Al Jena (no lejos del sitio del ataque con armas químicas) el mes pasado.

Hay pocas razones para pensar que estos ataques limitadas marcarán una gran diferencia en el comportamiento de Assad.

Esto nuevamente plantea preguntas sobre si el bombardeo de Trump a la base siria tiene algo que ver con la protección de civiles.

Los Estados Unidos han estado bombardeando a Siria desde 2014, llevando a cabo más de 8,000 ataques aéreos contra opositores de Assad (y no sólo el llamado "Estado Islámico"), resultando en miles de bajas civiles, todo en nombre de la lucha contra el terrorismo. El atentado del jueves contra la base aérea de Siria es el primer ataque deliberado directo por parte de Estados Unidos contra las fuerzas de Assad, que seguramente han sido los peores "terroristas" de los muchos grupos armados que luchan en ese país. Sí, estos últimos ataques aéreos son ilegales y probablemente contraproducentes, pero también lo son los otros.

Hay pocas razones para pensar que estos ataques limitadas marcarán una gran diferencia en el comportamiento de Assad. El gobierno sirio ha perdido más de 150,000 soldados y milicianos e innumerables bienes militares, por lo que es improbable que el daño causado por los 59 misiles Tomahawk conduzcan a un cambio en la política del régimen. Hay informes de que la administración Trump advirtió a los rusos de las inminentes bombardeos y su naturaleza limitada.

Tenemos una propensión cultural aquí en los Estados Unidos a creer que si ponemos suficiente dinero, o creatividad, o fuerza de voluntad, o fuerzas armadas en un problema, podemos hacer las cosas bien.

Estados Unidos tiene también una larga historia de tratar de socavar los esfuerzos pacíficos basados ​​en la ley para eliminar las armas químicas, incluida la oposición a la meta establecida por la ONU de liberar a Medio Oriente de tales armas. De hecho, tanto Israel como Egipto -los mayores receptores de la ayuda militar estadounidense- tienen reservas más grandes que la de Siria.

En artículos anteriores para YES!, he tratado de destacar los acontecimientos positivos y proponer alternativas no violentas creíbles a situaciones políticas difíciles, incluso en Medio Oriente. Honestamente tengo dificultades para hacerlo en relación con Siria. Tenemos una propensión cultural aquí en los Estados Unidos a creer que si ponemos suficiente dinero, o creatividad, o fuerza de voluntad, o fuerzas armadas en un problema, podemos hacer las cosas bien. Mientras que esa actitud nos ha servido bien en general, no siempre es el caso.

Tanto la derecha como la izquierda parecen aceptar la idea de que Estados Unidos, ya sea para bien o para mal, tiene el poder de determinar el resultado de prácticamente todos los conflictos en el mundo. Pero hay límites al poder. Las decenas de miles de millones de dólares de armas enviadas al Shah de Irán y a Mubarak, en Egipto, no fueron suficientes para mantener a estos dictadores en el poder en contra de la voluntad de su propio pueblo. La abrumadora fuerza militar estadounidense no pudo impedir una victoria comunista en Vietnam o crear un Iraq pacífico, democrático y pro estadounidense.

Este artículo fue publicado en The Huffington Post y luego traducido.

*Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de The Huffington Post México.

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