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Eso de andar por la vida 'a pelo'...

20/05/2017 7:00 AM CDT

Henrik Sorensen
"Andar a pelo es buscar el remedio para la ansiedad donde putas lo encuentres. No es un baño de agua fría. No es un "Sofi respira".

Acabo de descubrir que la expresión de "andar a pelo" no existe.

Solo en Portugal, es lo que me dice Google y no alcanzo a entender que quiere decir.

Yo la uso seguido, a modo de analogía y queriendo decir "montar a pelo".

Cabe mencionar que cuando uso dicha expresión-inventada, me refiero a "sin ayudas",

(o sea, "sin silla").

Y la uso cuando hablo de mi eterna pelea con la ansiedad. La pelea que llevo a cabo cada día de mi vida, como mejor puedo, como me sale, como se me ocurra.

Ayer por ejemplo, acabé en La Villa.

Todo a partir de un pleito estúpido con Juano, seguido de 24 horas de enojo y silencio.

El ojete no me dio alternativa.

Era demasiada la angustia para meditar.

Era demasiada la angustia para encontrar con quién conversar.

Pero sobre todo, era demasiada la angustia para poder llevar a cabo las tareas de mi día.

Que dicho de paso, no eran pocas.

lolloj via Getty Images

Me quedé sin ayuda y soporte de ningún tipo (en casa) y además el padre de los niños decidió darles el día "de pinta" sin ÉL: les otorgó el día libre conmigo.

Yo tenía una cantidad de trabajo estúpida, niños brincando en la oficina, varias juntas, no había qué comer, y además teníamos el muy-esperado-festival-de-baile de mi niña; mismo que requería de servicios extras como maquillaje y salón de belleza.

Y solo vi una salida.

La de Pachuca/Ticomán.

La misión era ver a mi novio cara a cara, y decirle que me levantara el puto castigo.

Para poder seguir adelante con mi día.

Menos mal que ahí estaba.

(Pues queda en casa de la ch.)

Media hora después de mi llegada, podría decir que salí de ahí renovada.

Pero no.

Salí igual que entre, restándole el ataque de ansiedad.

Ese sí me lo quite.

Y seguí adelante con las tareas que había puesto en pausa, a media mañana.

Le seguí —como le sigo siempre— a pelo.

"A pelo" quiere decir sin ansiolíticos, sin gotas, sin pastillas, sin hierbas, sin mota... Sin nada de lo que la gente común y los profesionales incluidos suelen recomendar para los ataques de ansiedad.

Condición de la que yo sufro.

"Andar a pelo" es la decisión que tomé —poco tiempo después de darme cuenta— que intoxicar mi cuerpo con ayuda química, no solo NO me ayudaba, sino que además me empeoraba y cabe reiterar, me intoxicaba.

También "andar a pelo", es darnos cuenta de que no somos quienes somos, sin los componentes esenciales de nuestra personalidad. Y pues uno de los míos, aunque se escuche espantoso, es la pinche ansiedad.

No es mi amiga,

pero tampoco mi enemiga.

Y he aprendido a vivir con ella.

Y más me vale,

porque como dice el Doc,

" Sofi... esa no se va a ir a ningún lado..."

Hoy en la mañana, platicando con S*, le conté mi historia de donde viene lo de "andar a pelo",

es verídico.

Yo uso esa expresión basado en la única puta vez en la vida en que tuve la ocurrencia de montar sin silla.

Esto es como el chiste de "eso me pasa por precipitado"*

Pues yo ni monto.

Con silla.

O sin ella.

Pero era el summer camp, mis papás nos mandaron a Canadá todo el verano.

Y uno tenía que correr de actividad en actividad,

siendo una de esas el montar a caballo.

Lo recuerdo como algo que realmente disfrutaba —eso es— hasta que me obligaron a hacerlo sin silla.

Y mojada.

Venía llegando de natación, y montarme al caballo en traje de baño tiene que haber sido de las más grandes pendejadas de mi vida.

A la hora y media que salí de clase, me di cuenta de que tenía la entrepierna, hasta llegar al coxis, en carne viva.

Sangre.

Y dolor de llanto fuerte.

Fui al doctor del campamento y me dieron una pomada que hacía que todo ese asunto fuese aún más incómodo.

Ir por la vida rozada y embarrada de pomada.

Pero "ahí".

Eso para mí es la perfecta analogía de "ir a pelo". Ir incómoda, rozada, con dolor y molestia –cuando las cosas duelen y afectan (por dentro eso sí)– y siempre aguantando. Sin silla.
Sin pastilla.

Andar a pelo es buscar el remedio para la ansiedad donde putas lo encuentres.

No es un baño de agua fría.

No es un "Sofi respira".

No es "aguantar", de verdad para los que no han sentido esto, "esa rozadura" no hay quien la aguante.

Te obliga sí o sí, a hacer algo.

Y ese algo, a veces nos deja sorprendidos,

O nos deja en la Villa.

via GIPHY

Hablar de la ansiedad es tema taboo entre muchas personas.

No debería de serlo.

Una de mis blogueras favoritas es la escritora Jenny Lawson, y ella escribe acerca de cosas horribles provocadas por sus desórdenes mentales, que suenan a comedia.

Pero no son comedia. Y sí son horribles.

Pero también tiene algo de increíble,

eso de montar sin silla.

Tomar la salida a Pachuca no fue tan grave.

Menos mal que la solución no estaba en Helsinki.

*El chiste es el de "Toño córrele en bici a tu casa, tú mujer esta cogiéndose al compadre". Toño sale corriendo del bar, agarra la bici y sale despepitado... A los 10 minutos regresa todo atropellado... El amigo pregunta qué pasó, Toño responde: "Pasó que yo no ando en bici, ni tampoco tengo esposa, me cae que esto me pasa por precipitado".

Este contenido representa la opinión del autor y no necesariamente la de HuffPost México.

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